México patrimonio

Tehuacán-Cuicatlán: Patrimonio de la Humanidad en México

Reptil visto en la zona rica en cactus del Valle Tehuacán-Cuicatlán.  Junio 29 de 2017.
Reptil visto en la zona rica en cactus del Valle Tehuacán-Cuicatlán. Junio 29 de 2017. Joel Merino, AFP.

El valle de más de 490 mil hectáreas, entre los estados de Oaxaca y Puebla, ingresa a los anales de la Unesco, no solo por su riqueza ambiental, sino por su bagaje cultural.

Anuncios

Todo comenzó entre los años 800 y 700 antes de Cristo. Las comunidades indígenas que habitaron el México prehispánico construyeron toda suerte de sistemas de riego, con acueductos de piedra, pozos y canales, que según el comité de la Unesco son “evidencia del progreso humano en las comunidades agricultoras y uno de los primeros ejemplos de domesticación de plantas”.

La delegación mexicana, que ya había presentado la candidatura del Valle Tehuacán-Cuicatlán el año pasado, tuvo como argumento para el 2018 que esta región fuera "reconocida como una de las cunas de la agricultura y de irrigación, y un centro global de la diversificación”.

Gracias a la aridez de su clima, este valle pudo proteger y preservar los vestigios y los artefactos de la agricultura precolombina. En esta zona vivieron alrededor de 8 comunidades indígenas: los mazatecos, popolocas, nahuas, mixtecos, cuicatecos, ixcatecos, chocholtecos y chinantecos.

Estos grupos nativos fueron nómadas americanos que con el paso de los siglos se asentaron sobre el sur de México, lo que se conoció históricamente como Mesoamérica.

Reserva de cactus en el Valle de Tehuacán-Cuicatlán, en el estado de Puebla, México. Junio 29 de 2017
Reserva de cactus en el Valle de Tehuacán-Cuicatlán, en el estado de Puebla, México. Junio 29 de 2017 Joel MERINO / AFP

Riqueza ambiental, otro punto a favor para ganarse el baluarte de Patrimonio de la Humanidad

El 70 por ciento de las familias de la flora mundial se agolpan en el Valle Tehuacán-Cuicatlán. Así lo explica la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza, al atribuirle a esta región mexicana una valiosa reserva de cactáceas.

A pesar de que este ecosistema se clasifica como trópico seco, la creencia de esterilidad floral es errada. Al contrario, su riqueza florística le valió en 1998 el título de Reserva de la Biósfera, el cual la convierte en un área natural protegida.

Un logro necesario para cuidar especies en peligro de extinción como el águila real.

Este santuario de la flora y la fauna es el segundo baluarte mixto de México, en ser considerado Patrimonio de la Humanidad. El país azteca, con el Valle Tehuacán-Cuicatlán, tienen un total de 35 lugares como patrimonios mundiales.

Con EFE

 

Boletín de noticiasSuscríbase para recibir los boletines de France 24