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El desgarrador testimonio de Shaun Dougherty, víctima de un religioso pederasta en Pensilvania

Shaun pone de manifiesto que muchas de las víctimas sufrieron la misma confusión que les impedía frenar los abusos.
Shaun pone de manifiesto que muchas de las víctimas sufrieron la misma confusión que les impedía frenar los abusos. Reuters / Archivo particular

Shaun Dougherty es uno de los 1.000 niños que fue víctima de los abusos sexuales por parte de 300 sacerdotes en Pensilvania, Estados Unidos. Dice no entender por qué esa institución sigue defendiendo a los abusadores.

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Contar su historia no ha sido nada fácil, pero ha valido la pena. A raíz de hacer públicos los abusos sexuales que sufrió por uno de los sacerdotes acusados en la trama de Pensilvania, muchas víctimas han contactado con Shaun Dougherty para buscar apoyo y fuerza en sus palabras. “Es extremadamente reconfortante y voy a continuar haciéndolo mientras me quieran seguir escuchando”, le dice a France 24.

El caso de Shaun es uno de los muchos que aparecen en un informe de 884 páginas que emitió el pasado 14 de agosto el gran jurado de Pensilvania y que puso en jaque a toda la Iglesia católica.

Durante la investigación, se tomó testimonio a docenas de testigos pero fue en los archivos de la Iglesia donde se encontraron los nombres de los niños que habían sido abusados. Otros, como Shaun, decidieron poner sus nombres en conocimiento de los investigadores de manera voluntaria. “Mi madre me llamó para decirme que el cura que abusó de mí estaba en la portada del periódico de mi ciudad”, narra Shaun con la mirada perdida. “Alguien lo había denunciado por abusos sexuales”, agrega.

En ese artículo del ‘Johnstown Tribune Democrat’, la Fiscal General del Distrito pedía a las víctimas que hubieran sufrido abusos por parte de este sacerdote que lo denunciaran. Fue entonces cuando Shaun se dio cuenta de que había llegado el momento de enfrentarse a los fantasmas del pasado: “me sentí obligado a hacerlo. Pensé que seguramente seguía abusando de niños y no podía permanecer en silencio por más tiempo”.

Cualquier cosa que dijera un cura tú tenías que hacerlo. No hacías preguntas

Shaun Dougherty

 
No fue un viaje fácil, Shaun proviene de una familia numerosa de 9 hermanos y estrictamente católica. Además, en Johnstown, su ciudad natal, todo el mundo lo conocía, incluida la propia Fiscal, amiga de la infancia. Ese día Shaun pasó a formar parte de una de las investigaciones más exhaustivas sobre abusos sexuales dentro de la Iglesia católica estadounidense.

Shaun volvió a recordar por todo lo que había pasado desde los 10 a los 13 años. Su rebeldía, su enfado con el mundo por lo que le estaba ocurriendo, con su familia, con lo que llama “la situación”.

“Yo estaba completamente fuera de mí. Cualquier droga para hacerme sentir mejor, que calmara mi cuerpo, que alterara la mente, cualquier cosa que llegara a mis manos era buena para esconderme y alejarme de todo”, explica.

Shaun sabe que, como él, muchas de las víctimas sufrieron la misma confusión que les impedía, en muchos casos, frenar esos abusos. “Ellos utilizaron la fe como arma porque cualquier cosa que dijera un cura tú tenías que hacerlo. No hacías preguntas. Ellos eran la autoridad”. Un arma que utilizaron durante 70 años para cometer unos crímenes por los que muchos no pagarán.

Puede que el abusador de Shaun nunca se enfrente a ningún cargo

Como, por ejemplo, el sacerdote que abusó de Shaun, quien, por la ley de Pensilvania, nunca se enfrentará a ningún cargo por estos abusos. “Ni siquiera ha sido registrado como abusador sexual. Por ley no puedo denunciarlo porque solo tenía hasta los 15 años para hacerlo”.

Shaun Dougherty en la actualidad, a sus 48 años
Archivo particular

Y es que muchos de los delitos descubiertos durante la investigación ya han prescrito, por eso el gran jurado de Pensilvania recomienda abrir “una ventana legal” que permita a los afectados demandar a sus abusadores.

Shaun tiene ahora 48 años y ha rehecho su vida. Está casado y vive a medio camino entre Pensilvania y Nueva York, donde tiene un restaurante que abrió hace 5 años junto a su hermano. Su vida ha cambiado. Tiene un objetivo: ayudar a otras personas que han pasado o están pasando por lo mismo. “Durante mucho tiempo no entendí por qué, no sabía cuál era mi cometido. Ahora lo sé”.

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