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OTAN: ¿A qué juega Donald Trump?

El presidente de EE. UU., Donald Trump, antes de una cena con sus homólogos en el Museo de Arte e Historia en el Park Cinquantenaire en Bruselas el 11 de julio de 2018.
El presidente de EE. UU., Donald Trump, antes de una cena con sus homólogos en el Museo de Arte e Historia en el Park Cinquantenaire en Bruselas el 11 de julio de 2018. Geert Vanden Wijngaert / POOL / AFP

Los países miembros de la OTAN han vivido una cumbre de tensiones y diferencias. Donald Trump siempre ha mostrado una gran desconfianza hacia este organismo, que él describe como una "carga".

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Es su obsesión. Donald Trump exige que los aliados de la OTAN aumenten sus gastos militares y dediquen el 2% de su PIB para el 2024. Este fue el compromiso asumido por los miembros de la Alianza Atlántica en la Cumbre de Praga en 2002 y Newport en 2014. Desde entonces, aunque cada Estado empeñó esfuerzos, solo cinco de 28 miembros cumplieron lo acordado.

"Donald Trump, y Barack Obama antes de él, tenían razón al recordar este compromiso que ahora debe comenzar a implementarse", asegura Alexandra de Hoop Scheffer, politóloga y directora en París del Fondo Alemán Marshall de los Estados Unidos (German Marshall Fund of the United States, GMF). "Pero Trump lo recuerda de una manera particularmente brutal".

A finales de junio, el presidente de EE. UU. no dudó en enviar cartas de recordatorio amenazantes a varios países de la Unión Europea. Entre ellos, Alemania y Bélgica, sede de esta cumbre y uno de los peores alumnos en términos de gasto militar. "Esto es, desde el punto de vista de los estadounidenses, compartir la carga del gravamen. El gasto en defensa de EE. UU. es mucho más alto, entre el 3 y 4% del Producto Interno Bruto (PIB) ", señala Boris Toucas, investigador invitado en el Centro de Estudios Estratégicos y Estudios Internacionales (CSIS) de Washington.

Sucesivamente, los inquilinos de la Casa Blanca reiteraron el deseo del país de que se cumpla el incremento de las cuotas de inversión en defensa, para que alcance el 2% del PIB. En 2016, solo pequeños contribuyentes como Grecia, Estonia y Polonia junto al potente Reino Unido, satisfacían esta meta.

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Alemania, país que solía quedarse atrás en este tema con su 1,19% en 2016, trata de revertir a esta tendencia. En 2017, aumentó en un 7% su presupuesto en este sector pasando de 34 a 37 mil millones de euros. A mediano plazo, Berlín prevé invertir unos 10 mil millones de euros suplementarios en su defensa. Unos datos que no impidieron a Donald Trump criticar abiertamente a Alemania. Por su parte, Francia plantea lograr este objetivo en 2025.

Rusia, el principal adversario de la OTAN desde su creación, es el país que invierte la mayor parte de su PIB en gastos militares. Sin embargo, en términos numéricos, representa casi diez veces menos en comparación a EE. UU.: 66 mil millones de dólares contra más 609, en 2017. Entre las tensiones en Ucrania y en los países bálticos, las posiciones rusas y las de la OTAN generan cada vez más fricción.

"Trump solo entiende lo que puede traducir en números"

Donald Trump no lleva las organizaciones multilaterales en su corazón. Todos, o casi todos, están acusados de hacer perder dinero al contribuyente estadounidense, y la OTAN no es una excepción. "Para él, estas instituciones solo valen si generan ganancia directa y materialmente a Estados Unidos", comenta Robert Malley, presidente de International Crisis Group (ICG) en Washington.

"Donald Trump no entiende cuando son valores abstractos y comunes, cuando no lo puede traducir en números. Rápidamente, pidió a sus asesores que le explicaran qué estaba haciendo ganar la OTAN a los Estados Unidos, porque los peligros a los que se enfrentaba el mundo occidental en el momento de la creación de la OTAN en 1949 ya no son los mismos ". Para el ex asesor de Barack Obama, el presidente de Estados Unidos "plantea preguntas legítimas, pero brinda casi siempre las respuestas incorrectas".

Según Alexandra de Hoop Scheffer, la Alianza Atlántica todavía sirve en gran medida a los intereses estadounidenses. "Las misiones de la OTAN se han expandido más allá de las fronteras de la Alianza Atlántica: en Afganistán, Irak, en temas de migración. Esta transformación está más en dirección de los intereses de EE. UU. que en el sentido de las prioridades europeas ", argumenta el politólogo, para quien la visión de la OTAN se "trumpisó" en Estados Unidos.

"En el Congreso y en la administración estadounidese, hay una especie de negación de lo que ofrece la OTAN: acceso seguro al mercado europeo, el uso de bases militares como plataforma para la proyección militar en otros campos como el Medio Oriente, el intercambio de inteligencia en la lucha contra el terrorismo ... Todas estas cuestiones son, sin embargo, fundamentales para los intereses de Estados Unidos".

¿Por qué gastar para la seguridad de los demás?

Por primera vez desde la creación de la Alianza, hace casi 70 años, el apoyo de Washington parece estar condicionado. Donald Trump exige contrapartes comerciales a cambio de la defensa de la Unión Europea, que él estima estar asumiendo. En el balance: la venta de equipamiento militar estadounidense, incluidos aviones de combate, pero también los aranceles sobre el aluminio y el acero estadounidense.

"Trump piensa que mientras más desestabilizados estén los europeos, más preocupados estarán por la fiabilidad del compromiso de Estados Unidos con los asuntos estratégicos y de defensa, más concesiones comerciales obtendrá de ellos", dice Alexandra de Hoop Scheffer del GMF. "El problema es que al ejercer este tipo de tácticas contra tus aliados más cercanos, debilitas la base de los valores de la Alianza Atlántica y juegas con líderes como Vladimir Putin".

Esto no es una coincidencia: el presidente estadounidense debe reunirse con el líder ruso poco después de esta cumbre, el lunes 16 de julio, en Helsinki. La historia se repite: en el G7 celebrado en Canadá en junio, Donald Trump se opuso fuertemente a sus aliados para luego reunirse calorosamente al líder norcoreano Kim Jong-un, unos días después en Singapur.

El peso de la reunión Trump-Putin

Esta reunión con Vladimir Putin pesará sobre la atmósfera de la cumbre de Bruselas. "Tiene mucho más ganas de ir a ver a su homólogo ruso que pasar tiempo con sus aliados de la OTAN, analisa Robert Malley del ICG. Allí – en Helsinki - es a donde realmente piensa hacer tratos. Él ha soñado con esta cumbre desde hace mucho tiempo ".

Donald Trump dijo el este martes 10 de julio que esta reunión con Vladimir Putin sería "más fácil" que la cumbre de Bruselas, otro desaire para sus aliados. De hecho, Moscú siempre ha tratado de debilitar a la OTAN, recuerda Boris Toucas del CSIS: "Rusia sabe que la OTAN trabaja estrictamente para el consenso y que, desmovilizando algunos Estados, haciéndoles cambiar de opinión, frustra la dinámica. Donald Trump actúa un poco de la misma manera con sus socios europeos. Todas estas presiones, en el lado ruso y en el lado estadounidense, están empezando a poner en peligro la dinámica de consenso de la Alianza".

El miedo, dice un diplomático europeo, es que Donald Trump formule promesas a Putin, yendose en contra de los intereses europeos, tales como la cancelación de ejercicios militares de la UE / OTAN, o cualquier declaración sobre el estatus de Crimea, anexada por Rusia. Por su parte, el presidente del Consejo Europeo, Donald Tusk, instó a Washington a considerar mejor a sus aliados. "Después de todo", dijo, "no tiene tanto".

Con RFI - Artículo adaptado del francés.

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