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Un barco con 60 inmigrantes rescatados de Libia llegó a Barcelona

El barco de rescate operado por la organización benéfica ProActiva Open Arms de España llega al puerto de Barcelona con migrantes rescatados de Libia, el 4 de julio de 2018.
El barco de rescate operado por la organización benéfica ProActiva Open Arms de España llega al puerto de Barcelona con migrantes rescatados de Libia, el 4 de julio de 2018. Albert Gea / Reuters

El navío de rescate humanitario de la ONG ProActiva Open Arms atracó en el puerto de la ciudad española después de ser rechazado por Malta e Italia. El gobierno de Pedro Sánchez dará un permiso humanitario de 30 días a los migrantes.

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El barco de rescate humanitario operado por la ONG ProActiva Open Arms atracó en la mañana del 4 de julio en la terminal C del puerto de Barcelona.

Los recién llegados fueron sometidos a chequeos médicos para comprobar su estado de salud y determinar que no tengan enfermedades peligrosas. Posteriormente, se realizó el proceso de identificación y filiación, a cargo de la policía nacional y la Comisión Española de Ayuda al Refugiado.

De los 60 inmigrantes, los 50 hombres serán trasladados a la Residencia Joaquim Blume, en el municipio de Esplugues de Llobregat, que será habilitado durante el verano para albergar a distintos migrantes.

Por su parte, las cinco mujeres y los dos niños que las acompañan serán enviados a centros de protección oficial de Barcelona. Mientras que los dos o tres menores no acompañados, cifra aún sin confirmar, pasarán a disposición de la Fiscalía de Menores y la Dirección General de Atención a la Infancia y la Adolescencia (DGAIA).

En el barco llegaron 60 inmigrantes de 14 nacionalidades diferentes: ocho palestinos, ocho de Sudán del Sur, tres de Mali, cinco sirios, uno de Burkina Faso, otro de Costa de Marfil, cuatro eritreos, ocho egipcios, tres de República Centroafricana, dos de Camerún, dos etíopes, seis libios, ocho de Bangladesh y un guineano.

El gobierno español les otorgará un permiso humanitario de 30 días, según lo dispuesto por la Ley de Extranjería, plazo prorrogable en caso de que sea necesario más tiempo para aclarar la situación de los migrantes.

En ese plazo, las autoridades acompañarán a los inmigrantes con traductores y asistentes jurídicos para permitirles avanzar en los trámites de petición de asilo, ya sea en España o en otros países. En caso que no cumplan con los requisitos necesarios, algunos migrantes podrían ser deportados a sus países de origen.

A través de la red social Twitter, la alcaldesa de Barcelona, Ada Colau, celebró la llegada de los 60 inmigrantes. “Arribaron por fin al puerto de Barcelona, cantando y bailando. Podrían haber muerto, pero están vivos. Estos son el Mar Mediterráneo y la Europa que queremos, donde se celebra y se protege la vida”, escribió.

España abre las puertas en medio de las divisiones europeas sobre inmigración

La postura del gobierno del socialista Pedro Sánchez, que asumió el cargo hace poco más de un mes tras la destitución del conservador Mariano Rajoy, contrasta con la tomada por países como Malta e Italia, que habían rechazado la llegada del barco de la ONG ProActiva Open Arms.

Se trata de un capítulo más en las divisiones europeas sobre la inmigración, que enfrenta a países con gobiernos de corrientes políticas opuestas. Si bien el flujo de migrantes en el Mar Mediterráneo ha caído marcadamente de más de un millón en 2015 a cerca de 45 mil que llegaron este año, el tema se convirtió en un punto que distancia cada vez más a los mandatarios del continente.

Para comenzar a zanjar las diferencias, los estados de la Unión Europea aprobaron la semana pasada la creación en su territorio de centros cerrados para separar a los refugiados que tienen derecho a permanecer en territorio comunitario y los llamados “inmigrantes económicos” que serían deportados a sus países de origen por no cumplir con los requisitos para solicitar asilo.

También acordaron ajustar sus fronteras externas e invertir más en Medio Oriente y el norte de África para reducir el número de migrantes y establecer nuevos centros para atender a los recién llegados.

El mes pasado, España había aceptado a 629 migrantes en otro bote de rescate de caridad, el Aquarius, que llegó al puerto de Valencia, en el este del país.

Con Reuters y EFE

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