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Un equipo de traductores para ayudar a los peregrinos en La Meca

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La Meca (Arabia Saudita) (AFP)

Para que el idioma no sea una barrera en la peregrinación anual a La Meca, una patrulla especial de intérpretes se dispone a ayudar a los dos millones de musulmanes, hablantes de una decena de lenguas diferentes, que realizan el hach a partir de este domingo.

El hach, que dura seis días a partir del domingo, es uno de los cinco pilares del Islam, un acto que todos los musulmanes deben cumplir al menos una vez en su vida si tienen los medios para viajar a Arabia Saudita.

La mayoría de los musulmanes del mundo no habla árabe. Indonesia es el país con la mayor comunidad musulmana, y decenas de millones de fieles hablan urdu, el idioma nacional de Pakistán.

Un 80% de los peregrinos que viajan a La Meca, en el oeste de Arabia Saudita, no hablan árabe, según Mazen al Saadi, de la oficina de traducción del hach.

Su equipo proporciona servicios de traducción las 24 horas del día en inglés, francés, farsi, malayo, hausa, turco, chino y urdu, el idioma más hablado entre los peregrinos que viajan al lugar más sagrado del islam.

Para Samir Varatchia, quien viajó a La Meca desde la isla francesa de Reunión, en el océano Índico, ver al equipo de traductores es un alivio.

"No sé mucho árabe", reconoce Varatchia a la AFP. "La traducción al francés nos ayudará a comprender cosas, como los sermones".

- Indispensable -

El intérprete tunecino Abdulmumen al Saket está feliz por poder ayudar, a menudo respondiendo preguntas a través de su teléfono celular.

"Intentamos ayudar todo lo que podemos, incluso para leer mapas", explica.

"Algunas personas nos piden nuestros números personales de teléfono para llamarnos más tarde si necesitan ayuda", añadió.

A La Meca llegan peregrinos de todo el mundo, incluyendo India, Pakistán, Nepal y Bangladés. Algunos solo hablan urdu, cuenta Saadi.

Muchas de las señales indicativas solo están traducidas al inglés, al urdu y, en algunos casos, al francés.

La Gran Mezquita de La Meca proporciona algunos servicios de traducción e interpretación para los peregrinos. Hay especialistas dedicados a los sermones y las normas y existe una línea de teléfono para responder a dudas religiosas en una decena de idiomas.

Pero para cuestiones prácticas, el equipo de Saadi, compuesto por 80 efectivos, resulta indispensable.

El departamento funciona desde hace cuatro años, explica, y se amplía continuamente para dar respuesta a las crecientes demandas.

"La mayoría de los peregrinos no habla árabe y les da miedo preguntar si hay un accidente", cuenta a la AFP en árabe Sanaullah Ghuri, un traductor indio.

Una mortífera estampida en 2015 dejó más de 2.000 peregrinos muertos en Mina, el barrio de La Meca en el que se lleva a cabo el ritual simbólico de la la pidación del diablo.

Muchos peregrinos no entendían las instrucciones de las fuerzas de seguridad, pronunciadas en árabe.

- "Más cómodos para pedir ayuda" -

El hach plantea enormes retos logísticos a las autoridades sauditas.

El islam es la religión que más rápido crece en la actualidad, según el Pew Research Center, que calcula que el número de musulmanes en el mundo pasará de los 1.800 millones de 2015 a 3.000 millones en 2060.

Millones de personas visitan el país con motivo del hach, que además de la Gran Mezquita incluye actos en el monte Arafat, al este de la ciudad santa. Termina con el Eid al Adha, un festival de tres días que comienza con la "lapidación del diablo".

Arabia Saudita, uno de los países más restrictivos del mundo, lanzó recientemente un programa de reformas impulsado por el poderoso príncipe heredero, Mohamed bin Salmán, que incluye millones de dólares dedicados a iniciativas tecnológicas.

Proporcionar servicios a los dos millones de peregrinos es una hazaña y las autoridades se esfuerzan por lograr un "hach inteligente" este año, con aplicaciones que proporcionan información sobre servicios médicos de emergencia y guías geográficos de La Meca y Mina.

Una de las aplicaciones móviles traducirá los sermones del hach a cinco idiomas.

Pero en opinión de Ghru, el traductor indio, la presencia de intérpretes de carne y hueso facilita la experiencia del hach a los peregrinos.

"Cuando ven a alguien hablando su idioma, se sienten más cómodos para pedir ayuda", asegura.

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