Sajonia y la extrema derecha, una larga historia

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Chemnitz (Alemania) (AFP)

Las persecuciones de migrantes en Chemnitz son una cruda ilustración de la singularidad de la región oriental de Sajonia, que desde principios de los noventa se convirtió en el bastión de los sectores más radicales de la extrema derecha alemana.

"Antaño, en el periodo de la RDA, no podíamos pronunciar la palabra fascista", recuerda la cantante Sabine Kuhnrich, que nació en la que entonces se llamaba Karl-Marx-Stadt, y que en 1990 fue rebautizada como Chemnitz.

En esta ciudad del este de Alemania, está implantada "desde hace mucho tiempo una red de movimientos de la derecha radical organizada a través de corporaciones de estudiantes, camaraderías, actividades musicales neonazis o grupos de hooligans", asegura Kuhnrich, una enérgica mujer que forma parte del movimiento ciudadano para la democracia y la tolerancia, el Arbeitsgruppe Friedenstag.

Pero en la última semana, el nivel de violencia en esta ciudad llegó a otro nivel.

"Muchos me dijeron que nunca antes habían visto tanto odio y tanta disposición a la violencia", explica refiriéndose a las imágenes de hooligans y neonazis persiguiendo a personas de origen extranjero.

Estos incidentes fueron originados por la muerte de un alemán de 35 años el fin de semana pasado en Chemnitz. La policía detuvo como principales sospechosos a un refugiado iraquí y a un sirio.

- Implantación histórica -

"¿No han aprendido nada en Sajonia?", se preguntaba esta semana el diario Tagesspiegel, que hizo una larga lista de los numerosos incidentes racistas que se produjeron en esta región alemana tras la reunificación.

La repetición de estos actos xenófobos no deja de ser sorprendente teniendo en cuenta que los extranjeros representan el 4,4% de los 4,1 millones de personas que viven en Sajonia, mientras que en otras regiones del oeste del país hay un 15% de extranjeros.

La historia parece repetirse en esta región fronteriza con Polonia y República Checa, que desde hace décadas es un feudo de los movimientos neofascistas.

Tras la reunificación alemana, en 1991 un grupo de hooligans realizó varios actos vandálicos contra un centro de acogida de refugiados en Hoyerswerda. Unos 230 migrantes tuvieron que abandonar la ciudad bajo escolta policial.

Partidos neonazis también lograron sus primeros éxitos electorales en esta región oriental en la década de los noventa.

Entonces, Sajonia ya representaba "un gran problema", asegura Anetta Kahane, de la fundación contra el racismo Amadeu Antonio.

- Un problema ignorado -

En las últimas elecciones generales, la formación xenófoba Alternativa para Alemania (AfD) se erigió en la primera fuerza en Sajonia en septiembre del año pasado, con el 27% de los votos.

La precariedad económica en Sajonia, cuyos niveles de pobreza y desempleo son más elevados que en la media del país, no resulta más propicia para la implantación de la extrema derecha que en otras regiones del este de Alemania, como Turingia o Macklenburgo.

No obstante, "el caso de Sajonia resulta específico ya que los partidos gobernantes en esta región, especialmente la CDU de Angela Merkel, ignoraron durante mucho tiempo este problema", considera el politólogo Dieter Rucht.

Esta región también sufrió un éxodo de 750.000 personas tras la reunificación alemana en 1989. "Muchos de ellos emigraron y en Sajonia perdieron una generación completa, sobre todo en las regiones rurales", explica la consejera sajona de Integración, Petra Koping, durante una entrevista para el diario Süddeutsche Zeitung.

Los habitantes que siguieron viviendo en Sajonia, como en el resto de regiones de la Alemania del Este, tienen ahora el sentimiento de ser ciudadanos olvidados, con un nivel de vida muy inferior al de los habitantes de la Alemania del Oeste.