Alckmin promete en suburbio de Rio reducir la criminalidad como en Sao Paulo

Anuncios

Río de Janeiro (AFP)

El candidato conservador a la presidencia de Brasil Geraldo Alckmin prometió el jueves en un suburbio de la capital del arruinado e inseguro estado de Rio de Janeiro repetir experiencias que le permitieron como gobernador de Sao Paulo reducir la criminalidad.

En una caminata junto a unos doscientos seguidores por Duque de Caxias, en la violenta Baixada Fluminense (suburbio norte de Rio), Alckmin, de 65 años, prometió "marcar la diferencia para recuperar el empleo y la renta, mejorar el sistema de salud y reforzar la seguridad pública".

"Vamos a fortalecer la seguridad (...) como lo hemos hecho en Sao Paulo", declaró el cuatro veces gobernador (de 2001 a 2006 y de 2011 a 2018) del estado más rico y poblado del país.

"Cuando llegamos, Sao Paulo tenía 13.000 homicidios por año. (?) El año pasado fueron 3.500. Una vida ya habría valido la pena, pero fueron 10.000 vidas salvadas", declaró, en medio de los vítores de los militantes que agitaban banderas.

Según la ONG Foro de Seguridad Pública, en 2017 hubo en Sao Paulo 4.831 asesinatos, o 10,3 cada 100.000 habitantes, cuatro veces menos que en Rio (40,4). El año pasado, Brasil registró un número récord de homicidios: 63.880.

La violencia se incrementó después de los Juegos olímpicos de 2016, al tiempo que el estado se hundía en la crisis económica y que buena parte de su cúpula política era encarcelada o denunciada por corrupción.

Alckmin, cuyo partido apoya al impopular presidente Michel Temer, no logra despegar en los sondeos para las elecciones del 7 de octubre: figura en cuarto o quinto lugar, con un máximo de 6% de intenciones de voto.

Incluso en Sao Paulo tiene apenas 12%, detrás del expresidente de izquierda Luiz Inácio Lula da Silva (26%) y del ultraderechista Jair Bolsonaro (21%), según una encuesta de Ibope de la semana pasada.

- Falta de carisma -

Uno de sus desafíos es hacerse conocer lejos de sus bastiones, una tarea difícil para este médico católico carente de carisma, que se presenta como un buen gestor contrario al "populismo".

Solo el 3% de los habitantes del estado de Rio están dispuestos a votar por él.

Varias personas que presenciaron su recorrido por Duque de Caxias admitieron saber poco o nada del candidato, a quienes sus detractores llaman "helado de chuchú", una desabrida fruta tropical.

"No lo conozco, nunca oí hablar de él", afirmó Elena, una jubilada de Duque de Caxias, de 68 años.

Edilson Silva, un conductor de 41 años, sabe en cambio de quien se trata y hasta tiene una imagen positiva de él.

"No sé cuántos años hace que Alckmin está en la política, pero por lo que he leído y visto, me parece un político honesto, que hará algo por la gente", afirmó.

Alckmin espera escalar posiciones en los sondeos a partir del sábado, cuando empieza la campaña por televisión, que se reparte según la importancia de las bancadas legislativas de cada partido. A él le corresponderá casi la mitad de esos preciosos minutos.

Esta la segunda vez que este médico católico competirá por la presidencia. La primera, en 2006, fue derrotado en la segunda vuelta por el entonces mandatario saliente Lula da Silva (2003-2010).