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BCE mantiene su rumbo monetario, vigilante sobre tensiones comerciales

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Fráncfort (AFP)

El Banco Central Europeo (BCE) mantuvo este jueves su objetivo de reducir progresivamente su compra masiva de activos decidida en junio y estimó prematuro celebrar los anuncios de tregua entre Estados Unidos y la Unión Europea en sus tensiones comerciales.

La institución monetaria de la zona euro confirmó así el fin de su programa para sostener la economía, previsto para fin de año, preludio a una eventual alza de las tasas cuanto antes en el verano boreal 2019.

La reunión de la junta directiva del BCE se celebró al día siguiente del encuentro en Washington entre Donald Trump y el presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker, que anunciaron un pacto para desactivar la guerra comercial.

El presidente del BCE, Mario Draghi, se mostró no obstante prudente estimando en conferencia de prensa que la reunión fue "una buena señal", pero que es "muy pronto" para sacar conclusiones.

Para el BCE "la amenaza del proteccionismo sigue siendo muy importante". A pesar de todo, Draghi estimó que "la economía de la zona euro continúa avanzando sobre un sólido camino de crecimiento".

- Verano 2019 -

Este jueves Francia y Alemania, las dos potencias económicas de la zona euro, reaccionaron con contención a los anuncios desde Washington. Berlín consideró los resultados como "constructivos·, París pidió "calirificaciones".

Trump y Juncker anunciaron el miércoles una serie de decisiones sobre agricultura, industria y energía para desactivar la guerra comercial, aunque todavía se desconoce el detalle de su alcance.

En lo que respecta a la política monetaria, el BCE no precisó más que como lo hizo en junio el momento en que cuenta subir una primera vez sus tasas, se limitó a repetir en un comunicado que las dejará en su nivel más bajo "al menos hasta el verano 2019".

Pero la institución menciona sin embargo factores de riesgo nuevos desde el mes pasado, "en particular el estado del debate sobre el comercio" internacional.

Los mercados se mantienen atentos a toda señal de Draghi que aporte precisiones sobre ese calendario, interpretado de diferentes formas, incluso por los miembros del Consejo de Gobernadores del BCE.

La principal tasa de refinanciamiento se mantuvo el jueves en cero, mientras que los bancos seguirán pagando al BCE un interés negativo de 0,40% por sus depósitos ociosos.

En los próximos meses, el BCE sigue previendo una salida progresiva para fin de diciembre de 2018 del "QE", su programa de compra masiva de deuda pública y privada, que pasará por una desaceleración del ritmo entre octubre y diciembre, a 15.000 millones de euros mensuales contra 30.000 millones actualmente.

- Sin el 'QE' quedan pocas municiones -

El banco se guarda no obstante la posibilidad de cambiar el rumbo, condicionando el abandono de la compra de deuda a datos que confirmen las perspectivas de inflación a mediano plazo.

El programa de compra de deuda fue anunciado en enero de 2015. El BCE inyectó así en el mercado casi 2,5 billones de euros, para favorecer el financiamiento de los hogares y las empresas para que estimulen el crecimiento y la inflación.

El BCE seguirá activo en los mercados en 2019 ya que debe renovar los títulos que expiran "durante un periodo prolongado luego del fin de la compra neta de activos", confirmó el jueves.

El stock de deuda pública y privada será mantenido para evitar que se endurezcan de manera precoz las condiciones financieras.

"Esto significa que ya no habrá mucha munición clásica en el arsenal del BCE si se produce una desaceleración", explicó Erik Nielsen, economista de Unicredit.

Los últimos indicadores conocidos para el mes de julio inquietan con una leve inflexión de la actividad en la industria y el comercio en la zona euro, según el índice PMI de la consultora Markit publicado el martes. Pero la muy escasa caída del índice IFO de la confianza de los empresarios alemanes, publicado el miércoles, incita por el contrario a cierto optimismo.

La tasa de inflación en la zona euro subió a 2% en junio, superando incluso el objetivo "inferior pero cercano de 2%" fijado por el BCE. Sin tener en cuenta la energía y los alimentos, la inflación cayó a 0,9% contra 1,1% el mes anterior, una tendencia poco alentadora.

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