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Último adiós al francés Joël Robuchon, "el chef del siglo"

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Poitiers (Francia) (AFP)

El chef francés Joël Robuchon, récord de estrellas Michelin, recibirá este viernes un homenaje póstumo en la catedral de Poitiers, en presencia de cocineros de renombre.

Un retrato gigante de este embajador de la gastronomía francesa fallecido el 6 de agosto presidirá la fachada de la catedral Saint-Pierre de su ciudad natal en el centroeste de Francia, durante la ceremonia religiosa que comenzará a las 13H00 GMT.

Fue a 11 kilómetros de ahí, en el pueblo de Chasseneuil-du-Poitou, donde este hijo de albañil y ama de casa que quería ser cura descubrió a los 15 años la que sería su gran pasión, ayudando a cocinar para otros seminaristas.

El funeral de Robuchon, quien sucumbió a un cáncer en Ginebra, tuvo lugar la semana pasada en la intimidad más estricta, siguiendo el deseo de la familia. Pero con este homenaje público sus allegados quisieron celebrar un "momento fraternal" al que asistirán chefs "de todo el mundo y de todos los rincones de Francia", según un portavoz de la familia.

Entre ellos se ha confirmado la presencia de los ilustres y multiestrellas chefs franceses Alain Ducasse, Alain Dutournier y Michel Guérard.

- Japón presente -

También participará en el homenaje una delegación de Japón, país que Robuchon apreciaba particularmente y donde abrió varios establecimientos, convencido de que ese archipiélago era la cuna del "futuro de la cocina".

"Será la ocasión para que el mundo de la gastronomía le rinda un homenaje", dijo a la AFP el chef belga Axel Manes, al frente del restaurante parisino L'Atelier, un lugar concebido en 2003 por Robuchon, cuya gran barra y cocina abierta al público revolucionaron el mundo de la gastronomía.

"Soy uno de sus discípulos. Trabajé con él durante 15 años", señaló el joven cocinero de 34 años.

Joël Robuchon, que dirigió cerca de 30 establecimientos en todo el mundo, era considerado un "genio" pero también una persona que logró elevar a la categoría de alta cocina un plato sencillo como el puré de papas, que se convirtió en una de sus recetas más emblemáticas.

"¡Lo mejor es a veces lo más simple!", solía decir este chef que coleccionó los reconocimientos a lo largo de su vida: acumuló 32 estrellas Michelin -un récord absoluto-, fue nombrado "Mejor trabajador de Francia" (1976), "chef del año" (1987) y "cocinero del siglo" (1990) por la guía Gault et Millau, e incluso fue calificado por la prensa anglosajona de "mejor [cocinero] del mundo".

Su imperio de restaurantes gastronómicos se extiende de Nueva York a Macao, pasando por Londres, Mónaco o Tokio, con varios establecimientos premiados con estrellas Michelín en países asiáticos.

Su credo: "dominar la combinación de los sabores de los mejores productos". "Es realmente lo más bonito de la cocina", señalaba el exigente cocinero, que confesaba su admiración por los grandes chefs franceses Jean Delaveyne y Alain Chapel.

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