Centenares de galgos hacinados aguardan un hogar en Macao

Anuncios

Macao (AFP)

En una calurosa tarde en Macao, la capital mundial de los casinos, centenares de galgos jadeantes esperan hacinados en minúsculas jaulas de cemento del canódromo, cerrado hace una semana, a la espera de que se aplique un plan para salvarlos, anunciado para este viernes.

Voluntarios llegados de todos los rincones de la antigua colonia portuguesa del sur de China se encargan de lavarlos y pasearlos cada día.

El Canódromo Club está desierto desde su cierre el 21 de julio, pero 533 galgos siguen viviendo allí, en el que era el único establecimiento dedicado a las carreras de perros legal en Asia.

Un gran número de estos canes tiene la piel pelada. Según los grupos de defensores de los derechos animales, se debe a que duermen en cemento húmedo.

Cuando todavía había carreras, los perros heridos no eran curados. Cada año hasta 300 eran abatidos al estar enfermos o ser considerados muy viejos para continuar compitiendo, recuerdan las mismas asociaciones.

El Canódromo Club abrió las puertas en 1931. Su cierre fue un triunfo para los grupos de defensa de los perros, muy críticos desde hace años con el tratamiento infligido a los animales.

Pero la empresa que gestionaba el recinto, Yat Yuen, no ha encontrado familias de adopción para todos los galgos, a pesar de que las autoridades le dieron dos años para preparar el cierre.

- Fuertes multas -

El gobierno del territorio, que regresó en 1999 a China, es muy crítico con la actual situación y ha tenido que intervenir.

Acusando a Yat Yuen de irresponsable, amenazó a la empresa con fuertes multas por haber abandonado a los perros, un desafío lanzado por la propietaria, Angela Leong, cuarta esposa del pionero de los casinos de Macao, Stanley Ho, además de diputado del territorio.

Finalmente Yat Yuen parece haber cedido a la presión y anunció este viernes un proyecto conjunto con la ONG Anima, asociación local de defensa de los animales. La iniciativa espera ahora recibir el visto bueno del gobierno de Macao.

Los perros vivirán en el canódromo dos meses, a cargo de la empresa, antes de ser transportados a un refugio renovado, donde todos los que no sean adoptados podrán quedarse allí.

Anima se ocupará de la instalación, bautizada como centro internacional para la nueva acogida de los galgos, y se encargará del proceso de adopción.

Angela Leong "se comprometerá económicamente" con el centro, según el comunicado publicado por la instalación, que no ofrece cifras.

"Esperamos poder ayudar a recolocar todos los galgos, esperamos que encuentren una familia y estén en seguridad el resto de sus vidas", señala Zoe Tang, miembro del consejo de administración de Anima.

- Centro de acogida -

En los días previos al cierre del Canódromo Club, Leong organizó jornadas de adopción. Pero Tang afirma que ocho de los más de 100 perros acogidos por este medio fueron devueltos. Uno de ellos murió.

Fei Chan, propietaria de una tienda de animales, forma parte de los voluntarios que sostienen a los perros del canódromo. Adoptó a dos de ellos en las últimas semanas.

Bobo y Choi Choi, de ocho y nueve años, sufrían enfermedades en la piel cuando Chan los adoptó. Además tuvo que extirparles dientes porque los tenían podridos, explica esta mujer a la AFP. Ahora se recuperan tranquilamente mientras se pasean por la tienda.

"Me dije: '¿Por qué no dejarles vivir en nuestra tienda y enseñar a nuestros clientes las buenas cosas que tienen los galgos?'", explica.

"Al final no veo grandes diferencias entre los galgos y el resto de perros. Si eran feroces, es porque los habían preparado para eso, les podemos dulcificar", añade.