Malí vota en unas elecciones decisivas más allá de sus fronteras

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Bamako (AFP)

Los malienses votan este domingo en la primera vuelta de unos comicios presidenciales orientados a dinamizar los acuerdos de paz de 2015 y que van a ser determinantes para el resto de la región, que sigue amenazada por grupos yihadistas, cinco años después de la intervención militar internacional.

Los cerca de 23.000 recintos de votación estarán abiertos de las 08H00 hora local (GMT)hasta las 18H00 y se esperan los primeros cómputos 48 horas después de los comicios y el 3 de agosto deberían estar publicados ya los datos oficiales provisorios. Si hay una segunda vuelta, esta se celebrará el 12 de agosto.

El secretario general de la ONU, Antonio Guterres, que se desplazó a Malí a finales de mayo, "alienta a todos los actores políticos malienses a comprometerse para hacer que este escrutinio sea un proceso pacífico, libre y trasparente y a recurrir a las instituciones estipuladas en caso de conflicto", dijo en la noche del sábado en un comunicado su portavoz.

Si las elecciones de 2013 permitieron al país "restablecer el orden constitucional", las de 2018 representan para los malienses el "desafío" de probar que "el proceso democrático es irreversible", había indicado por su parte el jefe de la misión de la ONU para Malí (Minusma), Mahamat Saleh Annadif, quien destacó que la situación del país seguía siendo "frágil".

La oposición, que en un principio denunció fraude, finalmente selló un acuerdo con el gobierno el sábado con respecto al censo electoral, unos de los potenciales problemas que se ciernen sobre estos comicios.

Pero los temas de seguridad siguen siendo la cuestión central. El viernes los yihadistas entraron en el debate a través del líder de la principal agrupación yihadista del Sahel, vinculada a Al Qaida, el tuareg Iyad Ag Ghaly, que forma parte de uno de los grupos armados que lograron conquistar todo el norte del país en 2012.

"Estas elecciones no son otra cosa que un espejismo y nuestros pueblos no van a cosechar ninguna otra cosa que no sean ilusiones", declaró en un video el jefe del Grupo de Apoyo al Islam y a los Musulmanes.

Este inmenso país sin mar, situado en África Occidental, compuesto por una veintena de etnias, cuenta con ocho millones de electores convocados a las urnas para decidir si el presidente Ibrahim Boubacar Keïta, de 73 años, sigue en el cargo.

Entre los otros 23 candidatos está el jefe de la oposición, Soumaila Cissé, y en la contienda también hay una mujer, Djeneba N'Diaye.

La comunidad internacional, que mantiene su presencia militar en Malí con una misión de la ONU (Minusma) y la fuerza francesa Barkhane, que tomó el relevó de la operación Serval, lanzada en 2013 contra los yihadistas, espera que el nuevo presidente reactive el acuerdo de paz de mayo y junio de 2015 entre el gobierno y los antiguos rebeldes, mayoritariamente tuaregs.

Pese a ese acuerdo, la violencia de los grupos yihadistas no sólo ha continuado sino que se ha extendido del norte hacia el centro y el sur de Malí, así como a países vecinos como Burkina Faso y Níger, mezclándose muchas veces con conflictos intercomunitarios.

- 'Condiciones mínimas' de seguridad -

Para permitir el desarrolló de los comicios en la mayor parte del inmenso territorio, más de 300.000 miembros de las fuerzas de seguridad, tanto efectivos nacionales como agentes extranjeros, van a ser movilizados, según datos del Ministerio de Seguridad Interior.

En términos de seguridad, "hoy se puede decir que probablemente están dadas las condiciones mínimas", estimó Annadif, quien igualmente efectuó un llamado a permanecer "vigilantes".

En el norte del país, donde el Estado tiene una presencia escasa o nula, los grupos armados que firmaron el acuerdo van a contribuir a la seguridad de los comicios.

En este país habitualmente la tasa de participación es baja, sensiblemente inferior al 50% en la primera vuelta, en un contexto social en el que el analfabetismo toca a un tercio de los mayores de 15 años, pese a que el país es conocido por haber sido un faro de la cultura.

"Si el nuevo presidente logra realmente darle más oportunidades a los jóvenes y luchar de verdad contra la corrupción, entonces yo creo que muchas cosas empezarían a andar mejor en este país", proyectó Ahmed Tidiane Séméga, que ejerce como controlador aéreo.

El gobernador de Mopti, en el centro del país, el general Sidi Alassane Touré se dijo "muy optimista" sobre la participación en esta región, en vista de la tasa de recogida de las tarjetas electorales de 77%, frente a un 74,5% a nivel nacional.

"Si podemos tener paz, esto es una cosa que nos aliviaría realmente", destacó Mounkoro Moussa, un comerciante de Djenné, una localidad del centro de país que siempre ha sido un punto neurálgico del comercio transahariano.

"Para ir allá, uno siente miedo en el corazón. Lo único que quiero del próximo presidente es que primero que nada arregle el problema de la seguridad", dijo.