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Muguruza tocó fondo

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Nueva York (AFP)

La hispano-venezolana Garbiñe Muguruza tocó la gloria al coronarse en Roland Garros en 2016 al batir en la final a Serena Williams. Un año después, en Wimbledon, se consagró al barrer a su hermana Venus, aupándose además a lo más alto del ranking de la WTA. Sin embargo, el miércoles, tocó fondo luego de un año muy decepcionante.

Muguruza se plantó en el Abierto de Estados Unidos con poco tenis en sus raquetas, con poco tiempo de preparación pero con altas expectativas.

"(No hace falta) estar lista al 100% para ganar" un Grand Slam, había señalado antes del torneo.

Y su comienzo no pudo ser más esperanzador, al batir en primera ronda a la china Shuai Zhang por 6-3, 6-0 en poco más de una hora y cuarto de juego.

Su lesión en un brazo, que la obligó a retirarse de la Copa Rogers en Montreal antes de su comienzo, parecía cosa del pasado, a pesar de haber caído justo después a las primeras de cambio en el torneo de Cincinnati, de categoría Premier.

"Me siento mucho mejor. Le he dedicado muchas horas a la preparación. Estoy tratando de ser realista, intentando salir ahí, yendo día a día, no mirando demasiado lejos", apuntó entonces.

"(Soy realista) porque no he jugado muchos partidos, porque aquí tampoco he conseguido los mejores resultados así que voy a ir día a día. Voy a tratar de no tener demasiadas expectativas, de quedarme en la sombra. Estoy contenta en la sombra", agregó entonces.

- La peor derrota -

Sin embargo, la lesión en el brazo acabó convirtiéndose en un elemento más de una temporada en la que no ha cumplido con las expectativas que se esperaban de una ex número uno del mundo. Quedó confirmado el miércoles.

Acusada a menudo de no ser la jugadora más fuerte mentalmente del circuito, Muguruza sufrió ante la checa Karolina Muchova la derrota más dura de su carrera deportiva. Sin paliativos ni contemplaciones.

Antes, su mayor tropiezo databa de 2016, cuando cayó en Wimbledon ante la eslovaca Jana Cepelova (N.124).

La originaria de Caracas comenzó ganando 5-0 el primer set ante Muchova y se confió ante la jugadora 202 del ranking de la WTA, que había llegado de la "qualy" y que disputaba el encuentro más importante de su vida sin nada que perder.

Así, con una gran determinación, remontó tres juegos y, aunque cedió la primera manga, terminó firmando una gesta de la que no era aún consciente cuando se sentó en su silla al final y miró al cielo: acababa de eliminar a la duodécima sembrada del campeonato y de embolsarse casi la misma cantidad de dinero en un partido que en el resto de su trayectoria junta.

Muchova era todo felicidad. Muguruza, en cambio, se retiraba cabizbaja, frustrada y exhausta, sabiendo que sumaba un nuevo fracaso a una temporada decepcionante luego de haber caído también en segunda ronda en el Abierto de Australia y en la hierba de Londres de Wimbledon.

Su único título de la temporada, en Monterrey en abril, es ya un recuerdo lejano. El que debía ser su año de confirmación acabó tornándose en una montaña rusa de resultados, con unas semifinales en Roland Garros y demasiadas salidas tempranas en torneos importantes como los otros dos Grand Slams o Indian Wells.

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