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Zimbabue se prepara para sus primeras presidenciales sin Robert Mugabe

Partidarios del líder de la alianza MDC y candidato de la oposición, Nelson Chamisa, en un acto de campaña, en Chitungwiza, Zimbabue, el 26 de julio de 2018.
Partidarios del líder de la alianza MDC y candidato de la oposición, Nelson Chamisa, en un acto de campaña, en Chitungwiza, Zimbabue, el 26 de julio de 2018. Marco Longari / AFP

Los ciudadanos de este país de África meridional están llamados a las urnas para un escrutinio que podría consolidar la transición política en curso. Robert Mugabe estará por primera vez fuera del escenario tras 37 años en el poder.

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Fue un giro inesperado. El 15 de noviembre pasado, los tanques y soldados del ejército zimbabuense tomaron el control del país y pusieron bajo arresto domiciliario al presidente Robert Mugabe. Un golpe de Estado que lo obligó a dimitir y a aceptar el desarrollo de una transición política, que se refleja ahora en las elecciones de este lunes 30 de julio.

Tachado de autócrata, el “tío Bob”, como se suele llamar a Mugabe en Zimbabue, gobernó sin parar desde 1980, como primer ministro y luego como presidente. Sin duda es un personaje presente en toda la historia reciente del país ya que también fue una figura de la guerra de independencia de los setenta. Aunque apartado del poder, el bando político del expresidente de 94 años tiene la capacidad de influir en estas elecciones.

Una votación que suscita una gran esperanza entre la oposición que espera una “victoria inevitable”, pero que ha advertido sobre posibles fraudes. El escrutinio “se presenta de tal manera que debería ser considerado como sesgado”, afirmó frente a la prensa Nelson Chamisa (40 años), líder de la alianza opositora Movimiento por el Cambio Democrático (MDC), quien descartó un boicot por la necesidad de “vencer a la dictadura”.

Expectativas de una transición beneficiosa para el país

Los contrincantes de la eterna Unión Nacional Africana de Zimbabue - Frente Patriótico (ZANU – PF), el partido de Mugabe, denuncian que la maquinaria del Gobierno sigue igual y que los herederos del exmandatario saben cómo mantenerse en el poder. Emmerson Mnangagwa (75 años), presidente interino desde el golpe de Estado y candidato en la contienda, trata de apartarse de la era Mugabe y mostrar una nueva cara.

Sin embargo, el eslogan “liderando un nuevo Zimbabue” no podrá ocultar el rechazo que provocó su predecesor. El “tío Bob” es acusado de haber liderado graves violaciones de los derechos humanos y haber atacado a las libertades de prensa y de opinión. Es la razón de la progresiva marginalización de Zimbabue en el escenario internacional.

A partir de 2002, las sanciones en contra de Mugabe empezaron a multiplicarse, entre otros, por parte de la Unión Europea y Estados Unidos, lo cual tuvo el efecto de endurecer al régimen.

Además de un balance polémico en cuanto a libertades públicas, el país hereda también una situación económica complicada. Ya que las expropiaciones de Mugabe en el campo dejaron a una agricultura casi quebrada y los otros sectores claves tardan en despegar.

Una eventual apertura democrática podría mejorar la economía de Zimbabue, considerado como uno de los países con más potencial en el continente, gracias a sus tierras fértiles y los diamantes. Asimismo, el país africano podría desarrollar actividades claves en el sector del turismo, lo que podría generar importantes inversiones, ya que los potenciales viajeros tienen a su alcance un gran patrimonio natural por descubrir.

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