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Colombia: la Farc espera defender los acuerdos de paz desde el Congreso

'Sandra Ramírez', excomandante de la guerrilla momentos antes de su posesión como senadora en el Congreso, en Bogotá, Colombia, el 20 de julio de 2018.
'Sandra Ramírez', excomandante de la guerrilla momentos antes de su posesión como senadora en el Congreso, en Bogotá, Colombia, el 20 de julio de 2018. Diana Sánchez / AFP

Parlamentarios surgidos de la exguerrilla hablaron con France 24 acerca de los retos de su formación política. Siete de los diez congresistas de la Farc acudieron a la ceremonia de posesión con la intención de reforzar la implementación del Acuerdo.

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Es un giro para la política colombiana. Exguerrilleros hicieron su entrada en el Congreso de la República en el marco de las disposiciones de los Acuerdos de Paz firmados en noviembre de 2016. Diez curules repartidas en las dos cámaras que marcarán los primeros pasos en la legalidad de los que fueron dirigentes del grupo armado más antiguo de América Latina.

“El objetivo de las Farc siempre fue ser poder en Colombia”, explicó a France 24 ‘Jairo Quintero’, excomandante de la región Santander y ahora representante a la Cámara. “Nos vamos a estar enfrentando a una realidad que no conocemos”, admitió.

Hasta 35 años pasaron algunos de ellos en las selvas y montes de Colombia. Hoy, tendrán que convencer a sus compatriotas con su acción legislativa. Pues la Farc sacó apenas 52.000 votos durante las elecciones legislativas del pasado mes de abril, un resultado que no se les habría permitido conseguir sin las disposiciones del Acuerdo final.

El reto de no ser una oposición mecánica frente a los demás grupos

“Aquí no pueden seguir existiendo partidos que tienen todas las garantías y otros que tienen que participar estigmatizados y amenazados”, afirmó ‘Quintero’. Denunció el “régimen político excluyente” que regiría en Colombia, según él, pero descartó una oposición mecánica durante esta legislatura. “No hemos venido tampoco al Congreso a ser unos opositores tercos”, aseguró, resaltando que quiere actuar a favor de un país en el que “no nos matemos por las diferencias políticas que tengamos”.

Impulsar una mejor implementación de los Acuerdos de paz, trancada al menos en un 20%, según los últimos cálculos, además de consolidar la Jurisdicción Especial para la Paz (JEP) y legislar por el campo, son los puntos que nutren la agenda política de la Farc.  Su acción estará seguramente limitada en unos hemiciclos que le son mayoritariamente hostil. Pues la mayor fuerza es el derechista Centro Democrático del expresidente Álvaro Uribe Vélez y del mandatario electo Iván Duque, los abanderados de las críticas hacia el proceso de paz.

Las posturas y la forma de gobernar se distinguirán, asintió ‘Victoria Sandino’, la exdirigente del frente 21 de la guerrilla tras su posesión como senadora. “Una cosa es ser candidato y otra cosa es ser mandatario de la República”, afirmó, “aspiramos a que el nuevo presidente tenga el compromiso real con la Nación (…) y eso implica tener compromiso con la paz”.

"Impulsar el cese de derramamiento de sangre" en Colombia

La nueva congresista ambiciona también que su bancada presione al ejecutivo para que cese la ola de asesinatos de líderes sociales en los territorios. “Es necesario que en Colombia pare el derramamiento de sangre”, instó ‘Sandino’, “el llamado que le hacemos al nuevo Gobierno es que actúe de inmediato para que esto termine, para que se aclimate la paz”.

Por su parte, ‘Sandra Ramírez’, excomandante histórica del grupo armado en el sur del país y ahora senadora, nos habló del papel de las mujeres en este proceso de transición. “Retornamos a una sociedad que no ha cambiado, donde la mujer aún se hace frente del hogar”, resaltó, “nosotras en la insurgencia armada ganamos espacios y nos fortalecimos (…) ahora se nos presenta la lucha de cómo sostener estos espacios”.

En cuanto a los Acuerdos y su componente de justicia transicional, ´Ramírez’ pretende que su bancada y sus aliados puedan consolidar a la JEP en el espíritu en el cual fue pactada en La Habana. “El 80% de las víctimas son del Estado colombiano”, aseguró, “la JEP fue modificada en beneficio de quienes han sido los aforados de la guerra, quienes financiaron, quienes apoyaron”.

Junto a sus aliados, una pequeña bancada conformada por partidos de izquierda y algunos congresistas de centro, la Farc presentó 14 proyectos que cubren, entre otros temas, la salud, el servicio social y las propuestas para apaciguar el conflicto armado. Este acto que se desarrolló justo de la posesión oficial, fue el primer salto para los exguerrilleros en el mundo de las alianzas políticas.

El primer reto de la Farc será ganar credibilidad con los colombianos, quienes son numerosos en verlos con animosidad y así lo dejaron ver con sus votos en los dos últimos años. De hecho, la primera medición de fuerza está por llegar: apenas instalado el nuevo Presidente, Colombia se preparará para las elecciones locales de 2019, en las cuales participará el partido de los excombatientes.

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