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Los niños rescatados en Tailandia realizan un ritual de agradecimiento junto a sus familias

Dos niños del equipo de fútbol rescatado de una cueva en Tailandia asisten a una ceremonia religiosa, en un templo en Mae Sai, en la provincia norteña de Chiang Rai, Tailandia el 19 de julio de 2018.
Dos niños del equipo de fútbol rescatado de una cueva en Tailandia asisten a una ceremonia religiosa, en un templo en Mae Sai, en la provincia norteña de Chiang Rai, Tailandia el 19 de julio de 2018. Soe Zeya Tun / Reuters

En el primer día en sus hogares, los niños se levantaron temprano a para reunirse con sus compañeros y familiares en un templo budista en el que agradecieron por sus vidas y honraron el recuerdo del buzo que murió en los operativos de rescate.

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Los 12 niños que estuvieron atrapados en una cueva del norte de Tailandia se despertaron este 19 de julio en sus hogares por primera vez en más de tres semanas después de ser dados de alta del hospital y poder pasar la primera noche con sus familias.

Muchos de ellos se levantaron de madrugada para ir, en compañía de sus familiares, al templo Wat Phra That Doi Wao de Mae Sai, la población de la provincia de Chiang Rai en la que vive la mayoría de ellos.

Juntos y rodeados de sus seres queridos, realizaron un ritual de agradecimiento en el que pidieron tener una larga y próspera vida. Finalmente todos rindieron homenaje al recuerdo de Saman Kunan, el buzo tailandés que falleció durante las operaciones de rescate.

Uno de los miembros de los "Jabalíes Salvajes", como se llama el equipo de fútbol, expresó su alegría durante la ceremonia: "estoy muy feliz de estar en casa. Finalmente pude dormir bien anoche".

"Hablábamos principalmente de comida, cuanto más hablábamos, más hambre teníamos”

Durante la rueda de prensa ofrecida un día antes tras la salida del hospital, los doce niños y su entrenador calificaron como un "milagro" el hecho de haber sido encontrados después de nueve días de estar perdidos en un laberinto de cuevas a más de cuatro kilómetros de la entrada.

"De repente escuchamos a la gente hablando", dijo Adul Sam-On, de 14 años, "mi cerebro no funcionaba muy bien" después de tantos días sin comida, “fue como un milagro”, indicó el menor sobre el momento del encuentro con el equipo rescatista.

Ahora, Duangphet Promthep, el capitán del equipo, de 13 años de edad, recuerda, sentado junto a su madre en el sofá de su casa, cómo fue la experiencia durante los días en los que permanecieron desaparecidos: “en la cueva, hablábamos principalmente de comida. Cuanto más hablábamos, más hambre teníamos”, cuenta Promthep.

Los jóvenes fueron encontrados el interior de la cueva en medio de un operativo de rescate que llegó a involucrar a más de mil personas, con expertos de más de media docena de países.

Con EFE y Reuters

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