Rusia recupera su posición en África con contratos, "consejeros" y mercenarios

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Moscú (AFP)

Después de años de indiferencia, Rusia regresa al continente africano, donde se presenta como un socio competidor con Europa, e incluso con China, a través de inversiones, venta de armas y envío de "consejeros" o de mercenarios.

Las actividades de Moscú en África se pusieron de evidencia el 30 de julio, cuando fueron asesinados en República Centroafricana tres periodistas rusos que investigaban las actividades en la zona de los mercenarios de la temida empresa militar privada Wagner, también presente en Siria.

Desde inicios de año, Rusia envió a República Centroafricana a cinco militares y 170 instructores civiles (mercenarios de Wagner, según algunos expertos), expidió armas al ejército nacional tras logar una exención al embargo de la ONU y garantiza la seguridad del presidente Austin-Archange Touadéra, cuyo consejero de seguridad también es ruso.

Rusia no ha dejado de reforzar su posición en África en los tres últimos años y la tendencia parece haberse acelerado en los últimos meses.

Envió armas a Camerún para su guerra contra Boko Haram, selló una asociación militar con República Democrática del Congo, Burkina Faso, Uganda y Angola; inició una cooperación en materia nuclear civil con Sudán, e ídem en la industria minera de Zimbabue y en el aluminio en Guinea.

Además, Rusia diversificó sus vínculos, superando los lazos históricos con Argelia, Marruecos, Egipto y Sudáfrica y buscando socios en el África subsahariana, donde hasta ahora estaba casi ausente.

"África figura todavía en última posición de las prioridades de Rusia en términos de política exterior, pero comienza a adquirir más importancia", destaca el historiador Dimitri Bondarenko, miembro de la Academia rusa de Ciencias.

- Más contratos que ideología -

La Unión Soviética fue muy activa en el continente durante décadas, en el marco de su guerra ideológica contra Occidente, apoyando los movimientos africanos de liberación y, después de la descolonización, enviando al lugar a decenas de miles de consejeros.

Con la caída de la URSS, las dificultades económicas y las luchas internas en Rusia en los años 1990, Moscú abandonó sus posiciones en África. La falta de dinero obligó a cerrar embajadas y consulados y a detener los programas de ayudas, y las relaciones fueron reduciéndose poco a poco.

El Kremlin no relanzó sus antiguas redes para regresar al continente hasta los años 2000, buscando también nuevos socios en un momento en el que el hueco dejado por la ideología dio paso a los contratos y a las ventas de armas.

En 2006, el presidente Vladimir Putin viajó a Argelia, Sudáfrica y Marruecos. Tres años más tarde, su sucesor durante un mandato, Dimitri Medvedev, acompañado de una delegación de 400 hombres de negocios, visitó Egipto, Angola, Namibia y Nigeria y firmó varios contratos.

Más recientemente, el ministro ruso de Relaciones Exteriores, Serguéi Lavrov, realizó en marzo una gira por cinco países africanos y varios representantes del continente estuvieron presentes en mayo en el Foro Económico de San Petersburgo, gran cita rusa del mundo de los negocios.

Para Rusia se trata de intereses económicos, en tanto que para los países africanos es una cuestión "de tener un socio más, es decir, otro canal de inversiones y de desarrollo y el apoyo de un poderoso país", explica el analista ruso y exembajador en varios países africanos Evgueni Korendiasov.

- "Alternativa tangible" -

Rusia, que no tiene un pasado colonial en África, espera presentarse como una alternativa a los países europeos y a China, a pesar de que hay una cierta ignorancia mutua.

República Centroafricana es un buen ejemplo, pues nunca fue cercana a la URSS en los tiempos de la Guerra Fría, y ahora mira a Rusia para reforzar sus tropas, en dificultades frente a los grupos armados.

"Desde 2014, con la anexión de Crimea, Rusia se enfrenta a occidente y muestra abiertamente su voluntad de volver a ser una potencia mundial. En consecuencia, no puede ignorar toda una región del planeta", señala Bondarenko.

En su opinión, lo que interesa a Moscú de África es más el "avance político" que los beneficios económicos.

"Antes, los países con los que no querían cooperar los occidentales, como Sudán o Zimbabue, solo podían recurrir a China. Ahora, Rusia es una alternativa tangible", apunta. "Esto puede modificar sensiblemente el orden geopolítico del continente" africano.

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