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Argentina: aumentan apostasías tras el rechazo del Senado a la legalización del aborto

Una mujer grita consignas a las afueras del Congreso argentino durante una manifestación a favor de la legalización del aborto. Buenos Aires, Argentina. 31 de julio de 2018.
Una mujer grita consignas a las afueras del Congreso argentino durante una manifestación a favor de la legalización del aborto. Buenos Aires, Argentina. 31 de julio de 2018. Marcos Brindicci / Reuters

En Argentina, el país del papa Francisco, el Senado rechazó la legalización del aborto, tras, entre otras cosas, una intensa campaña de la Iglesia católica en contra de la ley. Una de las reacciones fue la convocatoria a apostasías colectivas.

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En el contexto del debate por la legalización del aborto se despertaron todo tipo de sentimientos vinculados a las diferentes posiciones. Para alguno de los que estaban a favor del cambio en la ley (Argentina solo considera no punibles las interrupciones voluntarias de embarazos en caso de violación o riesgo para la vida o la salud de la persona gestante), el hecho de que la Iglesia católica estuviera tan decididamente en contra los llevó a replantearse su relación con la institución.

Así fue que decidieron acercarse a la convocatoria de la ONG Coalición Argentina por un Estado Laico (CAEL) a una apostasía masiva el mismo día 8 de agosto en que el Senado votó contra la ley.

CAEL existe desde 2010 y desde entonces organizaba eventos de la misma característica, pero nunca tuvieron la respuesta de ese día, cuando recibieron más de 1.300 solicitudes. Y por eso decidieron repetir el evento diez días después.

"Durante el debate de aborto recibimos una respuesta tan masiva, que nos superó", le dijo a France 24, en el marco del evento, Analía Más, de CAEL. "Por eso hacemos hoy otra apostasía más, porque mucha gente nos decía que no lo pudo hacer".

Nuevamente, se presentaron cientos de personas durante las horas que tuvieron instalada una mesa en una céntrica esquina de Buenos Aires. Una de ellas era Sandra Márquez, de 49 años, que le dijo a este medio que ya desde hacía años quería apostatar. "Me pareció un trámite engorroso y hoy ante la accesibilidad de hacerlo así, sí, en este contexto me ayudó a definirme más todavía", explicó.

Apostatar es abandonar una religión. En el caso de la católica, el trámite implica presentar un formulario ante las autoridades eclesiásticas manifestando esa voluntad. Ese formulario es derivado a la parroquia donde se encuentra registrado su bautismo y allí se coloca una nota señalando que la persona apostató.

"Es algo espiritual, un efecto espiritual en la persona; que es decir 'yo reniego de mi fe, apostato de mi fe, me separo, no creo más en nada'", le explicó a France 24 el padre Fabrizio Maranzana, quien está al frente de la Parroquia Dulcísimo Nombre de Jesús, en el norte de la Ciudad de Buenos Aires.

En su parroquia solo hay registro de una apostasía en los últimos años, y aunque dice estar al tanto del fenómeno, Maranzana considera que no es significativo. Aunque, en cualquier caso, siempre es preocupante para la Iglesia: "Así sea un alma la que haya que salvar, la iglesia como misión pienso que nosotros nos sentimos muy responsables y te da una gran tristeza pensar que alguien está decepcionado no de la institución, sino de Dios".

Argentina es el país número 11 en el mundo en cantidad católicos, según datos del Pew Research Center. Pero la población que se define como católica ha decrecido de un 90% en la década de 1960 a un 77% en 2008, de acuerdo con la encuesta más reciente del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET). Ese mismo relevamiento da cuenta de que el 76% de los argentinos afirma concurrir pocas veces (o nunca) a los lugares de culto.

Es en este contexto en el que se está dando el debate sobre el aborto y en el que las apostasías colectivas de CAEL han aumentado su capacidad de convocatoria.

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