Deportes tradicionales

El deporte nacional de Argentina no es el fútbol, es el pato (1/5)

France 24

Es el deporte nacional de Argentina y se llama pato. Se juega a caballo y el objetivo es meter una pelota con manijas de cuero en un cesto vertical. Su nombre viene de que en la antigüedad se jugaba con un pato vivo.

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Aunque por la pasión que despierta el fútbol en Argentina se podría pensar que ese es el deporte nacional, la realidad es muy distinta.

El deporte nacional es el pato y lo único que comparte con el fútbol es que se juega con una pelota (con manijas) y en un campo de grama o césped (en el pato es del doble de tamaño que el de fútbol).

En el deporte nacional argentino se enfrentan dos equipos de cuatro jugadores cada uno, que van a caballo e intentan anotar goles en un aro en posición vertical. Los partidos duran cuatro o seis tiempos de ocho minutos, dependiendo del nivel de los equipos que se enfrentan.

Es un deporte muy rural y de pocos. De acuerdo con la Federación Argentina de Pato y Horseball (el horseball es un deporte parecido, que se juega en otros países, mientras que el pato solo se juega en Argentina), en este país de unos 40 millones de habitantes hay unos 2.000 jugadores.

Hay motivos para ello. Por un lado, no es fácil de jugar, es rudo y peligroso: es fácil golpearse y herirse en algún contacto entre los caballos. Por otro, es necesario contar con no menos de cuatro animales por jugador; son caballos que necesitan cuidados que requieren bastante dinero. A eso hay que sumarle el transporte cada vez que van a un torneo, que puede ser en un pueblo a más de 300 kilómetros de distancia de donde vive el jugador.

Sin embargo, aunque sea algo de pocos, sí es histórico. Sus orígenes datan del siglo XVII, cuando un pueblo se enfrentaba a otro, en una suerte de carrera desordenada, violenta, sin reglas, tratando de arrebatarse mutuamente un pato vivo que iba dentro de una canasta.

Las autoridades eclesiásticas y nacionales lo prohibieron en varias ocasiones, aunque se siguió jugando siempre: era un entretenimiento muy propio de un país rural, de gente de a caballo, de gauchos (una Argentina que cada vez queda más en el pasado, algo que también puede explicar por qué tan poca gente juega al pato).

En 1937 se le dio forma como deporte y finalmente se derogó en forma definitiva su prohibición. En 1941 se formó la Federación Argentina de Pato y en 1953 el entonces presidente Juan Domingo Perón emitió un decreto declarándolo deporte nacional.

Pero fue recién en 2017 cuando el Congreso convirtió ese decreto en ley, dejando firmemente establecido que el deporte nacional de la muy futbolera Argentina es el pato, este centenario entretenimiento que se juega a caballo y todavía sobrevive en campos de diversas zonas del país.

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