Cumbre del G-20

¿Puede Argentina beneficiarse de la guerra comercial iniciada por EE. UU.?

Imagen publicada por la Oficina de Prensa del G-20 mostrando Christine Lagarde, directora del Fondo Monetario Internacional (FMI) en una pantalla mientras habla durante la reunión del G-20 de Ministros de Finanzas y Gobernadores de Bancos Centrales en Buenos Aires, el 21 de julio de 2018.
Imagen publicada por la Oficina de Prensa del G-20 mostrando Christine Lagarde, directora del Fondo Monetario Internacional (FMI) en una pantalla mientras habla durante la reunión del G-20 de Ministros de Finanzas y Gobernadores de Bancos Centrales en Buenos Aires, el 21 de julio de 2018. HO / G20 Press Office / AFP

Las medidas arancelarias del presidente Trump, en guerra con China, es uno de los temas de discusión del G-20 en Buenos Aires. La cuestión es si algunos países, como la anfitriona de la cumbre, podrían sacar provecho a corto y largo plazo.

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La guerra comercial global iniciada por Donald Trump está lejos de haber llegado a su fin. Este viernes 20 de julio, el presidente de EE. UU. dijo que está listo para aplicar aranceles sobre la totalidad de las importaciones desde China hacia su país –que representan unos 500.000 millones de dólares– ya que, según él, hay un desequilibrio comercial que favorece de forma injusta a China.

A comienzos de julio, ya entraron en vigor aranceles del 25% (34.000 millones de dólares de importaciones chinas a EE. UU.) sobre productos industriales y de tecnología. China respondió con la misma moneda, aplicando aranceles del mismo monto sobre las importaciones estadounidenses, sobre todo del sector agrícola. Y se espera que tanto uno como el otro sigan esta dinámica.

En general, se considera que una guerra comercial de estas características tiene un impacto negativo sobre todo el planeta. La directora del Fondo Monetario Internacional (FMI), Christine Lagarde, advirtió durante la cumbre del G-20 en Buenos Aires que, "en el peor escenario, con las cifras de hoy, sin tener en cuenta los más recientes anuncios, el PIB global se puede reducir en el orden del 0,5%".

Todos los ministros de Finanzas y titulares de los Bancos Centrales estuvieron de acuerdo sobre los riesgos de una escalada en esta guerra comercial. Sin embargo, en el caso de Argentina, a corto plazo podría presentar algunas oportunidades o al menos se valora con cautela. Dante Sica, ministro de Producción del país, le dijo a France 24: "No diría ni optimista ni pesimista, estamos viendo la evolución".

Oportunidades a medias para Brasil y Argentina

De todos modos, Sica sí cree que puede llegar a haber algún espacio de maniobra para beneficio argentino. “Esta guerra comercial, que no sabemos hasta dónde va a terminar de escalar, genera oportunidades, en especial para la estructura productiva argentina, que en muchos casos es competitiva con la de EE. UU.".

En esa línea, podría tener un impacto en los precios de algunas materias primas como la soja, de la que Argentina es el tercer productor mundial (con entre 36 y 55 millones de toneladas anuales), detrás de EE. UU. (unos 119 millones) y Brasil (unos 114 millones). De hecho, la soja es uno de los productos estadounidenses más afectados por los aranceles chinos. EE. UU. provee la mayor parte de los 100 millones de toneladas de poroto de soja que importa China. ¿Resultado? Podría representar una gran oportunidad para Argentina.

En la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR) –la bolsa de granos más importante de Argentina– creen que, para la campaña de soja 2018-2019, en caso de mantenerse los aranceles, Sudamérica cubrirá una proporción más grande de la demanda china que la que cubría hasta ahora. "Sin embargo, los beneficios se darán de manera directa más por el lado de Brasil. Lo que no tendría por qué impactar sobre la colocación externa del conjunto de los productos del complejo soja de Argentina", aclara el analista de la BCR Blas Rozadilla, en un escrito enviado a France 24.

Si Brasil creciera, no obstante, al ser el principal socio comercial de Argentina, esto podría repercutir de forma positiva. El ministro de Hacienda brasileño, Eduardo Guardia, dijo a un grupo de periodistas (entre ellos uno de France 24) en el marco del G-20 que, tras analizar los ingresos extra que podría obtener su país reemplazando productos estadounidenses, en el corto plazo se daría una estimación de unos 2.000 millones de dólares anuales.

Salvo por que a largo plazo, los efectos de una guerra comercial serían nocivos para todos, y es una amenaza a la economía global de la que se está hablando este fin de semana en la reunión de Buenos Aires.

La soja y la carne argentina, productos estrella

Volviendo a Argentina, el consultor agrícola Javier Preciado, admitió que la imposición de aranceles llegó en un mal momento para el país del Cono Sur, que vio disminuir su cosecha de 57 millones de toneladas a 36 millones, entre las campañas 2016-2017 y 2017-2018. Lo que implica que este año el país "no iba a poder exportar poroto", porque la industria de harina y aceite local necesita toda la producción. Debe esperarse entonces a la próxima campaña, como señaló Rozadilla, y ver si siguen aún los aranceles.

Argentina es el proveedor número uno de ciertos productos de soja ya procesada, no de poroto de soja sin procesar, que es lo que más compra China hoy en día. Pero por ahora ese país prácticamente no compra harina y aceite de soja argentino. Aunque Rozadilla, de la BCR, dice que el país asiático dio indicios de que podría comprar más "colza, semillas de girasol y traer más harina de soja, harina de colza, harina de girasol y harina de pescado para cubrir los faltantes de suministro".

De ocurrir esto, Argentina sí vería un impacto positivo, ya que la nación es la principal exportadora mundial de harina de soja y el producto que más divisas trae al país (cerca de 10.000 millones de dólares anuales, según la BCR). Sin embargo, como el arancel chino es sobre el poroto de soja estadounidense y no sobre sus derivados (aceite o harina), es posible que EE. UU. aumente las exportaciones de estos últimos a China, buscando competir en precio con Argentina, estima Rozadilla.

Otro producto de oportunidad ante los aranceles chinos contra EE.UU. es la carne: los gobiernos de China y Argentina firmaron un reciente acuerdo para permitir el ingreso de carne del país sudamericano al asiático.

De acuerdo con un análisis realizado por la Fundación Instituto para las Negociaciones Agrícolas Internacionales de Argentina, "si bien hay productos que podrían aprovechar esta coyuntura y ser exportados hacia destinos que podría dejar vacantes EE. UU., no debe perderse de vista que el cierre puede ser circunstancial". Por eso sugiere que Argentina se enfoque en una estrategia de consolidación de mercados, más allá de estos vaivenes estructurales. Algo para lo que la coyuntura actual puede ofrecer una oportunidad, pero no la respuesta definitiva.

Además, desde el punto de vista del acceso a crédito a nivel internacional –algo clave para el país sudamericano–, la visión desde Argentina de los incrementos arancelarios iniciados por Trump es decididamente pesimista.

"Una guerra comercial entre EE. UU. y China genera una situación financiera bastante más frágil y adversa a nivel mundial", le dijo a France 24 Martín Alfie, economista jefe de la consultora Radar, "y eso en un contexto en el que Argentina necesita que vuelvan a entrar fondos del exterior para poder cambiar su situación cambiaria es una mala noticia".

Y es que los aranceles impuestos por EE. UU. encarecen los productos afectados (u obligan a comprar alternativas más caras), lo que puede llevar a una escalada inflacionaria que las autoridades monetarias pueden buscar contener aumentando las tasas de interés. Y al aumentar las tasas de interés en EE. UU., se vuelve menos atractivo para los inversores otorgar créditos a Argentina (tanto al sector público como al privado), un mercado que paga más intereses, pero es considerado mucho más riesgoso.

La guerra comercial entre EE. UU. y China podría hacer que se encarezcan productos a nivel global, como los de informática y tecnología, lo que también tendría un impacto en Argentina y el resto del mundo, que tendría que pagar más por esos productos que no fabrica localmente.

Así que el ministro de Producción argentino mantiene la calma y los ojos bien abiertos. "Hoy por hoy, nuestra mirada es con mucha atención, mucha preocupación, porque estas guerras comerciales siempre tienen impacto negativo sobre el comercio, pero sí con una mirada muy aguda para tratar de aprovechar todas las oportunidades de mercado que se nos puedan abrir", dijo Sica a France 24.

Y, como dicen en todos los países que miran con preocupación la imposición de aranceles de uno y otro lado, en el fondo preferirían que esto no esté ocurriendo.

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