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Australia: Malcolm Turnbull se mantiene en el poder tras ganar una moción de confianza de su partido

El primer ministro australiano, Malcolm Turnbull, llega a la reunión del Partido Liberal en la Casa del Parlamento en Canberra, el 21 de agosto de 2018.
El primer ministro australiano, Malcolm Turnbull, llega a la reunión del Partido Liberal en la Casa del Parlamento en Canberra, el 21 de agosto de 2018. Mick Tsikas, EFE

El primer ministro australiano sobrevivió al desafío del ministro de Asuntos Internos, Peter Dutton, por el liderazgo del Partido Liberal, formación de mayor rango en la coalición de Gobierno. La victoria por escaso margen alimenta la incertidumbre.

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Malcolm Turnbull mantiene, de momento, el liderazgo de la coalición de Gobierno de centroderecha en Australia tras superar por 48 votos a 35 al ministro de Asuntos Internos, Peter Dutton, que desafió su liderazgo en el Partido Liberal, el de mayor relevancia en la alianza.

La iniciativa surgió después de que Turnbull sufriera una fuerte caída en las encuestas de opinión, que llevaron a plantear la posibilidad de una elección anticipada. Según una consulta reciente, el opositor Partido Laborista cuenta con un 55% de apoyo frente al 45% que sumaría la coalición de gobierno Liberal-Nacional.

En la votación a puertas cerradas en Canberra, también fue ratificada Julie Bishop como ministra de Exteriores al ser la única candidata.

Ahora, Turnbull deberá afrontar una renovación en su gabinete para aliviar la crisis interna generada por el llamado plan de Garantía Nacional Energética (NEG), que pretende bajar los precios de la electricidad.

La crisis que originó todo

Ese programa encontró resistencias en el ala más conservadora de los liberales, que respalda la apuesta por las plantas de carbón generadora de energía. Esta situación obligó al mandatario a aplazar la legislación que dispone la reducción del 26% en la emisión de gases contaminantes.

Turnbull deberá regresar a las urnas antes de mayo de 2019, pero algunos sectores especulan con la posibilidad de que convoque a elecciones anticipadas, aunque debería hacerlo antes del fin de octubre, teniendo en cuenta que para fines de noviembre está programada una votación en el estado de Victoria.

Tras ganar de manera ajustada la votación, el mandatario pidió al partido que lo respalde para evitar arriesgarse a una futura derrota en las elecciones. “Sabemos que la inestabilidad socava la capacidad de cualquier gobierno para hacer algo. La unidad es absolutamente crítica”, remarcó.

Según informó la cadena Sky News, tras perder la moción, Dutton, un conservador que se ganó el respaldo de la derecha del Partido Liberal, renunció al gabinete tras perder la votación, aunque conservará un lugar como legislador sin cartera. Desde esa posición, buscará apoyo para plantear un posible nuevo desafío contra Turnbull.

La inestabilidad política vuelve a amenazar a Australia

Más allá de haber sobrevivido a la moción de confianza, la posición de Turnbull dista de ser relajada. Los antecedentes de la última década han mostrado cómo las pugnas internas -tanto en gobiernos de la coalición Liberal-Nacional como del Partido Laborista- dieron paso a interrupciones del liderazgo.

La inestabilidad política vuelve a ser una amenaza en Australia, un país que ha tenido seis líderes diferentes desde 2009.

Por caso, en 2010, el primer ministro laborista, Kevin Rudd –que había tomado el cargo en 2007 en reemplazo del liberal John Howard, líder del gobierno durante once años- debió abandonar su cargo y el liderazgo de su partido tras perder una moción de censura. Su reemplazante fue Julia Gillard, quien fue desplazada nuevamente por Rudd bajo el mismo mecanismo.

Rudd volvió a ceder ese lugar tras perder las elecciones a manos de Tony Abbott, del Partido Liberal, en 2013. Dos años más tarde, Turnbull le ganó el liderazgo del partido a Abbott -quien antes ya había sobrevivido a un desafío similar- y asumió el gobierno, lugar que ratificó al ganar las elecciones un año después.

Turnbull, del respaldo popular a su resistencia en el poder

En su llegada al gobierno, Turnbull, un socialista liberal y multimillonario que supo ser banquero mercantil, recibió un fuerte respaldo popular, pero esa posición ante el electorado australiano se ha derrotado considerablemente.

Lejos de su imagen progresista, el primer ministro australiano ha virado sus políticas de gobierno hacia la derecha con el objetivo de atraer a los votantes conservadores, generando la decepción de los sectores progresistas.

Aun así, la resquebrajada alianza Liberal-Nacional logró ganar las elecciones de 2016 por estrecho margen, aunque esa coalición cuenta con una mayoría de un escaño en el Parlamento, lo que la obliga a negociar los votos en el Senado.

Con la crisis desatada por la posible reforma energética, Turnbull vio tambalear su liderazgo y la estrecha victoria no es una garantía de estabilidad para el líder del gobierno australiano.

Con Reuters y EFE

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