Inundaciones en Japón

Aumenta la cifra de muertos en Japón por inundaciones y deslaves

Casas sumergidas y destruidas en un área inundada en la ciudad de Mabi, en Kurashiki, Prefectura de Okayama, Japón, el 10 de julio de 2018.
Casas sumergidas y destruidas en un área inundada en la ciudad de Mabi, en Kurashiki, Prefectura de Okayama, Japón, el 10 de julio de 2018. Issei Kato/Reuters

El número de personas fallecidas en Japón a causa de las torrenciales lluvias e inundaciones que comenzaron el pasado 5 de julio ascendió a 155, según informaron las autoridades locales.

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Cerca de 73.000 efectivos del ejército, policía y bomberos fueron desplegados en Japón para avanzar en las labores de rescate tras las intensas lluvias que ya dejan decenas de muertos y desaparecidos.

Mientras pasa el tiempo se encuentan más cadáveres arrastrados por el agua y disminuyen las esperanzas de encontrar con vida a posibles sobrevivientes bajo los escombros.

“El gobierno ha confirmado que las muertes por las lluvias torrenciales, hasta el momento, es de 155”, aseguró Yoshihide Suga, vocero del Gobierno japonés. La cifra oficial de desaparecidos se mantiene en 10.

De acuerdo con los rescatistas, la mayoría de víctimas mortales fue arrastrada por la crecida de ríos o desbordes de diques y el derrumbe de edificios en medio de las tempestuosas lluvias.

En algunos puntos, el agua alcanzó los tres metros de altura. El Gobierno japonés calificó las inundaciones como las peores del país en los últimos 36 años.

Las precipitaciones azotaron regiones del centro, sur y oeste del archipiélago nipón; entre las prefecturas más afectadas están: Hiroshima, en el oeste de la nación, Okayama y Ehime, en el suroeste.

Unas 260.000 personas quedaron sin servicio de agua potable

El fenómeno climático arrasó miles de viviendas y decenas de poblaciones quedaron completamente aisladas.

Según Reuters alrededor de 30.000 japoneses continúan habitando refugios temporales. Según datos oficiales, cerca de 260.000 personas quedaron sin servicio de agua potable, en medio de temperaturas que alcanzan los 33 grados centígrados.

“No podríamos vivir en nuestras casas, aunque regresáramos. No hay agua, ni electricidad ni gas. Para ser honesto, se necesita dinero para la reparación de la vivienda y no estoy seguro de cuánto. Ya estoy pensionado y espero negociar con las autoridades pertinentes”, dijo un adulto mayor refugiado en una escuela de la ciudad de Okayama.

Esta catástrofe se convierte en una de las peores y más mortíferas de la nación, desde las lluvias registradas en 1982 que dejaron cerca de 300 muertos.

Con EFE Y Reuters

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