Saltar al contenido principal

En Pekín, Liu Xia vivía con el fantasma de Liu Xiaobo

Anuncios

Pekín (AFP)

"Escuchan todo lo que pasa", murmura a la AFP en Pekín Liu Xia, que el martes salió de China tras ocho años en arresto domiciliario por ser la esposa del disidente Liu Xiaobo. Se refiere a los agentes que la vigilaban.

La pintora y poetisa de 57 años llegó el martes a Berlín tras haber vivido bajo el control permanente del estado Chino desde 2010, cuando su marido, fallecido uno años más tarde, en 2017, obtuvo el premio Nobel de la Paz.

El lunes la AFP logró eludir las importantes medidas de seguridad del edificio donde vivía en Pekín y pudo visitar el apartamento de Liu Xia en el quinto piso, un dúplex lleno de libros.

Al abrir la puerta parece sorprendida de ver a periodistas extranjeros. Pero rápidamente se vuelve acogedora. Cuando habla, Liu Xia lo hace con susurros a penas perceptibles, directamente en la oreja de la periodista de AFP.

"Escuchan todo lo que pasa en este apartamento", dice. A petición suya, la AFP no tomó fotografías.

Aunque en el momento de la visita la prensa extranjera todavía no lo sabe, Liu Xia tiene un pasaporte desde hace una semana. Pero nada deja entrever su inminente partida y no hay maletas preparadas.

- Libertad -

En en el centro del comedor hay un gran lienzo blanco, en el que está pintada varias veces el mismo número, en negro: 20170713. "Es la fecha de la muerte de Liu Xiaobo", que falleció el 13 de julio de 2017, explica la viuda. El disidente murió de un cáncer de hígado cuando estaba bajo arresto médico.

En una pared, debajo de las fotos del difunto con cara sonriente, hay otro cuadro, todo gris con algunas manchas de negro. "Es el cierre de una tumba", explica.

Todas las cortinas del apartamento están echadas. La luz del día solo entra por la ventana de la cocina, que da a un parque con árboles. Y en el cristal de una ventana Liu Xia ha escrito varias veces la palabra "Libertad".

Las autoridades chinas siempre aseguraron que Liu era "libre" aunque en realidad la vigilaban de manera permanente.

"Habría que añadir un artículo a la Constitución: amar a Liu Xiaobo es un crimen grave que merece cadena perpetua", dijo Liu Xia, según declaraciones recogidas por su amigo Liao Yiwu, un escritor disidente exiliado en Alemania.

Según él, la pintora y poetisa pensaba en el suicidio y tomaba muchos medicamentos contra la depresión y las alucinaciones.

Otro amigo de la viuda, Ye Du, explicó que sólo podía salir del apartamento unos días cada mes para visitar a su hermano pero siempre escoltada por la policía.

Liu Xia tenía una línea de teléfono fijo pero no tenía teléfono móvil, con el que según Ye Du habría podido usar servicios de mensajería cifrada.

- Guardias las 24 horas del día -

Desde la muerte de Liu Xiaobo, su viuda ha visto frustrados varios intentos de salir del país. "Hizo sus maletas varias veces pero el gobierno no tiene escrúpulos, siempre tenía una buena excusa" para no dejarla salir, dice Liao Yiwu.

Desde el exterior, la residencia en Pekín donde vivía hasta ahora parece tranquila, con jubilados que pasean a sus perros y mujeres que vuelven de la compra, como en muchas otras calles de la capital china.

Pero algo extraño salta a la vista: la presencia de al menos cinco guardias vestidos de civil, uno de ellos con un auricular en la oreja. Todos observan permanentemente quién entra y quién sala del edificio, donde incluso se han instalado dos camas para vigilar a Liu Xia 24 horas al día.

Página no encontrada

El contenido que solicitó no existe o ya no está disponible.