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Caso Benalla: legalidad, seguridad… cuando los presidentes de Francia se toman libertades

Los expresidentes François Hollande y Nicolas Sarkozy, fotografiados en 2017.
Los expresidentes François Hollande y Nicolas Sarkozy, fotografiados en 2017. Franck Fife / AFP

Antes del caso Benalla, varios presidentes de Francia, haciendo caso omiso de la legalidad y del Estado de derecho, fueron señalados por casos ligados a su seguridad o a su vida privada.

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El lado oscuro de la República. El caso Benalla, primer escándalo que salpica el quinquenio del presidente Emmanuel Macron, revela día a día los escandalosos fallos en la cumbre del poder ejecutivo. Calificado como un caso de Estado por la oposición, ya es objeto de tres investigaciones: de la policía, de la justicia y de una comisión de investigación parlamentaria.

En este caso “de telenovela”, que ha dado mucho de qué hablar en medio del verano, Emmanuel Macron sigue sin explicar públicamente las fallas de su antiguo “Hombre de Seguridad”, ni tampoco las preguntas que suscitan los múltiples beneficios que le fueron concedidos.

Sin embargo, antes que él, varios presidentes de la Quinta República, desde el general de Gaulle hasta François Hollande, pasando por Georges Pompidou, François Mitterand, Jacques Chirac o incluso Nicolas Sarkozy, fueron señalados por casos de este tipo.

Algunos por haber cruzado la línea roja de la legalidad, otros por haberse tomado libertades con su seguridad. France 24 vuelve sobre estos casos, que siguen sin poder compararse por su amplitud, su resonancia y sus consecuencias.

El SAC de De Gaulle

El SAC es el Servicio de Acción Cívica. Esta asociación de tipo legislativo de 1901, que tenía “como objetivo defender y dar a conocer el pensamiento y la acción del general de Gaulle”, registrada en la Prefectura de la policía en enero de 1960, es descrita con frecuencia como una policía paralela, al servicio del padre de la V República. “A la vez legal y oculta (…), deja tras de sí un perfume de escándalo”, escribe el historiador François Audigier en su libro “Historia del S.A.C., la parte oscura del gaullismo” (Éditions Stock, 2003).

Servicio de orden violento, misiones de seguridad anti-comunistas, investigaciones contra los opositores del general, artimañas, operaciones especiales secretas y extrajudiciales… Encabezando esta organización encontramos a Jacques Foccart, el misterioso y muy poderoso “Señor Franciafrica” del general de Gaulle.

Uno de sus dirigentes fue Charles Pasqua, antiguo ministro francés del Interior. Según varias fuentes, a finales de los años 1960, el SAC contaba con unos 3.000 hombres. Hubo que esperar hasta el verano de 1981 y a la implicación de ciertos de sus miembros en el asesinato de Auriol, un asunto reglamentado como interno del SAC, para que esa oficina fuera desmatelada por François Mitterand.

Pompidou y el caso de los “plomeros” del Canard enchaîné

“Una farsa”. Fue así como calificó el presidente Georges Pompidou el caso de los “plomeros” del Canard enchaîné, el nombre de una operación de la DST (Dirección para la Supervisión del Territorio) destinada en 1973 a intervenir los locales del periódico satírico, con el fin de espiarlos y de identificar sus fuentes de informaciones sensibles.

Una operación descubierta casualmente por un periodista del semanal, André Escaro, quien se encontró frente a frente con plomeros falsos tratando de instalar micrófonos en los futuros locales del Canard enchaîné, en la calle Saint-Honoré en París. Un asunto de Estado que fue silenciado y luego definitivamente enterrado por la justicia en 1980.

El despacho negro de Mitterrand

Elegido como presidente en 1981, François Mitterand instala, un año después, un despacho negro en el Elíseo. ¿El objetivo? Proteger su vida privada: el jefe de Estado mantenía en ese entonces una relación con Anne Pingeot, con quien tendría una hija, Mazarine Pingeot. Ambas mujeres estaban alojadas discretamente en una dependencia del Elíseo, en el muelle Branly, ahí donde Alexandre Benalla tenía su apartamento.

Este despacho negro, que también sirvió para silenciar algunos casos sensibles para el poder, vigilaba -sin preocuparse por la legalidad- a periodistas, actores, escritores, personalidades políticas de la oposición (o no) al presidente.

En una lista de “vigilados” por la célula antiterrorista figuraban, notablemente, el polémico escritor Jean-Edern Hallier [sospechoso de conocer la doble-vida del Presidente], la actriz Carole Bouquet [en ese entonces casada con Jean-Pierre Rassam, productor de cine, que la célula afirma haber espiado por sus relaciones con el presidente argelino de la época], el periodista Edwy Plenel [en pleno caso “Rainbow Warrior”].

En total, se escucharon alrededor de 3.000 conversaciones que fueron archivadas por la oficina secreta del presidente, compuesta por agentes de policía. El escándalo, que estalló en 1993, resultaría, en 2008, con la condena definitiva en casación de Christian Prouteau, el jefe de la célula antiterrorista del Elíseo bajo Mitterand y de seis otros acusados de “atentar contra la vida privada”.

Chirac y  el financiamiento oculto del RPR y los empleos ficticios de la alcaldía de París

Los dos mandatos presidenciales de Jacques Chirac están plagados por los giros de los casos del financiamiento oculto del RPR y el de los empleos ficticios de la alcaldía de París, la cual Chirac dirigió desde 1977 hasta 1995.

El expresidente francés Jacques Chirac saluda desde su auto el 6 de marzo de 2011 en París.
El expresidente francés Jacques Chirac saluda desde su auto el 6 de marzo de 2011 en París. Dylan Calves / AFP

El juez Eric Halphen, encargado de investigar sobre varios casos político-financieros, y quien citó al presidente de la República en 2001, mencionó en varias ocasiones campañas de calumnia de las que fue objeto, campañas fabricadas según él por “oficinas” del Elíseo. Por su lado, el Partido socialista denunció varias veces manipulaciones y ataques mediáticos ordenados por un “gabinete negro” dirigido por Yves Bertrand, exjefe de las Investigaciones generales.

El nombre de este último vuelve a aparecer en 2006, al lado del de Dominique de Villepin (en ese entonces Primer ministro), cuando estalla el caso Clearstream, destinado a perjudicar a Nicolas Sarkozy.

Sarkozy y los registros de vigilancia a periodistas

En septiembre de 2010, Le Monde revelaba que el procurador de la República de Nanterre obtuvo los registros telefónicos de dos de sus periodistas, encargados de investigar sobre el caso Bettencourt, en el cual estaba siendo incriminado Nicolas Sarkozy. Estalla el caso de los “registros”.

Unos meses más tarde, Le Canard enchaîné afirma que el presidente de la República supervisaba “personalmente” la vigilancia de algunos periodistas encargados de la cobertura de asuntos perjudiciales para el poder. El semanario se apoya sobre fuentes anónimas en el corazón de la Dirección Central de la Investigación del Interior (DCRI), para revelar la existencia “de un grupo [compuesto por] varios expolicías de investigaciones generales”, encargado de vigilarlos.

El Elíseo contraataca dando alegaciones “totalmente absurdas”. Incriminado, Claude Guéant, entonces secretario general de la Presidencia, lo niega rotundamente y pone una queja a finales de 2010. Antes de retirarla durante el transcurso del 2011.

François Hollande y el topo del Elíseo

En plena campaña presidencial, el candidato de derecha, François Fillon, acusó en varias ocasiones al “gabinete negro” del Elíseo, entonces ocupado por el presidente François Hollande, de estar detrás de varios casos que hundieron su candidatura a la Presidencia.

El presidente francés, Francois Hollande, habla durante una conferencia de prensa en el Palacio del Elíseo en París el 10 de abril de 2013.
El presidente francés, Francois Hollande, habla durante una conferencia de prensa en el Palacio del Elíseo en París el 10 de abril de 2013. Patrick Kovarik / AFP

Sin consecuencias. Antes del desdichado candidato, Nicolas Sarkozy y su guardia cercana, rodeados de casos, también apuntaron un dedo acusador hacia el Elíseo para explicar las decepciones judiciales de su campo [en ese entonces, se sospechaba que el presidente había organizado las filtraciones o que había dejado deliberadamente filtrar toda la información, comprometiendo a su predecesor]

El caso que estremeció el quinquenio de Hollande y que reveló las profundas fallas de la seguridad en el seno mismo del Elíseo, hasta levantar la pregunta de la lealtad de sus empleados, concierne directamente la vida privada del presidente.

Estalló en noviembre de 2014, tras la publicación de fotos robadas de la pareja conformada por François Hollande y la actriz Julie Gayet en el recinto mismo del Elíseo, en la terraza de los apartamentos presidenciales. Evidentemente, surgió la pregunta por la seguridad del presidente: ¿quién era el autor de estas fotos y desde dónde las había tomado?

La investigación que debía desenmascarar el topo (el presidente había llegado hasta el punto de sospechar de antiguos empleados que seguían siendo leales al expresidente Nicolas Sarkozy) demostró que las imágenes habían sido tomadas desde el interior del palacio presidencial. El autor nunca fue formalmente identificado. Unos días después de su publicación, varios miembros del personal del Elíseo, asignados al “servicio privado” del jefe de Estado, fueron transferidos.

Unos meses antes, otro escándalo, también de orden privado, levantó la misma serie de preguntas. Mientras que el presidente debe estar supuestamente protegido por 63 policías y agentes del GSPR (Grupo de Seguridad de la Presidencia de la República), se descubrió, a través de unas fotos publicadas, que este “se escapa” del cuerpo de seguridad para encontrarse con una mujer.

 Las fotos, publicadas por el semanario people Closer, tomadas por un paparazzi que se escondía en un apartamento en frente de donde ocurrían los encuentros con Julie Gayer, hizo sudar a los encargados de la seguridad: ¿y si en vez del lente de la cámara fotográfica habría estado el visor de un francotirador? ¿Y si un francotirador, un desequilibrado o un terrorista pudiera alcanzar al Presidente en un scooter, en vez de un fotógrafo autor de otras tomas al origen del escándalo?

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