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Ante las críticas, Argelia intenta poner de relieve su trato a migrantes expulsados

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Tamanrasset (Argelia) (AFP)

Comida, agua, buses climatizados, descanso en edificios nuevos... Para desmentir las acusaciones de malos tratos a los migrantes subsaharianos, Argelia invitó a varios medios, incluidos reporteros de la AFP, a seguir la expulsión de más de 300 de ellos a Níger, en un largo periplo de más de 2.000 km.

Varias oenegés locales e internacionales acusaron recientemente a las autoridades argelinas de detener arbitrariamente y de expulsar colectivamente a nacionales de países de África subsahariana, abandonándolos en ocasiones sin agua ni alimentos en pleno desierto.

Argel desmintió estas acusaciones y denunció una "campaña malintencionada".

El largo regreso a Níger comienza en un centro de la periferia capitalina donde se reagrupó a más de 300 nigerinos --principalmente mujeres y niños-- y algunas personas que se presentan como malienses, cameruneses o guineanos, todos ellos detenidos en los últimos días en ciudades del norte de Argelia.

Después de 400 km y 10 horas de ruta hacia el sur, el convoy de 12 autobuses nuevos y climatizados se detiene en Laghouat, donde voluntarios de la Cruz Roja distribuyen desayunos y pañales para bebés.

El convoy reanuda el recorrido hora y media después. Pausa para el almuerzo unas 10 horas más tarde y segunda parada, en In Salah, a 1.300 km de Argel, en un centro de tránsito nuevo que según las autoridades costó 2,2 millones de euros.

Ahí los migrantes reciben una copiosa cena y pueden descansar antes de una nueva jornada de ruta hasta Tamanrasset, donde son reagrupados en un centro con un millar de plazas.

- "Lo que sea por volver a Argelia" -

A 200 km de la frontera de su país, Abdelkader Adam, de 56 años, ya está pensando en regresar a Argelia. "No quiero regresar a Níger. Debo alimentar a mis dos esposas y mis siete hijos que se quedaron allá", explica a la prensa.

Abdelkader llevaba 14 meses en Argelia, trabajando en una obra en Tizi Ouzou, hasta que fue detenido. "Haré lo que sea por volver a Argelia. Me siento bien allá" y "logro enviar dinero a mi familia", explica.

Otro de sus compatriotas, Chazali Harouna, de 27 años, cruzó la frontera hace solo ocho días y también fue a Tizi Ouzou, donde pudo "encontrar trabajo rápidamente" antes de ser detenido. Él también asegura que regresará "en cuanto se presente la oportunidad".

Muchas personas dicen haber elegido migrar a Argelia porque ahí pueden encontrar trabajo fácilmente.

Desde 2014, más de 33.000 inmigrantes subsaharianos en Argelina fueron reenviados a sus países, según una fuente oficial argelina.

Las autoridades afirman haber respetado siempre los derechos de las personas expulsadas y ceñirse a sus "obligaciones internacionales".

Pero a finales de junio, la organización Human Rights Watch denunció que desde enero se había expulsado a miles de migrantes hacia Níger y Malí en condiciones "inhumanas" y, en muchos casos, sin tener en cuenta su estatuto legal.

- "Casilla de salida" -

La operación de repatriación organizada estos últimos días es "un mensaje fuerte para quienes ponen en duda la realidad de los esfuerzos desplegados por Argelia para hacerse cargo de estos migrantes", declaró a la prensa el prefecto de Tamanrasset, Djilali Doumi.

Representantes de la Organziación Internacional para las Migraciones (OIM) y de la Agencia de la ONU para los Refugiados (Acnur) siguieron la repatriación.

El representante de la OIM en Argelia, Pascal Reyntjiens, saludó "la coordinación entre todas las personas implicadas en esta operación".

El lunes por la noche, 354 migrantes nigerinos fueron transportados en bus por las autoridades argelinas a la región argelina de Agadez en el marco de un acuerdo con Niamey.

Los no nigerinos serían "liberados", según un responsable del ministerio argelino del Interior.

Pero no todos sueñan con regresar a Argelia.

"Crucé la frontera hace un año. Tuve que pagar más de 1.000 euros y, al final, volví a la casilla de salida", explica Abdoulaye, un maliense de 19 años que trabajó en una obra pública en Argel. "Se acabó, no volveré".

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