Disturbios en el norte de Afganistán tras el arresto de jefe de guerra

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Maimanah Yoly (Afganistán) (AFP)

Al menos una persona murió y nueve resultaron heridas este miércoles en el noroeste de Afganistán en donde una multitud protestó por el arresto de un poderoso jefe de guerra cercano al general Abdul Rashid Dostum, que se encuentra en el exilio desde hace un año.

Nizamuddin Qaisari, comandante local de la policía, que también dirige una milicia de varios miles de hombres, fue detenido el lunes por las Fuerzas Armadas afganas y trasladado a Kabul por insultos y amenazas contra las autoridades.

Varios miles de personas protestaron por segundo día consecutivo en las calles de Maimana, capital de la provincia de Faryab, constató AFP, para denunciar este arresto que constituye una nueva pulseada entre un jefe local y el gobierno de Kabul.

Testigos contactados por AFP afirmaron que las fuerzas de seguridad dispararon contra la multitud.

Qasim Parsa, de un hospital local, dijo a AFP que registró un muerto y nueve heridos.

"Manifestábamos tranquilamente y nos dispararon, reclamamos el regreso del general Dostum y la liberación de Qaisari", explicó un manifestante, Atta Mohammad Faizi.

Luego de los disparos los habitantes furiosos incendiaron la sede del gobernador y varios coches, informó un periodista local a AFP.

El ministerio de Interior en Kabul confirmó los disparos sin precisar su origen. "Investigamos", afirmó el portavoz Najib Danish.

Desde el exilio en Turquía, oficialmente por razones de salud, el general Dostum, jefe de guerra y vicepresidente afgano, reclamó a través de su portavoz la liberación de su aliado, "detenido sobre la base de acusaciones falaciosas de sedición y transferido a Kabul".

Dostum estima que la defensa del norte de Faryab, región amenazada por los talibanes y el grupo Estado Islámico, "puede caer".

Dostum, jefe de guerra uzbeko, está acusado de haber violado a un rival a fines de 2016. Dejó el país en mayo de 2017 para evitar la justicia y sus intentos por regresar fracasaron hasta ahora.

Con el arresto de Qaisari, su representante, y luego de una pulseada con otro jefe de guerra del norte, Mohamad Atta Noor, el presidente afgano Ashraf Ghani, apoyado por Estados Unidos, parece estar iniciando una nueva cruzada contra la vieja guardia de jefes de guerra, asociados al gobierno a favor de una política de conciliación luego de terminado el régimen talibán.