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Colombia lucha por construir memoria con 262.197 muertos a cuestas

Una mujer sostiene una pancarta mientras participa en una protesta contra el asesinato de activistas sociales, en Bogotá, Colombia, el 6 de julio de 2018.
Una mujer sostiene una pancarta mientras participa en una protesta contra el asesinato de activistas sociales, en Bogotá, Colombia, el 6 de julio de 2018. Luisa González / Reuters

Varios son los dilemas que enfrenta el país que acaba de terminar un capítulo de casi seis décadas de guerra. En Colombia la memoria se alza como una alternativa para la reconciliación.

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¿Amenaza terrorista o conflicto armado? A quien se le pregunte en Colombia por lo que pasó en una guerra que dejó más de 260.000 muertos, tendrá una respuesta distinta. Por eso el Centro Nacional de Memoria Histórica (CNMH), entidad estatal encargada de construir el relato de la guerra, trabajó durante más de una década para encontrar una verdad detrás de las interpretaciones. Y la tarea no fue fácil.

Gonzalo Sánchez, principal cabeza de ese esfuerzo y director del CNMH, lo resume en una frase: “vivimos un conflicto por la interpretación del conflicto”.  Y no es para menos. Hace 10 años, antes de que empezará el trabajo de su grupo de expertos, el silencio era la constante en el país suramericano.

“Aquí nos habíamos acostumbrado a que después de cada guerra se firmaban unos acuerdos, yo te perdono, tú me perdonas y se olvidó la cosa, pero no se resolvía nada”, agregó Sánchez y sentencia: “el olvido nos ha llevado a la reproducción de las guerras”.

Esa disyuntiva entre el silencio y la memoria parece sin embargo resuelta. Parte de la sociedad colombiana está decidida a tejer los retazos de memoria para buscar la reconciliación.

Andrés Suárez, uno de los académicos que trabajó durante más de diez años en la construcción de la memoria de esa guerra sin nombre que vivió Colombia por décadas, explicó con un símil el reto que tuvieron entre manos. “Cada colombiano tiene un pedazo de la foto y cree que su pedazo es la verdad total, esa fragmentación es una trampa”.

Una parte importante de esos retazos ya fueron tejidos. El CNMH entregó a dos entidades creadas luego de los acuerdos de La Habana: la Jurisdicción Especial para la Paz, tribunal de justicia transicional que juzgará los crímenes de guerra, y a la Comisión para el Esclarecimiento de la Verdad, 10 informes con lo que saben de la guerra.

Y las cifras son impactantes.

France 24

Alfredo Molano: “la verdad siempre tiene enemigos”

Casi 60 años de guerra en Colombia dejaron 262.197 muertos. De ellos el 85% fueron civiles.

En ese contexto, no todos quieren recordar. Sectores de la sociedad colombiana creen que es hora de pasar la página y que el olvido o negar lo ocurrido es una de las formas para hacerlo.

Alfredo Molano, uno de los principales periodistas de Colombia y ahora comisionado de la verdad, dice que “la verdad siempre tiene enemigos”.

Antes del proceso de paz, que lideró el Gobierno de Juan Manuel Santos, el relato exitoso instaurado por el presidente Álvaro Uribe Vélez, en el marco de sus triunfos militares, fue el de la guerra contra el terrorismo. Pero lentamente, empezaron a surgir las voces de las víctimas y de los victimarios y la memoria de por qué se mataba en Colombia empezó a hacerse más compleja. Y eso generó resistencias que llevaron a sectores a pedir el olvido.

Pero para Molano ese camino es un riesgo. “El silencio crea un gran resentimiento, cocina una violencia muy peligrosa. La gente oyendo la verdad del otro se desarma”, analiza.

Las víctimas no quieren que la memoria se vuelva un instrumento de “venganza” sino de “paz y reconciliación”

El Centro de Memoria y quienes trabajan por la paz, zanjaron ese dilema volviendo a las víctimas las protagonistas de la historia, antes que a los victimarios. Su idea: construir un relato que no cause la reproducción de la violencia ya vivida.

Ángela María Salazar se hizo defensora de las víctimas en una de las regiones más azotada por la guerra, el Urabá: ataques de la guerrilla, masacres paramilitares, desapariciones forzadas fueron parte del paisaje en esa zona bananera al norte del país.

Por su trabajo, Salazar fue elegida como integrante de la Comisión para el Esclarecimiento de la Verdad. Ella cree que son las víctimas quienes están pidiendo la verdad de “cómo pasó, quién lo hizo y por qué se hizo”.

Y en audiencias en las distintas regiones donde se han reunido con las víctimas de la guerra, han encontrado que ellas no quieren que la memoria se vuelva un instrumento de “venganza” sino de “paz y reconciliación”.

Y para lograr esa reconciliación, en una sociedad que todavía sufre espirales de violencia y vive una profunda polarización política, la Justicia puede ser uno de los mecanismos para sanar. Una Justicia que mira hacia la verdad que nace de la memoria.

Patricia Linares, cabeza de los tribunales de la Justicia Especial para la Paz (JEP) también recibió los informes del Centro de Memoria Histórica. Ella cree que la justicia solo puede nacer del trabajo riguroso de la búsqueda de la verdad. “La memoria es necesaria para poder luchar contra la impunidad”, le dijo a este medio.

Precisamente esa labor de memoria es la que esperan se materialice en la consolidación del acuerdo de paz.

Una verdad que ya tiene un punto de partida. La síntesis del trabajo realizado por más de una década y que busca una memoria plural, que no sea un peligro para la reconciliación. “La memoria no puede convertirse en un instrumento para atizar los odios” (...) nuestra consigna es la visión transformadora de la memoria", concluye Sánchez.

La lucha por la memoria en Colombia apenas lleva unos años, pero el éxito de la reconciliación depende del relato que construya. Sánchez lo resume en una sentencia: “la memoria es y debe ser una aliada de la paz”.

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