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Bucear, el reto de los 12 niños atrapados en una cueva tailandesa

Los niños y el entrenador atrapados en una cueva del norte de Tailandia tras ser localizados el 2 de julio de 2018.
Los niños y el entrenador atrapados en una cueva del norte de Tailandia tras ser localizados el 2 de julio de 2018. Ejército de Tailandia / EFE

Luego de ser localizados en la cueva Tham Luang, los 12 niños y el entrenador desaparecidos desde el 23 de junio deberán aprender a bucear para intentar salir de forma segura en un rescate que, según las autoridades, tardará meses.

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Como peces en el agua, así tendrán que aprender a moverse los 12 niños y el entrenador que, desde hace diez días, permanecen atrapados al interior de la cueva Tham Luang, en el norte de Tailandia.

Tras ser ubicados por dos buzos en un islote subterráneo a cuatro kilómetros de la entrada principal de la caverna, los menores recuperaron la esperanza de salir con vida de este episodio en el que los ojos del mundo han seguido paso a paso los operativos de los más de 1.300 agentes de distintos países que adelantaron la búsqueda.

El rescate tardará meses. No será una tarea fácil ni rápida. Para tranquilidad de sus familias, ninguno está enfermo y solo pocos han bajado de peso. Algunos perdieron la noción del tiempo. Pero todos tienen el mismo aliento de salir de allí.

Lo primero que hicieron al ser hallados fue preguntar qué día era y, lo segundo, pedir comida. Para resolverlo, el gobernador de la provincia de Chiang Rai, Narongsak Osottanakorn, la zona en la que está ubicada la cueva, indicó que están preparando el transporte de suficiente agua y alimentos para abastecerlos.

Miembros del equipo de rescate durante las labores de drenaje de agua de la cueva en la que permanecen atrapados 12 niños y un entrenador el 2 de julio en Tailandia.
Miembros del equipo de rescate durante las labores de drenaje de agua de la cueva en la que permanecen atrapados 12 niños y un entrenador el 2 de julio en Tailandia. Ejército de Tailandia / EFE

El nivel del agua entre los recovecos de la estructura rocosa aún es muy alto y, de acuerdo con Anmar Mirza, uno de los voluntarios de la misión de rescate, el ingreso de socorristas sin formación como buzos implicaría un riesgo adicional. Ante ello, gobernador Osottanakorn fue contundente: no serán evacuados hasta que no aprendan a bucear y solo los expertos decidirán en qué momento estarán listos.

Tailandia no se da por vencida, no detiene el rescate. Para garantizar su progreso, continúa drenando el agua con 20 bombas de extracción “lo más rápido posible”. Ya identificaron seis entradas a la cueva. Dos de ellas fueron preparadas para las labores requeridas.

Ante la posibilidad de que permanezcan al menos cuatro meses entre los túneles de la cueva, los rescatistas intentan desplegar un extenso cable telefónico para que los niños puedan tener comunicación permanente con sus familias.

Este será uno de los rescates más extensos de la historia asiática, donde, según los servicios meteorológicos, no dejará de llover hasta octubre, cuando el promedio de meses estimados para el sacarlos de la cueva haya finalizado y la incertidumbre sobre si superarán el reto de aprender a bucear se haya disipado.

Con EFE y Reuters

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