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El legado apestoso de los Juegos Olímpicos de Río

Se cumplen dos años de la inauguración de los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro, los primeros de América del Sur. Para cumplir con sus obligaciones como sede olímpica, el Gobierno de Brasil se comprometió a principios de esta década a limpiar la hermosa Bahía de Guanabara, el cartón postal de Río de Janeiro, infestada por toneladas de residuos flotantes y de vertidos tóxicos procedentes de las maltrechas alcantarillas y de las fábricas de la ciudad.Imágenes subacuáticas de Ricardo Gomes.

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Hasta hoy, y a pesar de los 320 millones de dólares (1.200 billones de reales) concedidos por el Banco Interamericano de Desarrollo, casi nada se ha hecho por la limpieza y recuperación de la Bahía de Guanabara. La zona está cada día más sucia y desprende un olor nauseabundo. Este es el legado apestoso de los Juegos Olímpicos.

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