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El legado de Octavio Paz, en un vacío legal tras la muerte de su viuda

Esta foto de agosto de 1996 muestra al escritor mexicano y ganador del Premio Nobel de Literatura Octavio Paz. El escritor es bien conocido por una colección de ensayos titulada 'El laberinto de la soledad'. El escritor murió en su casa en la Ciudad de México a la edad de 84 años.
Esta foto de agosto de 1996 muestra al escritor mexicano y ganador del Premio Nobel de Literatura Octavio Paz. El escritor es bien conocido por una colección de ensayos titulada 'El laberinto de la soledad'. El escritor murió en su casa en la Ciudad de México a la edad de 84 años. Jorge Silva / Archivo AFP

Marie José Tramini, viuda y única heredera del Nobel mexicano Octavio Paz, murió el pasado 26 de julio sin sucesión conocida ni testamento. Las instituciones de cultura mexicanas se lanzan a una carrera para asegurar la herencia.

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“La indiferencia del mexicano ante la muerte se nutre de su indiferencia ante la vida. El mexicano no solamente se postula la intrascendencia del morir, sino del vivir”. Así describía el poeta mexicano Octavio Paz en su ensayo ‘El laberinto de la soledad’, la visión mexicana ante la vida y la muerte. Esta fue también la postura adoptada por su viuda y albacea Marie José Tramini, quien falleció sin testamento conocido el pasado 26 de julio en Ciudad de México.

La artista plástica Marie José Tramini, nacida en Francia en 1932, conoció a Octavio Paz en 1964 mientras este se desempeñaba como embajador de México ante el gobierno de la India. En aquel país contrajeron matrimonio y desde allí vinieron juntos a América cuando el poeta renunció a su cargo diplomático en protesta por la matanza de estudiantes que tuvo lugar en Tlatelolco, un barrio de la Ciudad de México, el 6 de octubre de 1968.

Antes de contraer matrimonio, Paz y Tramini habían estado casados. Octavio Paz tenía una hija con la escritora mexicana Elena Garro, de nombre también Helena, con quien mantuvo una relación distante. Esta única hija falleció en 2014 sin dejar descendencia. Marie-José fue quien desde la muerte del poeta en 1998 fungió como albacea del patrimonio material y de los derechos de autor del Premio Nobel de Literatura de 1990.

La muerte de Tramini alertó a la clase intelectual mexicana

El pasado 4 de agosto algunos intelectuales como el editor Alberto Ruy Sánchez y la periodista Elena Poniatowska enviaron una carta al presidente Enrique Peña Nieto y a las autoridades culturales en la que solicitaban conservar el patrimonio de la pareja Paz-Tramini en México. “Ninguno de los firmantes -amigos y colaboradores suyos (de Tramini)- supo nunca que hubiese designado a persona alguna para encargarse de la custodia y destino de sus bienes”.

Ante la puesta en guardia de parte de la clase intelectual, las instituciones culturales mexicanas, entre ellas la Secretaría (Ministerio) de Cultura y el Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura (INBA), sumaron sus esfuerzos para asegurar la permanencia del patrimonio del Premio Nobel de Literatura de 1990 en el dominio del país.

El viernes 10 de agosto los titulares de las instituciones culturales del Estado y de la Ciudad de México se reunieron para determinar las acciones que tomarían con el fin de asegurar la protección y el destino del archivo de Octavio Paz y declararlo monumento artístico a petición expresa de los amigos y colaboradores de Marie José Tramini.

La pretensión de los amigos y ahora de las autoridades es proteger “archivos, bibliotecas, originales manuscritos, obras de arte, fotografías y todo tipo de documentos reunidos por la pareja Paz, fuentes invaluables para la investigación de su obra y de la cultura mexicana moderna” para que “no se fragmente ni salga del país”.

La declaratoria de monumento artístico puede ser improcedente

El INBA declaró estar preparando la declaratoria de monumento artístico de los archivos de Octavio Paz. Esta calidad ha sido otorgada con anterioridad a las obras de David Alfaro Siqueiros, José Clemente Orozco, Diego Rivera, Frida Kahlo y Remedios Varo, entre otros. Todos artistas plásticos.

En entrevista para France 24, Norma Rojas, anterior directora jurídica del INBA y del Consejo Nacional para la Cultura y las Artes (Conaculta) reconoció que “los monumentos artísticos son obras de valor estético relevante y se refieren a artes plásticas”.

La urgencia del Estado por hacer la declaratoria es inexplicable. “No hay pretensión de nadie, nadie les está reclamando nada. El ser monumento artístico no implica propiedad del Estado. Lo que sí implica es que la obra no puede salir del país a menos que se haga por préstamo”, continúa la experta, “por otro lado parece existir una disposición para que El Colegio Nacional administre el archivo.” La posible cláusula del testamento de Paz nombra a la institución mexicana como depositaria exclusiva de su acervo documental. Sin embargo, como ha hecho notar la administración pública, esto no ataña los derechos de autor ni a los cuatro inmuebles propiedad de la pareja.

El problema no es lo material, de acuerdo con el experto en derechos de autor César Benedicto Callejas “sino sus derechos, que podrán prolongarse hasta 2098, cuando su obra entre al dominio público”. Los derechos de autor deben quedar claros “antes que algún vividor de la cultura encuentre el hueco legal por el cual colarse”, explicó al diario Excélsior.

En su momento el archivo del Premio Nobel colombiano Gabriel García Márquez fue vendido por sus herederos por 2,2 millones de dólares a la Universidad de Texas en Austin. Por su parte, Mercedes Barcha, viuda del novelista, donó un acervo bibliográfico de 3000 ejemplares del autor a la Biblioteca Luis Ángel Arango de Bogotá, Colombia. En el caso de Octavio Paz no se conocen herederos.

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