En Marruecos, el fútbol americano no es sólo cosa de hombres

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Rabat (AFP)

Bajo el sol cegador de Rabat, la enérgica Ichtar Zahraoui, con la gorra bien calada, entrena a los "Piratas", un equipo de fútbol americano marroquí que es mixto, algo muy poco usual en ese país, de fuertes tradiciones.

Concentrados y sudando, una treintena de jugadores y jugadoras, de menos de 30 años la mayoría, se dan cita cada domingo para practicar este popular deporte en Estados Unidos que en Marruecos, sin embargo, pasa bastante desapercibido, a la sombra del fútbol inglés.

"Hacer que a los jóvenes marroquíes les guste el fútbol americano no es fácil", admite de entrada Ichtar Zahraoui, de 39 años. "Es un deporte agresivo que requiere mucha energía, trabajo y material", explica.

Zahraoui fundó en 2017 "The Pirates", una asociación deportiva que agrupa a dos equipos de fútbol americano, "The Pirates boys" y "The Pirates girls".

A falta de medios y efectivos, los jugadores y jugadoras entrenan en un humilde campo situado en el corazón del casco histórico de Rabat, o en la playa.

Allí corren, zigzaguean entre conos, se colocan para practicar su táctica de melé... Sin complejos, las mujeres se van revelando en las escuadras ofensivas y defensivas.

Captadas básicamente por el boca a oreja, la mayoría son estudiantes con "antecedentes" en la práctica de deporte -como sus compañeros masculinos-, en el judo o el básquet, por ejemplo.

Ahora, "intentamos dar a conocer [nuestro] deporte y explicarle a la gente que el fútbol americano ¡no es el rugby!", comenta Ishtar Zahraoui.

Entrenadora autodidacta, quiere poner en marcha el primer verdadero equipo del reino y cuenta para ello con el apoyo de un "entrenador estadounidense", incluso "de un gran club de la Liga Nacional de Fútbol" de Estados Unidos, con quien afirma haber tenido "contactos interesantes".

- Curiosidad -

El fútbol americano llegó a Marruecos en 2012 con la formación de unos equipos de aficionados en Casablanca, Rabat y Tánger, dos años antes de que se produjera una victoria simbólica del equipo nacional masculino en el campeonato de África, una competición modesta.

En 2015 se constituyó el primer equipo femenino, las "Black-Mambas".

En una sociedad conservadora en la que el deporte sigue siendo algo eminentemente masculino, la adhesión de decenas de mujeres a esta disciplina, que tiene fama de viril, despertó el interés de los medios marroquíes y una cierta curiosidad en las redes sociales.

Pero Zahraoui asegura no haber tenido "ningún problema de carácter sexista" al montar su proyecto, ni siquiera con las familias de las jóvenes jugadoras.

La entrenadora recuerda que "las atletas marroquíes se han distinguido desde los años 1980", con iconos como Nawal El Moutawkel, campeona olímpica de 400 metros vallas en Los Ángeles (1984).

"Lo que necesitamos son equipos, una federación, entrenadores, árbitros, formadores y un campeonato", insiste.

Mientras tanto, los "Piratas" prefieren jugar al "flag football", una versión edulcorada del fútbol americano, sin placajes ni necesidad de mucho equipamiento.

Los neófitos, así, lo tienen un poco más fácil. Es el caso de Ghita Ouassil, de 21 años, que forma parte de los "Piratas", adonde llegó un poco por azar, desde hace un año.

"Vine a ver entrenar a una amiga y hablé con la entrenadora, que me convenció para que viniera a probar", cuenta esta estudiante de literatura inglesa, que participa regularmente en los entrenamientos.

"Antes, era tímida. Pero este deporte ayuda a desarrollar tu personalidad, el autocontrol y a estar menos tensa", dice.