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Imran Khan, exestrella del críquet y paladín del "nuevo Pakistán"

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Islamabad (AFP)

El nuevo primer ministro de Pakistán, Imran Khan, exjugador de críquet famoso por su talento y sus numerosas conquistas amorosas, forjó en el exterior una imagen de político reformista, pero en su país presenta una faceta más conservadora.

En política desde 1996, Kahn tuvo que esperar más de 20 años antes de llegar al poder. El 27 de julio su partido ganó las elecciones legislativas, el viernes la Asamblea Nacional lo designó primer ministro y el sábado juró su cargo.

"Estoy aquí tras 22 años de combates", afirmó Kahn, con un tono combativo, al dirigirse a los diputados. "Ningún dictador se hizo cargo de mí", agregó, rebatiendo las acusaciones de haber sido favorecido por las Fuerzas Armadas durante la campaña electoral.

El "excapitán", cuyo símbolo electoral es un bate de críquet, basó el grueso de su campaña en la lucha contra la corrupción. Reformista, prometió el advenimiento de un "Estado del bienestar islámico" y de un "Nuevo Pakistán", aunque la situación financiera del país puede limitar sus ambiciones.

A sus 65 años, Khan es muy popular y millones de paquistaníes lo idolatran por haber llevado al equipo nacional de críquet, deporte rey en el país, a su única victoria en el Mundial de 1992.

Y aunque en occidente se lo conozca más por su faceta de deportista de élite y de donjuán, en la actualidad hace gala de un talante mucho más conservador en Pakistán, donde suele aparecer con el "tasbih" en la mano. "Juega la carta religiosa", comenta la periodista Arifa Noor.

Algunos lo apodan "Talibán Khan" y lo atacan por sus reiterados llamados al diálogo con grupos insurgentes violentos y por la alianza -asumida- de su partido con un religioso apodado "padre de los talibanes", Sami Ul Haq.

También lo pintan como una persona impulsiva, y a veces flirtea con temas religiosos como la controvertida ley sobre la blasfemia. Hace poco declaró que el feminismo había "degradado el papel de la madre".

Pero para sus numerosos simpatizantes, especialmente los jóvenes, Khan es incorruptible y generoso, tras haber pasado años construyendo hospitales y una universidad después de retirarse del deporte.

Se le ha comparado con el presidente estadounidense Donald Trump por sus acentos populistas y sus tuits, pero él considera que la comparación es "ridícula", según dijo a la AFP en una entrevista en febrero.

- Mejor preparados -

Su partido, el Pakistan Tehreek-e-Insaf (PTI) (Movimiento por la Justicia en Pakistán) tuvo que contentarse durante mucho tiempo con solo un puñado de escaños.

Su popularidad no se disparó hasta 2012, gracias a los millones de paquistaníes que lo idolatraban, de jóvenes, cuando brillaba en los estadios.

La clase media, cansada de la corrupción y harta de ver a los mismos líderes de partidos tradicionales procedentes de las grandes familias monopolizando el poder desde hace décadas, se ha visto reflejada en sus lemas de campaña.

En las legislativas de 2013 conquistó la provincia de Jíber Pakhtunkhwa (KP), en el noroeste, y situó al PTI como primer partido de la oposición a escala nacional frente al PML-N de Nawaz Sharif.

Al término de la legislatura, reconoció no obstante que el PTI pecó de falta de experiencia en su gestión de esa provincia, empobrecida y plagada de problemas de seguridad.

Un capítulo que, asegura, quedó cerrado. "Por primera vez, iremos a las elecciones preparados", aseguraba en febrero. "Aprendemos de nuestros errores".

- Tres bodas -

Nacido en 1952 en el seno de una familia rica de Lahore, Imran Khan estudió en las mejores universidades paquistaníes e inglesas.

Egresado de Oxford, se hizo notar rápidamente en el críquet en clubes ingleses. Con 19 años, empezó en la selección nacional de Pakistán y se convirtió en el mejor jugador de la historia del críquet paquistaní.

A su retirada deportiva seguirían sus años de "playboy", muy bien acompañado en los clubes nocturnos más selectos de Londres, hasta su matrimonio con Jemima Goldsmith, hija del magnate financiero francobritánico Jimmy Goldsmith, en 1995.

Esta se convirtió al islam y la pareja tuvo dos niños antes de divorciarse en 2004. Su segundo matrimonio, con la presentadora Reham Khan, terminó en octubre de 2015, solo duró diez meses.

A principios de 2018 se casó con una mujer que era, según él, su asesora espiritual, Bushra Wattoo. Las pocas imágenes de la ceremonia muestran a la novia con un hiyab blanco y un velo rojo sobre el rostro, un signo del conservadurismo en Pakistán.

El sábado, durante la ceremonia de juramento del cargo, Bushra Wattoo era una de las pocas mujeres vestida con un hiyab blanco que sólo dejaba ver sus ojos, la vestimenta que simboliza el conservadurismo en Pakistán.

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