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Secuestros y asesinatos atizan la ira contra rebeldes en provincia siria de Idlib

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Beirut (AFP)

Los asesinatos selectivos y los secuestros proliferan en la provincia siria de Idlib y los pobladores culpan a yihadistas y rebeldes, en el poder en esta región fronteriza con Turquía y en la mira del régimen sirio.

Esta provincia de 2,5 millones de habitantes se encuentra sobre todo bajo el control de la organización yihadista Hayat Tahrir al-Sham (HTS), aunque también cuenta con una multitud de facciones rebeldes y "células durmientes" del grupo Estado Islámico (EI). Algunos expertos estiman que también habría células trabajando para el régimen.

Decenas de miles de rebeldes y de civiles fueron trasladados a la zona a raíz de sucesivos acuerdos de rendición negociados por Rusia, aliada de Damasco, a medida que el régimen de Bashar al Asad fue reconquistando bastiones insurgentes.

Idlib es escenario de luchas entre facciones insurgentes y los civiles -golpeados por una guerra que ha causado más de 350.000 muertos desde 2011- son víctimas colaterales.

En este último gran bastión insurgente de Siria, los coches bomba, los artefactos explosivos en los márgenes de las carreteras y los ataques a mano armada se han multiplicado, según el Observatorio Sirio de Derechos Humanos (OSDH), y casi nunca son reivindicados.

Desde abril 270 personas, entre ellas 55 civiles, murieron en ataques a dirigentes y combatientes de HTS o insurgentes, en Idlib y en bolsones de la insurgencia en las provincias aledañas de Hama y de Alepo, afirma el OSDH.

- "Dispuestos a sublevarse" -

La inseguridad creó un clima de psicosis entre los habitantes.

"Cuando me subo al coche, lo inspecciono con cuidado (...) para asegurarme de que no hay artefactos", explica bajo anonimato un activista del sur de Idlib. "Cuando paso cerca de un contenedor de basura acelero por miedo al estallido de una bomba".

En la oración musulmana del viernes, él se coloca lo más lejos posible de la entrada de la mezquita para protegerse en caso de atentado.

En al menos dos ocasiones (en 2017 y principios de 2018) la provincia fue escenario de combates encarnizados entre Hayat Tahrir al Sham y el también grupo rebelde Ahrar al Sham. Al comienzo de agosto este último formó con otros insurgentes el Frente Nacional de Liberación (apoyado por Turquía) para afrontar a los yihadistas.

El centro de análisis Omran, con sede en Estambul, estima en un reciente informe que el "caos de seguridad" en Idlib se debe a "la competencia entre la multitud de fuerzas locales".

La inestabilidad está afectando a la popularidad de todos los grupos rebeldes, afirma a la AFP el autor del informe, Nawar Oliver. "Muchas regiones de Idlib odian al HTS y están dispuestas a sublevarse en cualquier momento".

El activista del sur de Idlib también se exaspera. HTS "es la fuerza más poderosa sobre el terreno, supuestamente debe garantizar la seguridad", protesta.

En junio, médicos y farmacéuticos de la ciudad hicieron una huelga de tres días para protestar contra "el caos y la inseguridad".

Un responsable de Sanidad, el doctor Jalil Agha, fue secuestrado en agosto y liberado una semana después previo pago de un rescate de 100.000 dólares, según su departamento.

- "Desestabilizar Idlib" -

Ante el malestar reinante, varios grupos rebeles, incluido HTS, arremetieron contra células del grupo EI, que reivindicaron asesinatos y atentados.

Pero últimamente también detuvieron a decenas de personas sospechosas "de espionaje en favor del régimen", indica el OSDH. El informe del centro Omran habla de "células armadas del EI o del régimen" en la región.

"Células del régimen intentan desestabilizar Idlib, para lanzar una operación militar", afirma Jaled al Ali, responsable de HTS contactado por la AFP a través del servicio de mensajería instantánea WhatsApp.

El presidente Asad declaró en julio que la reconquista de Idlib era una prioridad.

Los expertos estiman que, de llevarse a cabo, esta ofensiva se limitaría a los sectores periféricos para permitir a turcos y rusos alcanzar un acuerdo sobre el futuro de la provincia.

La ira de los habitantes podría sin embargo "facilitar la tarea del régimen", recalca Oliver. "Los civiles podrían aceptar cualquier solución (...) que ofrezca una alternativa a la presencia de insurgentes".

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