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Un centro ecuestre de Londres que rompe estereotipos

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Londres (AFP)

El apacible relincho de los caballos, algunos comiendo forraje mientras otros son ensillados, parecen elementos de una escena rural idílica, pero no estamos en el campo, sino rodeados de edificios en pleno Londres, en el club ecuestre Ebony Riding de Brixton.

Los aprendices de jinetes tampoco son los habituales de estos centros, generalmente asociados a las clases pudientes.

Se trata de niños de todas las edades, algunos con problemas de conducta, otros de familias desfavorecidas, la mayoría de ellos de Brixton, el barrio étnicamente diverso del sur de Londres, con una gran población antillana.

El club está lejos del glamur del hipódromo de Ascot, pero cuenta con el patrocinio entusiasta de Camila, la mujer del príncpe Carlos, el heredero al trono.

Una vez incluso trajó a su suegra, la reina Isabel II, gran amante de los caballos, para una visita.

Para muchos de estos niños, Ebony, que necesita 400.000 libras al año para funcionar (525.000 dólares), es un oasis que ha ido creciendo desde su nacimiento en 1996.

Los niños cabalgan y además limpian los establos. Algunos quedan tan prendados que quieren trabajar de adultos en el mundo de los caballos.

Abdus Mellah es un chico de 14 años que participó en una carrera de ponis en Ascot y que pasó recientemente una semana entrenando con el gran preparador James Fanshawe.

"Este lugar [Ebony] es realmente importante porque hay bastantes pandillas en la zona", explicó a la AFP.

"Los chicos que viven en estas zonas no quieren necesariamente ser miembros de una pandilla, pero si este lugar no existiera sería una presión adicional", añadió Abdus, que quiere ser contable o entrenador hípico, y cuyas dos hermanas son también miembros del club.

"Aquí se preocupan por ti y tu educación y te siguen hasta que tienes 25 años, y te dan empleo para el futuro", narró.

- 'Otra persona' -

Una de las dos empleadas jóvenes del club, Radhika Nagar, sabe de primera mano lo mucho que pueden ayudar caballos.

"El amor a los caballos me ayudó de niña porque venía de un medio difícil", explicó a la AFP.

"Los caballos son como una persona que puede sentir, tocarte y olerte".

"Intuyen como te sientes, si tienes un buen día o uno malo".

David Fleming, directivo del club, dijo que su opinión sobre el efecto de los caballos en los niños cambió radicalmente desde que llegó a Ebony hace un año.

"Era un poco escéptico hace un par de años sobre el impacto de los caballos terapéuticos, pero esto me ha abierto los ojos", explicó a la AFP.

"Por ejemplo, uno de los muchachos lleva viniendo desde hace 4-5 años".

"Cuando llegó, no hablaba ni miraba a los ojos a nadie, y todo el mundo creía que tenía problemas, pero un joven empleado le ayudó".

"Ahora es otra persona, y le gustaría encontrar un trabajo en el sector hípico", añadió.

Otro chico, Howard, ilustró como le han ayudado estos animales.

"Una vez me castigaron en la escuela por algo que no hice", narró.

"Realmente me molestó, pero me dije que había que mantener la calma como cuando mi caballo se niega a saltar una valla. Me ha ayudado mucho", explicó el muchacho.

Zoe, de 14 años, estimó que su vida ha cambiado radicalmente desde que empezó a venir como voluntaria al club, y ahora quiere convertirse en veterinaria.

"Mis amigas están probablemente en casa sin hacer nada o en la calle con sus amigos", contó a la AFP.

"Prefiero estar aquí, me alejo de líos y sé que estoy segura".

"Si tienes problemas fuera de Ebony, los dejas en la puerta", sentenció.

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