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Emmerson Mnangagwa, ‘el cocodrilo’, elegido presidente en Zimbabue

El presidente de Zimbabwe, Emmerson Mnangagwa, pronuncia un mitin en Bulawayo el 23 de junio de 2018.
El presidente de Zimbabwe, Emmerson Mnangagwa, pronuncia un mitin en Bulawayo el 23 de junio de 2018. Zinyange Auntony / AFP

Después de días de tensión y varios episodios violentos, la autoridad electoral de Zimbabue reveló los resultados a favor de Mnangagwa. El líder es el primer presidente elegido democráticamente después de 37 años de gobierno de Robert Mugabe.

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Emmerson Dambudzo Mnangagwa dio el mordisco final en Zimbabue. Y lo hizo en primera vuelta.

Después de la demora de más de tres días en la entrega de los resultados por parte de la Comisión Electoral (ZEC) y varios episodios violentos en Harare, que dejaron al menos seis personas muertas, Zimbabue sale de la incertidumbre pero queda peligrosamente dividida.

Con 50,8 % de la votación final, Mnangagwa, actual presidente y candidato del partido Unión Nacional Africana de Zimbabue-Frente Patriótico (ZANU-PF), se impuso frente a Nelson Chamisa del Movimiento por el Cambio Democrático (MDC), que obtuvo 44.3 % de los sufragios totales.

Así lo confirmó la ZEC este 2 de agosto al término de una jornada tensa en Harare, con amplia presencia de la Policía y, sobre todo, del Ejército, que patrullaron las calles tras la violencia postelectoral y que hicieron recordar las décadas de represión respaldada por los militares bajo Mugabe.

Con el resultado, el partido oficialista mantiene el control del Gobierno en las primeras elecciones después de la caída del líder Robert Mugabe.

Quién es el Mnangagwa, ‘el cocodrilo’ elegido para tomar las rienda de Zimbabue

El veterano de guerra, de 75 años, salió victorioso de la contienda electoral por la Presidencia de la nación africana. Esto a pesar de la controversia por su presunta participación en masacres, y de haber sido, durante tres décadas, la mano derecha del nonagenario líder Robert Mugabe, a quién él mismo ayudó a destituir con un golpe de Estado que se concretó en noviembre de 2017.

Su aparición en la historia Zimbabue inició en su adolescencia, cuando se unió tempranamente al Ejército. Se entrenó la década de 1960 y llevó a cabo ataques en su tierra natal contra el gobierno de la minoría blanca para ayudar a la independencia de su país, entonces identificado como el estado no reconocido de Rodesia.

En los años 70, en medio de los enfrentamientos y tras liderar un grupo de combatientes llamado la ‘pandilla de los cocodrilos’, el joven Mnangagwa comenzó a ser conocido como ‘el cocodrilo’, apodo que hoy hace referencia a la crueldad con la que se caracterizaban sus acciones y por la astucia en sus movimientos políticos.

Mnangagwa pasó varios años tras las rejas, donde conoció a Mugabe. Más tarde se convirtió en su asistente y guardaespaldas, una relación que duraría cuatro décadas y que marcaría su ascenso.

En 1980, tras una tregua y la primera votación de la población negra, la nación se constituyó como la actual República de Zimbabue y Mnangagwa fue nombrado ministro de Seguridad; tiempo durante el cual estableció estrechos vínculos con los militares.

En 1983 el ejército emprendió una sangrienta campaña. Entre 10.000 y 30.000 opositores de la etnia Ndebele y sus familiares fueron asesinados, pero Mnangagwa negó haber participado en las masacres.

La "operación Gukurahundi", que muchos califican de genocidio, fue una purga étnica contra simpatizantes de la Unión del Pueblo Africano de Zimbabue (ZAPU).

Se saldó con la fusión de la formación con la ZANU-PF y le valió a Mugabe su ascenso definitivo a la Presidencia en 1987, ya que hasta entonces gobernaba como primer ministro.

Pero Mnangagwa asegura que en los últimos tiempos se había vuelto "suave como la lana". En el funeral de su hermano, en 2010, dijo que: "para los que fuimos instruidos para destruir y matar y hemos visto la luz en los últimos años de nuestras vidas, nuestra recompensa está en el cielo".

Con los años ocupó diversos cargos y en 2008 fue acusado de manipular votos a favor de Mugabe en las elecciones presidenciales; también fue responsabilizado por la violencia electoral que barrió el país.

Mnangagwa fue nombrado vicepresidente en 2014 y se consolidó ampliamente como un candidato líder para suceder a Mugabe; pero su relación con el gobernante tomó un giro dramático en 2017. En septiembre, tras años de estar vinculado a posibles conspiraciones, alimentadas por la primera dama Grace Mugabe, fue destituido.

La ruptura entre Mnangagwa y Mugabe marcó el rumbo del nuevo presidente

Y es que el entonces presidente de 94 años buscó favorecer a su esposa, quien buscaba sustituirlo en el poder.

De Grace también se rumora que una vez, en 2014, intentó envenenar a Mnangagwa. El entonces vicepresidente fue hospitalizado de urgencia con síntomas de haber sido intoxicado tras un mitin y él mismo consideró que se trató de un intento de asesinato.

Lo cierto es que tras el escándalo de su destitución, ‘el cocodrilo’ le hizo honor a su nombre. En su única comunicación desde que fue cesado prometió que regresaría de su exilio en Sudáfrica para “volver a controlar los resortes de nuestro bello partido y país”. Y los militares le ayudaron con ese objetivo al deshacerse de los Mugabe para que su partido, la Unión Nacional Africana de Zimbabue-Frente Patriótico (ZANU-PF, por sus siglas en inglés) lo nombrara nuevo líder.

Fue Mnangagwa quien lideró la toma de poder militar que ayudó a poner fin a 37 años de Mugabe en el poder; luego asumió como presidente interino y prometió entregar empleos e implementar reformas económicas, justo antes de lanzarse a las elecciones del pasado 30 de julio.

Hoy, con más del 90% de zimbabuenses sin empleo o trabajando en el sector informal, Mnangagwa se enfrenta a su mayor desafío en un país cuya economía colapsó hace años. Pero no solo eso. Ante una nación dividida tendrá que demostrar la dureza del ‘cocodrilo’ y sostener su promesa de cambio en un país cansado de la represión.

Con Reuters, EFE y AP

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