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Estados Unidos acusa de nuevo a Rusia de interferir en sus elecciones

La Secretaria de Prensa de la Casa Blanca, Sarah Huckabee Sanders, el asesor de seguridad nacional de la Casa Blanca, John Bolton, el director de Inteligencia Nacional (DNI) Dan Coats, el director del FBI, Christopher Wray, el director de la Agencia de Seguridad Nacional (NSA), Paul Nakasone y el secretario del Departamento de Seguridad Nacional (DHS), Kirstjen Nielsen sostienen una sesión informativa sobre seguridad electoral en la Casa Blanca en Washington, EE. UU., El 2 de agosto de 2018.
La Secretaria de Prensa de la Casa Blanca, Sarah Huckabee Sanders, el asesor de seguridad nacional de la Casa Blanca, John Bolton, el director de Inteligencia Nacional (DNI) Dan Coats, el director del FBI, Christopher Wray, el director de la Agencia de Seguridad Nacional (NSA), Paul Nakasone y el secretario del Departamento de Seguridad Nacional (DHS), Kirstjen Nielsen sostienen una sesión informativa sobre seguridad electoral en la Casa Blanca en Washington, EE. UU., El 2 de agosto de 2018. Carlos Barria / Reuters

Los directivos más importantes de la seguridad nacional estadounidense intervinieron para advertir sobre una supuesta amenaza rusa en las próximas elecciones.

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Frente a las repetitivas críticas que recibe Donald Trump, fueron las principales agencias de seguridad que quisieron demostrar su compromiso para luchar en contra de la influencia extranjera en los procesos electorales. Y para los directores de la CIA, del FBI y de la NSA, así como para el consejero de seguridad del presidente, no cabe duda: el principal sospechoso es Rusia.

Tras la supuesta interferencia de ese país en los comicios nacionales de 2016, el ministro de Justicia nombró al fiscal especial, Robert Mueller, como encargado de investigar lo que la prensa estadounidense bautizó como el 'Russiagate'. Bajo este mandato, Mueller se interesó por algunos alfiles cercanos a Donald Trump, como Paul Manafort quien fuera su asesor de campaña durante varios meses y actualmente sospechoso de haber lavado millones de dólares provenientes de grupos prorusos.

Se descarta de momento la supuesta participación de Manafort en una posible injerencia electoral ya que está siendo juzgado por hechos anteriores. Sin embargo, el actuar de Robert Mueller irrita particularmente a Donald Trump. En repetidas ocasiones, el empresario comunicó públicamente su inconformidad con la investigación, calificando de “hoax” o “fake news” (noticias falsas) las alegaciones sobre la injerencia rusa.

Donald Trump, en conflicto abierto con el fiscal Robert Mueller

En un trino reciente, el empresario llegó incluso a poner en cuestión el papel del fiscal especial considerándolo como un “trabajo sucio”. De hecho, frente a las frecuentes ofensivas de Trump en las redes sociales, Mueller estaría estudiando un posible alegato por “obstrucción” a la justicia por parte del mandatario, según lo reveló 'The New York Times'.

Es en este contexto que la élite de los servicios de inteligencia y de seguridad del país intervinieron para mencionar una posible nueva injerencia rusa en los comicios. A manera de prevención, acusaron a Rusia de querer entrometerse en las elecciones de mitad de mandato que tendrán lugar en noviembre.

“Continuamos observando una invasora campaña de mensajes emitidos por Rusia con el fin de debilitar y dividir a Estados Unidos”, dijo este jueves 2 de agosto Dan Coats, el director de la Comunidad de Inteligencia de los EE. UU. (IC), entidad que congrega a las agencias que actúan sobre asuntos de espionaje y seguridad.

Refuerzan el actuar de las agencias de inteligencia tras las fricciones con el presidente

Fue Facebook el que dio la primera alerta sobre las próximas elecciones. Luego de los últimos escándalos, la red social quiere ahora demostrar mayor transparencia y anunció haber cerrado 32 cuentas de su plataforma y de Instagram. Cuentas que tenían casi 300.000 seguidores y habían gastado ya unos 11.000 dólares en la promoción de sus contenidos que buscaban influir en los electores.

“Es una amenaza que tenemos tomar muy en serio”, advirtió por su parte Christopher Wray, el jefe del FBI, la policía federal de EE. UU., quien acusó a Rusia de intentar “socavar nuestros valores fundamentales”.  Sin embargo, Wray admitió que esta nueva amenaza estaría de menor alcance en comparación a 2016, que no se trataría propiamente de ataques a las infraestructuras electorales sino de “intentos de influencia mal intencionados”.

El director del FBI anunció también que se abrió una investigación sobre injerencia electoral y aseguró el refuerzo de la cooperación entre los diferentes organismos claves.

Esta inédita salida pública de las cabezas de los servicios de inteligencia intervino poco tiempo después de que el inquilino de la Casa Blanca, durante su cumbre con Vladímir Putin, suscitara la indignación tras criticar abiertamente las investigaciones que desempeñan sobre las sospechas de injerencia rusa. Una postura de la cual Trump se retractó rápidamente para tratar de apagar al incendio.

Con AFP

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