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Rafael Correa: “Yo no tengo que probar mi inocencia, ellos tienen que probar mi culpabilidad”

El expresidente ecuatoriano, Rafael Correa, durante una entrevista en Bogotá, Colombia, el 22 de septiembre de 2017.
El expresidente ecuatoriano, Rafael Correa, durante una entrevista en Bogotá, Colombia, el 22 de septiembre de 2017. Raúl Arboleda / AFP

En una entrevista con France 24, el expresidente ecuatoriano dijo ser víctima de un “montaje” liderado por el actual presidente Lenín Moreno. Mientras tanto, Ecuador prepara una orden de arresto y extradición que presentará a la Interpol.

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Como la "crónica de una muerte anunciada". Así describe Rafael Correa al proceso que los órganos judiciales de su país han levantado en su contra.

El martes 3 de julio, la jueza de Garantías Penales de la Corte Nacional de Justicia (CNJ), Daniella Camacho, ordenó la prisión preventiva para el exmandatario, tras vincularlo al secuestro en 2012 del exdiputado Fernando Balda.

El pasado 18 de junio, Camacho había ordenado a Correa presentarse el 2 de julio ante la Secretaría de la Corte Nacional de Justicia, en Ecuador. Días más tarde negó la solicitud realizada por el abogado del acusado, quien pedía que el exmandatario se pudiera presentar en la Embajada de Ecuador en Bélgica, donde reside en la actualidad.

A pesar de la negativa de la jueza, Correa se presentó en la sede diplomática en Bruselas, lo que causó que Balda solicitara prisión preventiva para el expresidente, medida que fue apoyada por la Fiscalía por haber desacatado la orden de la jueza.

Pero Correa dice ser víctima de un complot del Gobierno ecuatoriano, liderado por el presidente Lenín Moreno. Según el, las distintas instancias judiciales que han intervenido en el “caso Balda” habrían sido “puestas a dedo” por el Ejecutivo.

"Cambiaron al fiscal ilegalmente, pusieron un fiscal no para escuchar argumentos sino con la consigna de meterme preso. Cambiaron ilegalmente el Consejo de la Judicatura, lleno de opositores políticos para controlar la justicia”, alegó.

Correa: “Odio que uno de los que están detrás de esto es Lenín Moreno y el Gobierno Nacional”

Según el exmandatario, se cometieron una serie de irregularidades en su contra.

Correa denuncia que cuando Camacho pidió que le levantaran la impunidad presidencial, la Asamblea Nacional habría necesitado 92 votos para aprobar la medida. Sin embargo, según el expresidente, la jueza decidió vincularlo a pesar de no haber conseguido los votos suficientes.

También critica a la Fiscalía por haber ordenado que se presentara ante la justicia a pesar de no tener pruebas contra el y acusa a la institución de intentar fabricar falsos testigos en su contra.

“Al anterior director de inteligencia, Pablo Romero, cómo lo han buscado miembros del Gobierno, la propia Fiscalía para ofrecerle de todo (...) con tal de que me incriminen. Odio que uno de los que están detrás de esto es Lenín Moreno y el Gobierno Nacional”, dijo a France 24 el exmandarario.

Según Correa, todo se trata de un plan a largo plazo para alejarlo de Ecuador. Este consistiría en ponerlo bajo prisión preventiva para que no pueda defenderse en un juicio y en obligarlo a quedarse por fuera de su país durante “ocho o diez años" hasta que el caso prescriba.

Rafael Correa: “Yo no tengo que probar mi inocencia, ellos tienen que probar mi culpabilidad”

El secuestro de Balda se produjo la noche del 13 de agosto de 2012, cuando el exasambleísta fue abordado por cinco personas que lo introdujeron con violencia en un vehículo. Gracias a la llamada de un taxista, Balda fue rescatado una hora y media después.

El caso, que fue juzgado en Colombia, es visto por algunos sectores de la sociedad como un un ataque político contra Correa, que inició cuando este dejó el poder en 2017.

Por su parte, Balda considera que con la reciente decisión judicial "se ha empezado a hacer justicia de una manera ejemplar" por su secuestro.

"Recibimos este momento con mucha madurez, con mucha responsabilidad. Y como lo hemos anunciado tiene que haber justicia para todos los crímenes de Estado cometidos durante el correísmo", declaró el demandante.

Correa se mantiene firme en su defensa y afirma que no es el quien tiene que probar su inocencia. “Ellos tienen que probar mi culpabilidad”, sostuvo el exmandatario.

De no considerar el caso como uno de persecución política, Interpol emitiría una orden de arresto internacional

De momento pesan sobre la cabeza de Correa una orden de prisión preventiva y una solicitud a la Interpol para que sea detenido y extraditado, tal y como informó la Corte Nacional.

El abogado de Correa, Christophe Marchand, afirmó en una entrevista con la agencia de noticias EFE que Interpol debe comprobar "si no hay problemas del tipo de persecución política".

En caso de que la institución concluyera que se trata de persecución política, el proceso podría detenerse de inmediato. Aunque, de no ser así, la petición entraría en el sistema de la Policía Internacional y se convertiría en orden de arresto para todos los países del mundo.

Con EFE

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