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Japón realiza las últimas ejecuciones de la secta apocalíptica Verdad Suprema

Fotografía de archivo sin fecha, que muestra al líder de culto, Shoko Asahara (centro), acompañado por otros miembros.
Fotografía de archivo sin fecha, que muestra al líder de culto, Shoko Asahara (centro), acompañado por otros miembros. EFE

Fueron seis las personas que recibieron la pena capital en Japón este jueves 26 de julio. Hace 20 días fueron otros siete los que perdieron la vida por su participación en un grupo acusado de perpetrar un atentado que dejó 13 muertos en 1995.

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Japón cierra uno de sus episodios más trágicos en la historia reciente, por lo menos desde el área penal. Durante los últimos 20 días se realizaron 13 ejecuciones de los miembros pertenecientes a la secta Verdad Suprema que permanecían en el corredor de la muerte.

“Fue un nivel sin precedentes de crímenes extremos y graves que no deben ocurrir otra vez”. Eso decía la ministra de Justicia Yoko Kamikawa, quien informó de la sentencia.

Verdad Suprema sacudió Japón en marzo de 1995 cuando esparció gas sarín en varias líneas del concurrido metro de Tokio en horas de la mañana; un momento de gran ajetreo. El sarín, un agente nervioso desarrollado en 1938 por los nazis, se cobró trece vidas y dejó unos 6.000 heridos.

Fue una pesadilla con asfixiados huyendo del subterráneo y otros sangrando por la nariz.

Para la presidenta de una asociación de víctimas, Shizue Takahashi “el daño hecho a las víctimas continúa incluso después de las ejecuciones. Para mí es muy duro”, explica esta mujer que perdió a su esposo en los ataques.

El 6 de julio fueron siete los sentenciados que recibieron la pena de muerte, incluido Shoko Asahara, el líder de esta secta que combinaba elementos bíblicos con yoga esotérico y que hablaba de un fin del mundo.

Llegaron a tener 10.000 miembros y se les acusa de haber matado a un total de 29 personas. Cuando las autoridades asaltaron su base cerca del monte Fuji, encontraron gas sarín suficiente como para matar a millones.

Japón, un país desarrollado que aplica la pena de muerte

El territorio nipón es de las pocas naciones desarrolladas que aún realiza ejecuciones. Según Amnistía Internacional, en 2017 la mayoría de estos castigos se llevaron a cabo en Irán, Arabia Saudita, Irak, Pakistán y China.

“Tomar una vida como retribución nunca es la respuesta”, expresa el comunicado de esta misma organización que también dice que esta medida “fracasa en abordar porque la gente fue atraída por un gurú carismático con ideas peligrosas”.

Para el Gobierno la postura parece fija. “Creo que no podemos evitar la pena capital para quienes cometieron crímenes extremadamente odiosos”, dijo la ministra Kamikawa.

Con AP y Reuters.

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