Sirios expatriados en Estados Unidos regresan a su país durante el verano

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Feyruzi (Syrie) (AFP)

A la sombra de una parra generosa cerca de la casona familiar, Victoria Mu baraka disfruta de las vacaciones estivales. Tras años de ausencia, la siria instalada en Estados Unidos puede volver a visitar su aldea natal, en el centro de Siria.

Rodeada de familiares y vecinos de la localidad cristiana de Feyruzi, Mubaraka se pone cómoda en el patio soleado de esta casa, un lugar cargado de recuerdos que visitaba con regularidad antes de que empezara la guerra en Siria en 2011.

"Durante todos estos años, echaba en falta a mi país y a mi gente, pero tenía mucho miedo. Ni me atrevía a hablar de una eventual visita", reconoce esta abuela, de 53 años, que vive en California.

Su última visita se remontaba a 2007.

Sin embargo, decidió vencer el miedo y regresar durante este verano a su país natal, en un momento en que las fuerzas del régimen de Bashar Al Asad encadenan victorias y ya controlan el 60% del territorio sirio.

Mubaraka no hizo el viaje sola, sino acompañada por su hijo mayor Issa, su nuera embarazada y su nieto, además de su hijo pequeño. Después de viajar en avión desde California hasta Líbano, llegaron por carretera a la provincia de Homs, en el centro de Siria.

"La situación no era nada fácil. Seguíamos las noticias y teníamos miedo de volver", reconoce sobre los últimos años de conflicto.

- "Como una boda" -

Victoria Mubaraka se levanta y se dirige hacia la cocina antes de volver con una bandeja repleta con platos de cocina tradicional para el desayuno, como raciones de yogurt cremoso, 'labneh', berenjenas rellenas, conocidas como 'makdus', además de uvas recogidas por ella misma.

"Gracias a Dios volvemos a sentirnos seguros en Siria", suspira.

Como ella, decenas de familias de refugiados sirios decidieron regresar este verano a Feyruzi, un pueblo conocido por los numerosos emigrantes que partieron a Estados Unidos.

Esta localidad cuenta con 3.000 habitantes. Pero cerca de 5.000 personas originarias de la misma emigraron durante los últimos años.

Feyruzi es conocida por sus numerosos campanarios. Esta localidad albergó a centenares de familias cristianas que huían de la ciudad vecina de Homs, recuperada completamente por las fuerzas del régimen en 2017.

"Feyruzi está orgullosa de volver a acoger a tantas familias de expatriados, es como si fuera una boda", asegura Thomas Kassuham, el sacerdote de la iglesia, que presume de que 300 familias volvieron durante estas vacaciones.

- Acento estadounidense -

Según reconoce Alicia Meydaa, el hecho de reconocer a sus primos se ha convertido en una tarea muy compleja. Ella tenía sólo ocho años la última vez que estuvo en su localidad natal.

"Era como si los conociera por primera vez", explica esta joven con el cabello rubio que habla árabe con acento estadounidense.

Acompañada por su padre y su hermano, llegó a Feyruzi hace unos días para una estancia de tres semanas. Disfrutará de sus vacaciones tomando el sol y bañándose en la piscina.

Mientras tanto, Micheline Maaluf, de 22 años, fuma alegremente su cachimba acompañada de otros expatriados.

Maaluf lamenta el episodio de la mediática operación militar occidental en abril contra Siria, en respuesta a un supuesto ataque químico del régimen de Bashar Al Asad.

"Me siento odiada, no entendí porqué realizaron ese ataque", afirma refiriéndose a Estados Unidos, Francia y Reino Unido.

En 2015, se casó con un libanés que conoció por Facebook. Y ahora le parece que Siria ha vuelto a la normalidad.

"Teníamos la costumbre de encerrarnos en casa a partir de las siete. Pero ahora podemos quedarnos en la terraza, hasta las tres de la madrugada", se alegra.