Donación de órganos

Argentina aprueba ley para facilitar donación de órganos

El Palacio Presidencial Casa Rosada se ve en Buenos Aires, Argentina, el 30 de junio de 2018.
El Palacio Presidencial Casa Rosada se ve en Buenos Aires, Argentina, el 30 de junio de 2018. Agustin Marcarian / REUTERS

La Cámara de Diputados argentina aprobó por unanimidad este miércoles 4 de julio una ley para que todos los mayores de edad, excepto aquellos que se hayan opuesto en vida, sean por defecto donantes de órganos.

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El nuevo Régimen de Donación de Trasplante de Órganos, Tejidos y Células fue aprobado por unanimidad con 202 votos a favor. El 30 de mayo había sido aprobado en el Senado y queda ahora pendiente su reglamentación por parte del Gobierno.

Esta ley marca un antes y un después en la historia de la donación de órganos en Argentina. A partir de su aplicación, todas las personas serán donantes de órganos, salvo aquellas que en vida hubieran expresado su voluntad contraria.

Una ley con nombre propio

La nueva norma es conocida como "ley Justina" en honor a Justina Lo Cane, una niña de 12 años que murió el pasado noviembre mientras esperaba un trasplante de corazón. Esta sanción corona la dura lucha de su familia.

El debate contó con la presencia de los padres de Justina, promotores de la ley junto al senador Juan Carlos Marino, del Partido Unión Cívica Radical.

Representantes de todo el arco político agradecieron su lucha y destacaron que a partir de este momento cambia el paradigma de la donación de órganos en Argentina, con la esperanza de que sea un modelo a seguir para el resto de América latina.

La normativa agiliza y acelera el proceso de donación y trasplante

La nueva ley regula las actividades vinculadas a la obtención y utilización de órganos, tejidos y células de origen humano. También prevé que los establecimientos de salud habilitados para hacer trasplantes cuenten con servicios destinados a la donación, que permitirán detectar, evaluar y tratar al donante.

Además de incorporar principios bioéticos que protegen a los donantes y los receptores, la iniciativa promueve la autosuficiencia del sistema. En este sentido se plantea un mecanismo que facilita y dinamiza el proceso hasta llegar a la cirugía. Es por eso que prevé la donación cruzada (entre dos parejas de donante/receptor no relacionadas, pero compatibles) para los trasplantes de riñón sin intervención judicial.

Se promoverá además la incorporación en los centros de salud de profesionales entrenados en la promoción de la donación y la detección de potenciales donantes.

Uno de los capítulos de la ley está destinado específicamente a los medios de comunicación. La norma señala que queda prohibida "la publicidad de pedidos de órganos, tejidos y células para personas determinadas, como así también la publicidad engañosa sobre tratamientos terapéuticos que no cuenten con evidencia científica". Sin embargo, la contracara de este apartado es que el proyecto mantiene una excepción en "los casos en los que la persona que requiere el trasplante o sus familiares" se manifiesten "en forma pública, libre y voluntaria".

Otro de los aspectos más destacados de la ley establece que los hospitales públicos y privados deberán contar con servicios de procuración destinados a la donación de órganos y tejidos, que permitan garantizar la correcta detección, evaluación y tratamiento del donante.

Ya no será necesario el consentimiento familiar

La normativa modifica la legislación actual sobre donación de órganos sancionada en 2005, que estableció la figura del "donante presunto". Esa norma establecía que toda persona mayor de edad es donante de órganos, pero al momento de su muerte eran los familiares quienes tomaban la decisión final.

Ese consentimiento familiar ya no será necesario en caso de que el fallecido no hubiera expresado en vida su voluntad de ser o no donante de órganos. El aval de los padres solo continuará siendo necesario cuando el potencial donante sea menor de edad.

La sesión estuvo cargada de emoción

Tal como consigna el diario argentino La Nación, la sesión de aprobación de la ley estuvo marcada por un clima de emoción y empatía. En este sentido se destacó la intervención del diputado Juan Pablo Kosiner, de Argentina Federal, quien confesó que un hijo suyo falleció en 2011 a la espera de un trasplante de órganos.

"Jamás me imaginé que las circunstancias de la vida me iban a llevar a estar aquí, votando esta ley" dijo emocinado.

"¿Por qué esta ley es importante? Porque nadie tendrá derecho a interferir en la voluntad de ser donante de una persona, ni siquiera el familiar más cercano", agregó el funcionario en declaraciones retomadas por el periódico.

"Esta ley es futuro, es darle una esperanza a muchos que necesitan un trasplante. Esta ley es el legado de Justina y nosotros estamos cumpliendo un mandato popular para que votemos leyes que mejore la calidad de vida de los argentinos", concluyó Daniel Lipovetzky, presidente de la Comisión de Legislación General.

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