Elecciones en Brasil

Brasil intensifica la carrera presidencial con la apertura de la inscripción de candidatos

El presidente del Partido Democrático Laborista (PDT), Carlos Lupi, habla junto al candidato a presidente Ciro Gomes durante el congreso de la formación en Brasilia, el 20 de julio de 2018.
El presidente del Partido Democrático Laborista (PDT), Carlos Lupi, habla junto al candidato a presidente Ciro Gomes durante el congreso de la formación en Brasilia, el 20 de julio de 2018. Ueslei Marcelino, Reuters

La puja por suceder a Michel Temer en el Palacio de Planalto abrió una etapa clave este 20 de julio con el inicio del plazo para que los partidos políticos registren a sus postulantes para las elecciones generales de octubre.

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A partir de la apertura del plazo para la inscripción de candidatos, las distintas formaciones políticas brasileñas que aspiran a la presidencia de Brasil decidirán en sus convenciones partidarias a sus postulantes.

Mientras las distintas agrupaciones tejen alianzas para fortalecer sus postulaciones, la gran incógnita está en la candidatura del expresidente Luiz Inácio ‘Lula’ Da Silva, quien se encuentra preso tras haber sido condenado a 12 años de prisión bajo cargos de corrupción pasiva y lavado de dinero.

A pesar de que se expone a una probable inhabilitación, el Partido de los Trabajadores (PT) pretende reafirmar a Lula como aspirante a la presidencia a comienzos de agosto. Más allá del posible veto, la agrupación buscaría mantener el nombre del exmandatario en la campaña para acopiar votos.

A falta de menos de tres meses para las elecciones, los sondeos de opinión posicionan a Lula Da Silva al frente de la intención de votos, aún a pesar de estar preso. Las últimas encuestas exhiben al exmandatario con un 33%, más de 15 puntos porcentuales por delante del ultraderechista Jair Bolsonaro.

Sin embargo, de acuerdo a las normas electorales, un candidato no puede presentarse si cuenta con una condena ratificada en segunda instancia, como es el caso de Lula. En caso que el PT decida inscribirlo igual, las autoridades electorales podrían vetarlo.

Un veterano centroizquierdista y un exgobernador favorable a los mercados suman respaldo

A partir del levantamiento de la veda de las convenciones políticas, el Partido Democrático Laborista ratificó su respaldo al dirigente de centroizquierda, Ciro Gomes, quien se mostró abierto a cerrar acuerdos con diversos partidos políticos e intenta seducir a los sectores más progresistas.

Gomes, un veterano dirigente de 60 años que ha ocupado tanto cargos electivos como ministeriales, anticipó que apostará por un “proyecto nacional de desarrollo” que demandará un “gran sacrificio” tanto del Gobierno como del “mundo más rico”.

Según los analistas, el exgobernador de Ceará, que hoy cuenta con alrededor del 8% de intención de voto, podría buscar atraer a los votantes de Lula Da Silva, en caso que el exmandatario sea inhabilitado para la carrera presidencial.

En su búsqueda de alianzas, Gomes coqueteó con el posible respaldo de las formaciones de centro, pero esas fuerzas optaron por trasladar su apoyo al exgobernador de Sao Paulo, Geraldo Alckmin, candidato del Partido de la Social Democracia Brasileña (PSDB).

El bloque denominado “centrao”, integrado entre otros por Demócratas (DEM) y Progresistas (PP), actualmente cuenta con 164 de los 513 diputados, lo que lo convierte en un espacio esencial a la hora de las negociaciones legislativas y, además, acumula el 40% del tiempo de televisión.

El empresario minero e hijo del exvicepresidente José Alencar, Josué Gomes da Silva, confirmó en un comunicado que fue informado sobre el apoyo de los cinco bloques centristas a Alckmin, un dirigente favorable a los mercados que ha expresado su apoyo a la agenda económica del presidente Michel Temer. Gomes da Silva está siendo apuntado como posible compañero de fórmula de Alckmin.

Este apoyo del “centrao” a Alckmin, que aún no ha sido oficializado, podría impulsar al candidato del PSDB, hoy relegado en la intención de voto con un 6%.

La otra formación que confirmó su candidato a presidente es el Partido Social Cristiano (PSC) que apostó por Paulo Rabello de Castro, expresidente del banco estatal de fomento brasileño. Las restantes agrupaciones tendrán tiempo hasta el 5 de agosto para oficializar sus postulantes.

Jair Bolsonaro, el ultraderechista que secunda a Lula pero no encuentra apoyo

De acuerdo a las encuestas, detrás de Lula Da Silva aparece Jair Bolsonaro, el candidato de ultraderecha por el Partido Social Liberal (PSL), con alrededor de un 15% de intención de voto.
A pesar de su popularidad, el excapitán del Ejército afronta dificultades para cerrar acuerdos con otras formaciones y aún no ha conseguido un compañero de fórmula. El senador Magno Malta y el militar Augusto Heleno mantuvieron conversaciones con él, pero sin éxito.

De acuerdo con la prensa brasileña, la abogada Janaina Paschoal, impulsora del juicio político que destituyó a la expresidenta Dilma Rousseff, está entre las posibilidades.

En caso de no lograr el respaldo de más formaciones políticas, Bolsonaro solo contaría con ocho segundos de publicidad gratuita en radio y televisión.

Por su parte, el Movimiento Democrático Brasileño (MDB), del presidente Michel Temer, definirá su candidato el 2 de agosto próximo. El más nombrado para ser el candidato del oficialismo es Henrique Meirelles, exministro de Hacienda que cuenta con el respaldo de los mercados pero de poco peso en las encuestas.

La eventual ausencia de Lula abre un escenario aún más imprevisible para unas elecciones presidenciales marcadas por la atomización y el descrédito de la clase política.

Según la firma Ibope, en un escenario sin el líder del PT, los electores se inclinarían por Bolsonaro con un 17% de intención de voto, seguido por la ecologista Marina Silva, con un 13%, en tanto que Ciro Gomes subiría al 8% y Alckmin alcanzaría un 6%.

Con EFE y Reuters

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