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La Entrevista

Director de la FAO: "el hambre y la paz están estrechamente vinculados"

France 24 conversó con el brasileño José Graziano da Silva, director de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO). Siendo ministro de desarrollo social del Gobierno de Luiz Inácio Lula da Silva, sacó a 28 millones de brasileños de la pobreza con su programa Hambre Cero.

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“Los conflictos y el impacto del cambio climático” han hecho que más de 800 millones de personas sigan pasando hambre en el mundo. Con esta constatación el brasileño José Graziano da Silva, director de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) inauguró el pasado 5 de julio un foro sobre agricultura, defensa, diplomacia y desarrollo en París. "El hambre y la paz están estrechamente vinculados. Los conflictos tienen un gran impacto en los sistemas alimentarios locales. Contribuyen a empeorar el hambre en el mundo”, afirmó el brasileño.

Según Da Silva, la “FAO no puede evitar una sequía pero sí que esta se convierta en hambruna. Hoy no necesitamos usar los sistemas de riego como los egipcios que usaban mucha agua. Basta con el riego por goteo. Y fomentamos acciones para preservar el agua, como en el desierto del Sahel donde llueve al menos dos veces al año. Si podemos recolectarla para los animales y seres humanos es un gran avance. En el Sahel estamos usando un programa de cisternas que ya usamos en Brasil. Pretendemos implementar un millón de cisternas en el Sahel”.

Otro factor del hambre según Graziano es la pobreza extrema: “ese es el gran desafío”. La FAO realiza en ese caso transferencias de ingresos a través de bonos para los más pobres, propone ideas para mejorar la distribución del ingreso en el mundo y apoya sistemas de comedores escolares infantiles. En los países más pobres “los niños no aprenden, no porque no sean capaces, sino porque están mal alimentados”, asegura.

“La obesidad es el extremo opuesto de los que comen mal”

Una de las contradicciones de los datos que publica la FAO es que pese a que millones de personas pasan hambre, la obesidad es un problema mundial en aumento sobre todo en los países del Este europeo, Estados Unidos y en algunos países de América Latina. “La obesidad es el extremo opuesto de los que comen mal. A veces no comen mucho, a veces es porque comen demasiada azúcar o grasas o sal. El control hoy del contenido de sal y azúcar como lo hace Chile, es un ejemplo. Ese es el mejor programa que tenemos en el mundo para prevenir la obesidad y consiste en reducir el contenido de sal, azúcar y grasas en los alimentos procesados, prohibirlos en las cantinas escolares, prohibir la propaganda engañosa de la televisión y promover un etiquetado que advierte si un alimento tiene demasiada grasa”, cuenta el experto.

Según Graziano esto demuestra que se puede luchar contra el ‘lobby’ de la agroindustria que en los años 70 se convirtieron en los reyes del mundo gracias a la “revolución verde”: “claro que hay enfrentamientos pero a nombre de la salud pública. La obesidad tiene muchas enfermedades asociadas, diabetes, enfermedades del corazón y varios tipos de cáncer. Está probado que hay 17 tipos de cáncer que tienen que ver con la cantidad de grasa que usted tiene en el organismo”.

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