Política española

España: el Gobierno de Sánchez abre sus puertas a los migrantes con miras a las elecciones municipales de 2019

Inmigrantes africanos recién llegados a España bailan durante una fiesta de bienvenida organizada por grupos vecinales. Bilbao, España, el 28 de julio de 2018.
Inmigrantes africanos recién llegados a España bailan durante una fiesta de bienvenida organizada por grupos vecinales. Bilbao, España, el 28 de julio de 2018. Vincent West / Reuters

Mientras la mayoría de los países de la Unión Europea endurecen sus políticas migratorias con motivos electorales, el nuevo presidente español, Pedro Sánchez, da la bienvenida a los migrantes, exactamente por la misma razón.

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España se ha convertido en el principal destino para los migrantes que buscan llegar a Europa en sustitución de la ruta mediterránea entre Libia e Italia que fue durante mucho tiempo la principal puerta de entrada de las migraciones irregulares al continente.

En menos de una semana, casi 2.000 migrantes ingresaron al país y desde el comienzo del año, 22.858 personas ingresaron a España por el mar. Según cifras de la Organización Internacional para las Migraciones (OIM), publicadas el 31 de julio de 2018, 307 de los que lo intentaron murieron cruzando el Mediterráneo.

En los últimos siete meses han llegado más inmigrantes a España que en todo 2017. El país ahora ha superado a Italia y a Grecia y se ha convertido en el primer punto de entrada por vía marítima.

Pero el Gobierno de centro izquierda del primer ministro español, Pedro Sánchez, ha rechazado el término "inmigración masiva" que alimentó el discurso racista en varias naciones europeas. "Estamos trivializando la palabra 'masa'", dijo el ministro de Asuntos Exteriores, Josep Borrell, durante una conferencia de prensa a principios de esta semana.

Borrell resaltó las posibilidades de que haya "sangre nueva" en un continente con una población envejecida. "La evolución demográfica de Europa muestra que a menos que queramos convertirnos gradualmente en un continente envejecido, necesitamos sangre nueva, y no parece que esta sangre nueva provenga de nuestra capacidad de procrear", señaló.

Los migrantes también intentan llegar a España por tierra cruzando por Ceuta y Melilla, dos territorios españoles en África del Norte. La semana pasada, 602 migrantes lograron superar la doble barrera entre Marruecos y Ceuta lanzando cal viva cáustica, excrementos y piedras a la policía.

El ministro de Exteriores admitió que el incidente, que fue noticia en España, "impresionó a la opinión pública", sin embargo insistió en que todo era relativo: "Seiscientas personas no son masivas en comparación a 1,3 millones" de refugiados sirios que se encuentran actualmente en Jordania, argumentó.

La inmigración, una cuestión de política interna en España

Desde que asumió el cargo en junio, el nuevo presidente español ha defendido una política migratoria más respetuosa con los derechos humanos. En junio, aceptó la entrada del Aquarius, un barco operado por las organizaciones SOS Méditerranée y Médicos sin Fronteras, que había sido rechazado en los puertos de Italia y Malta con 629 inmigrantes a bordo.

Algunos sectores de la sociedad opinan que las nuevas políticas de Madrid se han elaborado en función de las próximas elecciones municipales en España y de los comicios parlamentarios europeos, ambos fijados para mayo de 2019.

Para Barbara Loyer, especialista en geopolítica de la Universidad de París VIII, "estas posiciones de izquierda están directamente relacionadas con la política interna de España".

"El Partido Socialista, a la cabeza de una coalición frágil, intenta seducir a los votantes de [el izquierdista] Podemos y de Ciudadanos [centroderecha] - dos nuevos partidos que han cambiado la ecuación. Todo esto se está haciendo con vistas a las próximas elecciones, y las encuestas recientes parecen mostrar que esta táctica está empezando a dar resultados”, añadió Loyer.

Desde 1998, el número de extranjeros documentados en España ha aumentado de un 1,6% de la población total, a un 12,2% en 2016, lo que significa la regularización de la situación de 4,6 millones de personas.

Según Loyer, mientras el populismo sigue aumentando en países europeos como Hungría, Italia, Austria y Eslovaquia, España, por ahora, no enfrenta ninguna amenaza en ese sentido. "La decisión de abrir sus puertas al Acuarius ha sido criticada por algunos medios españoles, pero en general, la inmigración no es un tema de debate nacional como lo es en el resto de Europa", explicó.

La extrema derecha no ha logrado consolidarse en España

En 2014, antiguos miembros del centroderechista Partido Popular lanzaron un nuevo partido llamado Vox, que impulsaba fervorosamente posiciones antimigratorias y anticomunitarias como las que defienden los partidos de extrema derecha en toda Europa. Sin embargo, Vox no tuvo mucho éxito y se ha mantenido como un actor de poca relevancia en la política española.

"Los partidos pequeños de extrema derecha y anti-islam tienen muy poca influencia. No existe un problema poscolonial en España con los marroquíes, como en Francia con los argelinos. Podría haber brotes en algunas regiones con una gran proporción de inmigrantes, pero todavía no hemos llegado a eso", señaló Loyer.

Según la experta en geopolítica, en 2017 el número de marroquíes en España había superado los 682,000. Hoy, sin embargo, en lugar de venir de Marruecos, la mayoría de los migrantes son en su mayoría de países de América Latina, como Venezuela y Colombia, y de naciones de Europa del Este, como Rumania.

Sin embargo, Loyer señaló que Marruecos juega un papel importante en la situación migratoria de España, ya que “si Marruecos decidiera hacer la vista gorda, como parece haber hecho recientemente en Ceuta, entonces cientos de personas podrían llegar todos los días", explicó.

Marruecos ha estado pidiendo ayuda a la Unión Europea sin obtener respuestas y su Gobierno se opone firmemente a la creación de "zonas críticas" -como lo proponen algunos líderes comunitarios - en su territorio.

La barrera fronteriza en Ceuta, un tema espinoso

A pesar de todo, algunos grupos de derechos humanos aún se muestran cautelosos antes de evaluar la nueva política migratoria del Ejecutivo español.

"Si bien ha habido una serie de acciones positivas, nuestra mayor preocupación es la política europea del Gobierno. Pedro Sánchez quiere ser la fuerza motriz de una nueva política de solidaridad europea hacia los refugiados. Debemos juzgar los resultados obtenidos", dijo Nuria Díaz, vocera de la ONG con sede en Madrid, CEAR (Comisión Española de Ayuda al Refugiado). "El gobierno español también será evaluado sobre su capacidad para recibir migrantes y su cooperación con diferentes organizaciones", agregó.

Abrumado por la llegada de 2.000 inmigrantes en menos de una semana, España solicitó 30 millones de euros en asistencia del Fondo de Asilo, Migración e Integración (AMIF) y del Fondo de Seguridad Interna (FSI) de la Unión Europea.

Otro tema espinoso es la ley que permite a los guardias fronterizos españoles en Ceuta y Melilla devolver a los migrantes a Marruecos, una política que fue condenada por el Tribunal Europeo de Derechos Humanos (TEDH) en octubre de 2017.

Las cercas "anti-migrantes" de alambre de púas de seis metros de alto que separan Ceuta y Melilla del territorio marroquí han sido un tema polémico, ya que muchos "saltadores" que han intentado escalar las vallas han salido heridos.

Las cercas con púas se introdujeron por primera vez en 2005, pero se eliminaron dos años más tarde después de que un ciudadano senegalés muriera tratando de cruzar. En 2013, el ex presidente español de línea conservadora, Mariano Rajoy, volvió a colocarlas.

Meses después de la condena del TEDH, el Gobierno de Rajoy apeló el fallo, sin embargo, el nuevo Ejecutivo no ha abordado el tema hasta el momento, directamente con la institución.

En junio, el nuevo ministro del Interior de España, Fernando Grande-Marlaska, dijo en una entrevista que "iba a hacer todo lo posible para que estas vallas de alambre de púas de Ceuta y Melilla sean eliminadas".

No obstante, es poco probable que eso suceda durante las vacaciones de verano. "No está claro si el Partido Socialista español renunciará al llamamiento del TEDH [lanzado por Rajoy], o si eliminará las vallas de alambre de púas de Ceuta y Melilla, como lo anunció recientemente. Todo será más claro en septiembre", dijo. Loyer.

Texto de Thomas Abgrall, adaptado por Natalia Plazas

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