Talibanes enseñan los dientes para negociar con Afganistán

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Kabul (AFP)

Los talibanes lanzaron el jueves pasado una gran ofensiva contra la ciudad afgana de Ghazni y desde entonces están enzarzados en intensos combates contra las fuerzas de seguridad locales.

Para los analistas, el momento elegido y el objetivo de ese ataque no son fruto del azar, ya que los insurgentes sufren crecientes presiones para entablar negociaciones de paz con el poder afgano tras 17 años de guerra.

- ¿Por qué Ghazni? -

La ciudad de Ghazni está ubicada en un lugar estratégico, según los expertos. Situada a apenas dos horas por carretera de Kabul, esta localidad, capital de la provincia homónima, se encuentra en una importante carretera que une Kabul a las provincias meridionales, controladas en gran parte por los talibanes.

"Ghazni siempre ha sido una provincia disputada, con una fuerte presencia talibana" en la mayoría de los distritos, indica el analista kabulí Jawed Kohistani, que recuerda que los insurgentes llevaban meses amenazando a la ciudad.

- ¿Por qué ahora? -

Los talibanes enseñan los dientes en un momento en que los esfuerzos diplomáticos para retomar las negociaciones de paz parecen dar frutos.

"Una gran victoria militar y territorial en vísperas de conversaciones potencialmente importantes y directas puede ayudar a los talibanes a adquirir más peso político", explica Kohistani.

En junio, Estados Unidos pareció cambiar su postura inicial según la cual las negociaciones debían ser llevadas a cabo por los afganos. El mes pasado, representantes de los talibanes se reunieron con responsables estadounidenses para negociar en Catar, declararon a la AFP fuentes de los insurgentes.

"Ambas partes sólo expusieron sus exigencias iniciales y acordaron seguir conversando de manera informal", dijo un comandante rebelde del noroeste de Pakistán. "No se ha logrado ningún avance", añadió.

Esos encuentros tuvieron lugar poco después de un breve alto el fuego en junio, que dio lugar a numerosas celebraciones en ambos bandos.

Se ha sugerido la posibilidad de un nuevo cese de los combates durante la fiesta religiosa del Aid al Kebir (la fiesta del sacrificio), que se celebrará el 21 de agosto en Afganistán.

Ha habido numerosos intentos de alcanzar la paz entre el gobierno afgano y los talibanes, pero las únicas conversaciones directas tuvieron lugar en 2015, en Pakistán. Aquellas negociaciones se interrumpieron tras la confirmación de la muerte del jefe de los talibanes, el mulá Omar.

- ¿Una sorpresa para el poder?

Parece que la ofensiva talibana ha sorprendido a las autoridades, aunque los responsables locales llevaban meses alertando sobre un posible ataque de los insurgentes.

Esto suscita dudas sobre la aptitud de las fuerzas afganas y los dirigentes políticos para gestionar el país, tres años después de la retirada de las fuerzas de combate de la OTAN.

El ejército afgano ha sufrido enormes pérdidas desde entonces. El martes, las fuerzas armadas anunciaron que una base militar del norte del país, en la que residían 100 soldados, había sido tomada por los talibanes tras varios días de combates.

Los analistas creen que las autoridades quizás no evaluaron correctamente la amenaza en torno a Ghazni, subestimando los recursos de los talibanes y sobrestimando la capacidad disuasoria de los bombardeos estadounidenses.

Según el politólogo afgano Harun Mir, puede que los generales se hayan visto entorpecidos por la tendencia del presidente, Ashraf Ghani, a querer controlarlo todo.

A unos meses de las elecciones legislativas de octubre y de las presidenciales de abril, Ghani da la impresión de estar más preocupado por la campaña electoral que por la situación militar en el país.

Los analistas se sorprendieron al verlo ignorar por completo el tema de Ghazni durante un largo discurso el domingo. "No parece ser consciente" de lo ocurrido, dice Mir.

"El éxito de la operación de los talibanes en Ghazni suscitará sin duda muchas preguntas sobre la dirección de las fuerzas de seguridad y el ejército afganos y aumentará los llamamientos a la reforma", considera Kohistani.

- ¿Por qué callan las autoridades?

Los anuncios respecto a la situación de Ghazni han sido escasos por parte de las autoridades afganas, alimentando así la desconfianza y las conjeturas sobre un balance de víctimas bastante más alto de lo comunicado oficialmente.

El ministro de Defensa, Tariq Shah Bahrami, indicó el lunes que al menos 100 miembros de las fuerzas de seguridad afganas murieron en los combates contra los talibanes en Ghazni.

Por el lado de los talibanes, 194 combatientes enemigos murieron, agregó el ministro.

La ONU declaró además que más de 100 civiles habrían sido víctimas de esa batalla desde el jueves por la noche. Una información que no pudo ser confirmada.

Por su parte, las fuerzas estadounidenses mencionaron varias veces la ofensiva, pero parecieron quitarle importancia a los combates, calificando el ataque de "fracaso" de los talibanes en su intento de tomar la ciudad.

Para el experto regional Rahimullah Yusufzai, los talibanes nunca han tenido la intención de controlar Ghazni, sólo querían mostrar que eran capaces de conquistarla.

"La estrategia consiste en lanzar grandes ataques para mostrar su poder, controlar la ciudad durante días, liberar a sus prisioneros, incautarse de armas, de dinero, sembrar el miedo y marcharse", asegura.