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Abe evita controvertido templo en aniversario de la capitulación de Japón

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Tokio (AFP)

El primer ministro japonés, Shinzo Abe, ofreció este miércoles una ofrenda al controvertido santuario Yasukuni de Tokio, pero no lo visitó personalmente, el día en que el país conmemora el fin de la Segunda Guerra Mundial.

Shinzo Abe envió en su lugar a un asistente, manteniéndose de nuevo apartado de este santuario que homenajea a los caídos por la patria, entre los que se encuentran criminales de guerra condenados.

La decisión de Abe llega en un momento en el que mandatario intenta mejorar los lazos con China, pues sus visitas y las de otros políticos japoneses al lugar han causado el malestar de Pekín y de otros vecinos asiáticos en el pasado.

El santuario privado de Yasukuni rinde homenaje a unos 2,5 millones de soldados y otras personas que trabajaron para el ejército y muertos por el Imperio Japonés desde inicios de la era Meiji (1868) hasta el final de la Segunda Guerra Mundial.

No obstante, desde 1978 también están inscritos en sus registros los nombres de japoneses condenados por crímenes de guerra por los Aliados tras la rendición a la que se vio obligado Japón tras los bombardeos atómicos de Estados Unidos sobre Hiroshima (6 de agosto) y Nagasaki (9 de agosto), que dejaron más de 210.000 miertos.

Esto lo convierte en objeto de críticas por parte de países que sufrieron el colonialismo y agresiones japoneses en la primera mitad del siglo XX, como China y las dos Coreas.

"Por favor, recen por las almas de los muertos. Siento no poder acudir en persona", dijo el asistente Masahiko Shibayama, citando a Abe.

El primer ministro japonés hablará más tarde este miércoles, en una ceremonia en el estadio de Tokio con motivo del aniversario del fin de la guerra. El emperador Akihito también pronunciará un discurso, el último en este tipo de actos antes de abdicar el próximo abril.

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