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Argentinas a favor del aborto denuncian incremento de ataques

Varias mujeres desfilan en las calles de Buenos Aires llevando la ropa del famoso libro de Margaret Atwood, 'El cuento de la criada'.
Varias mujeres desfilan en las calles de Buenos Aires llevando la ropa del famoso libro de Margaret Atwood, 'El cuento de la criada'. Eitan Abramovich / AFP

Mientras se acerca la fecha para que el Senado argentino tome una decisión, centenares de mujeres siguen reclamando su derecho al aborto a pesar de los constantes ataques.

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El pasado 14 de junio se aprobó en la Cámara de Diputados de Argentina un proyecto de ley que permitiría legalizar el aborto durante las 14 primeras semanas del embarazo. El 8 de agosto, el Senado tendrá que debatir sobre la viabilidad de esta ley y tomar una decisión de fondo.

El avance en la Cámara baja fue una victoria importante para el movimiento a favor del aborto. Hoy en día, el procedimiento en Argentina es legal solo en tres situaciones: en caso de violación, de malformación grave del feto o si el embarazo amenaza la vida de la madre. Cualquier caso fuera de estos es penalizado por la ley hasta con cuatro años de cárcel.

Que el aborto se despenalice sería un paso histórico para las miles de argentinas de todos los grupos de edad que están presionando un resultado a favor de la medida. La mayoría se identifica con un pañuelo verde, prenda que se convirtió en un símbolo del movimiento. Pero muchas de ellas están pagando un alto costo por la profunda polarización que ha generado el debate.

Desde el principio de la campaña, las manifestantes a favor de la despenalización han sufrido ataques e insultos en varios escenarios, muchos de ellos provenientes del movimiento provida, según la iniciativa 'Paro Internacional de Mujeres (PIM). 

"Mujeres de todo el país vienen sufriendo por su compromiso con esta causa"

Las manifestantes sufren inultos como “puta”, “feminazi”, “asesina” por parte de desconocidos. Algunas manifestantes fueron atacadas verbalmente o físicamente en el transporte público o enfrente de sus domicilios por llevar el pañuelo verde.

Las organizaciones que luchan por los derechos de las mujeres han recogido diversas pruebas de mujeres que fueron acosadas por grupos de hombres o mujeres contra el aborto. Los ataques callejeros irían desde amenazas hasta golpes.

Un ejemplo es el de Natalia Montero, que, según la Coordinadora Argentina por los Derechos Humanos, tenía un pañuelo verde colgado en su balcón. Un grupo de hombres llegó en la noche del 24 de junio y lanzó piedras sobre una ventana mientras gritaban insultos. Natalia dijo que "este hecho temeroso que me sucedió, entiendo que se inscribe en las agresiones que muchas mujeres de todo el país vienen también sufriendo por su compromiso con esta causa”. Ella decidió denunciar los hechos ante las autoridades.

Otros casos chocantes incluyen las agresiones a dos mujeres menores de edad en la localidad de Carupá. A la primera la agredieron dos hombres en la noche del 23 de julio en un autobús. Cuando bajó, la siguieron y la golpearon. Le patearon el vientre hasta que escupió sangre mientras le gritaban: “¡dale, aborta, feminista de mierda!”. Nadie ayudó a la víctima, según relata '8M Paro de Mujeres'. A la segunda, una adolescente de 14 años, fue atacada por dos hombres que le pegaron, le arrancaron un mechón de pelo y le dijeron: “Ojalá cuando quedes embarazada te mueras en el parto, es lo que se merecen ustedes”.

En Córdoba un policía amenazó con “hacer puntería sobre pañuelos verdes”, posteriormente fue retirado de su cargo. En La Rioja, un médico anestesista del Hospital de la Madre y el Niño amenazó con torturar mujeres: “en mi guardia los abortos se harán sin anestesia”, habría dicho.

Según la organización ‘8M Paro de Mujeres', los comentarios y mensajes de odio también están presentes en las redes sociales. Como le sucedió a la cantante Mariana Carrizo que recibió palabras como “arderás en el infierno”, “te parió una mula” y “libertina”.

La Iglesia tomó posición en el debate

El movimiento provida ha recibido el respaldo implícito de la Iglesia católica, que ha organizado varias actividades y ha asistido a eventos masivos. Como lo relató el diario 'Clarín' en una crónica sobre una movilización en marzo, "la Iglesia jugó fuerte. Además de movilizar -se vieron a muchos curas en las marchas- en este domingo de Ramos corrieron por las redes -algo no habitual en la liturgia católica- múltiples fotos de sacerdotes junto a su congregación mostrando pancartas contra el aborto. Más de 70 obispos compartieron su foto con el lema ValeTodaVida", ilustra la nota.

Pero la Iglesia católica, que tiene importante poder e influencia en Argentina, no ha condenado los hechos de personas que reclaman actuar en su nombre, han puesto de manifiesto las organizaciones antes citadas.

Muchos como Alejandro Bodart, dirigente nacional del Movimiento Socialista de los Trabajadores, han denunciado la presión que las instituciones religiosas han impuesto a los políticos que están discutiendo la ley.

También rechazan la posición de la Iglesia en el Estado, que recibe 40 mil millones de pesos (aproximadamente 1.455 millones de dólares) todos los años. "Utilizan ese dinero para orquestar una campaña brutal de agresiones y presiones sobre el Parlamento y otras instituciones para que no se acceda al derecho del aborto", insistió.

Toda esa violencia, que también se ha podido ver en Chile y en Perú, no ha asustado las mujeres en Argentina. El 25 de julio organizaron una manifestación silenciosa frente al Congreso, llevando los pañuelos verdes y la ropa de los personajes de “El cuento de la criada” de Margaret Atwood, un libro de ciencia ficción distópica donde las mujeres son ciudadanas de secunda clase y no tienen autonomía sobre sus cuerpos.

Con EFE y AP

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