Reino Unido

Theresa May pide un nuevo acuerdo a la Unión Europea sobre la frontera irlandesa

La primera ministra del Reino Unido, Theresa May, durante un discurso en Belfast, Irlanda del Norte, el 20 de julio de 2018..
La primera ministra del Reino Unido, Theresa May, durante un discurso en Belfast, Irlanda del Norte, el 20 de julio de 2018.. Charles McQuillan / AFP

La primera ministra británica pidió a la UE un nuevo acuerdo para no crear una frontera "dura" con Irlanda del Norte, además de una respuesta sobre su Libro Blanco del 'Brexit'.

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Durante un discurso a políticos y líderes empresariales en Belfast, capital de Irlanda del Norte, Theresa May afirmó que el plan de crear una frontera “dura” entre las dos Irlandas tras el 'Brexit' es "impracticable", por lo cual la Unión Europea (UE) tiene que hacer "evolucionar" su postura.

Por el contrario, May pidió a la UE que acepte su nuevo plan de salida, el llamado Llibro Blanco, que fue publicado a principios de julio y que consiste en negociar temas sobre el comercio y las mercancías a partir de un "acuerdo de facilitación aduanera" para evitar construir una frontera física.

Ahora “le toca a la UE responder, no simplemente volver a posturas anteriores, que ya se han demostrado inviables, sino avanzar en sus posiciones de la misma manera”, dijo May ante su audiencia en el Waterfront Hall de Belfast.

Todavía debilitada a causa de la renuncia de algunos miembros de su gabinete, las críticas del Partido Conservador y la incertidumbre de su futuro político, May pidió a Bruselas flexibilidad en las negociaciones de salida.

El gran problema de May: 500 kilómetros de frontera

May llegó el pasado jueves a Irlanda del Norte en una visita de dos días para ver de cerca la región, que se ha convertido en uno de los puntos más problemáticos. El mismo exministro de Asuntos Exteriores, Boris Johnson, admitió que la posición de May sobre la frontera era el mayor error en las negociaciones con la UE para una salida tranquila.

La frontera, de 500 kilómetros, se ha convertido en casi invisible desde que se retiraron los puestos de vigilancia del ejército, tras el tratado de paz de 1998 (Acuerdo de Viernes Santo). Este acuerdo puso fin a treinta años de violencia (más de 3.600 muertos) entre la mayoría probritánica y la minoría irlandesa nacionalista.

"La dislocación económica y constitucional de la frontera como si fuera un tercer país dentro de nuestro propio país es algo que nunca aceptaré y creo que ningún primer ministro británico alguna vez podría aceptarlo", sentenció Theresa May.

El Gobierno irlandés, que ha mostrado sus preocupaciones sobre el tema del Libro Blanco, advierte que el restablecimiento de infraestructuras en la frontera podría provocar el enfado de los nacionalistas irlandeses, que aspiran a una unión con la República de Irlanda.

La UE ha advertido a las empresas de que se preparen para que el Reino Unido salga del bloque sin condiciones acordadas, aunque los funcionarios aún creen en algún tipo de acuerdo.

Ese es el objetivo del Libro Blanco según la primera ministra británica Theresa May. Un documento que propone estrechar lo máximo posible los vínculos comerciales con la UE, para poder mantener las empresas británicas y evitar una frontera "dura" con Irlanda. Solo que Bruselas defiende que Irlanda del Norte quede alineada en el mercado único europeo que para May sería una frontera de facto entre Irlanda del Norte y el resto del Reino Unido.

Con Reuters y EFE

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