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Previsión de magro crecimiento de Brasil en 2T, por preocupación política

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Río de Janeiro (AFP)

La economía brasileña en el segundo trimestre se vio fuertemente ralentizada por una huelga de camioneros y por la incertidumbre electoral, que podría alimentar la desconfianza de los inversores al menos hasta las presidenciales de octubre.

Según la estimación promedio de 23 entidades financieras consultadas por el diario Valor, el Producto Interno Bruto (PIB) de la mayor economía latinoamericana creció 0,1% en el periodo abril-junio en comparación con el trimestre anterior.

La actividad económica venía perdiendo impulso desde el primer trimestre, con un crecimiento de 0,4%, que marcó la dificultad de despegue de un país que en 2017 salió de una recesión histórica de dos años con una magra expansión de 1%.

Las proyecciones oficiales de crecimiento para 2018 cayeron de casi 3% en enero a 1,5%. El mercado prevé 1,47%, según la última encuesta Focus del Banco Central.

La escasa visibilidad política agita a los mercados y aceleró la depreciación del real, que desde enero ya perdió un 20% de su valor frente al dólar.

Las esperanzas de aceleración económica recibieron un golpe de gracia a fines de mayo, con una huelga de camioneros que durante once días cortó las cadenas de suministros de combustibles, víveres e insumos de este país gigantesco que prácticamente carece de transporte ferroviario.

- Candidatos promercado debilitados -

"Tenemos una campaña electoral totalmente indefinida; y la posibilidad de una disputa entre posiciones extremas [en la segunda vuelta] alimentó la incertidumbre y redujo los proyectos de consumo e inversión", dijo Carlos Langoni, expresidente del Banco Central y actual director del Centro de Economía Mundial de la Fundación Getúlio Vargas (FGV).

Langoni considera que los datos del viernes restarán argumentos a los candidatos promercado, "que se basaban mucho en la idea de que la economía estaba saliendo de un largo proceso recesivo de los gobiernos de izquierda gracias a las opciones liberales" del presidente Michel Temer.

El analista se refería al exministro de Hacienda Henrique Meirelles, del MDB (el partido de Temer) y al exgobernador de Sao Paulo Geraldo Alckmin, del PSDB, que cuentan respectivamente con 1% y 6% de intenciones de voto, según una encuesta Datafolha divulgada la semana pasada.

En las que se anuncian como las elecciones más imprevisibles de las últimas décadas, la carrera está liderada, con 39% de intenciones de voto, por el expresidente de izquierda Luiz Inácio Lula da Silva, quien cumple una pena de 12 años de cárcel por corrupción y cuya candidatura será con toda probabilidad invalidada a causa de su situación judicial.

Le sigue, con 19%, el diputado de ultraderecha Jair Bolsonaro. Ninguno de los otros candidatos supera la barrera del 10%.

Alckmin apuesta sin embargo por el inicio a partir del sábado de la campaña gratuita por televisión, con espacios atribuidos según la importancia de las bancadas legislativas que los apoyan, para realizar un sprint que en un mes y una semana lo coloque en la segunda vuelta.

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