Una ofensiva del régimen sirio en Idlib podría conllevar una tragedia humanitaria

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Beirut (AFP)

Con unos hospitales deficientes y millones de civiles viviendo en condiciones precarias, una ofensiva del régimen sirio contra la provincia de Idlib tendrá consecuencias dramáticas para el último gran feudo insurgente de Siria, advirtieron la ONU y oenegés.

La provincia, situada en la frontera con Turquía, está controlada por los yihadistas de Hayat Tahrir al Sham, alberga a multitud de facciones rebeldes y se encuentra en el punto de mira del poder de Bashar Al Asad y de su aliado ruso.

Las organizaciones humanitarias y las oenegés han dado la voz de alarma, pues los servicios de salud en esa provincia reciben mucha presión y millones de habitantes dependen de la ayuda humanitaria que llega desde Turquía, mientras que los combates podrían provocar cientos de miles de desplazados.

"El peor escenario en Idlib [...] tiene el potencial de crear una emergencia humanitaria todavía nunca vista a lo largo de esta crisis", avisó recientemente John Ging, alto responsable de la Oficina de Coordinación de Asuntos Humanitarios de la ONU (OCHA), ante el Consejo de Seguridad.

En los últimos meses, decenas de miles de rebeldes y civiles fueron transferidos hacia esa provincia, tras haber sido obligados a abandonar otros bastiones insurgentes dentro del país, reconquistados por el régimen.

Toda ofensiva "podría obstaculizar severamente las operaciones humanitarias y el acceso [de los civiles] a las ayudas de las que dependen", declaró Linda Tom, portavoz en Damasco de la OCHA.

- Hospitales desbordados -

Desde 2011, la guerra en Siria ha dejado más de 350.000 muertos y forzado a millones de personas a abandonar sus hogares.

Las infraestructuras médicas se han visto muy afectadas. Si se llevara a cabo una ofensiva en Idlib, los hospitales y las clínicas se acabarían desbordados.

"Menos de la mitad de las instalaciones médicas que existían antaño siguen funcionando, en sectores que muy pronto podrían registrar un recrudecimiento de la violencia", indicó en un informe reciente la Organización Mundial de la Salud (OMS).

En Idlib ya se produjeron "38 ataques" contra ese tipo de infraestructuras en la primera mitad del año, según la OCHA.

"Los centros de cuidados que quedan no están ni equipados adecuadamente ni preparados para un aflujo masivo de pacientes", lamentó por su parte Pawel Krzysiek, un portavoz en Siria del Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR).

"Cualquier ofensiva no haría más que empeorar una situación ya precaria", agregó.

En principio, para evitar los ataques contra hospitales y centros de cuidados, la ONU aporta datos de localización a Moscú, cuya fuerza aérea interviene en apoyo del régimen.

Pero las precedentes operaciones de Damasco no dejan presagiar nada bueno. Tanto en la ofensiva contra Guta Oriental, en Deraa (sur) o en Alepo, a finales de 2016, varios hospitales quedaron fuera de servicio por los bombardeos aéreos.

Ante la inminencia de una ofensiva, ha resurgido el temor a un posible ataque químico, con Moscú apuntando hacia los insurgentes y Washington y París, advirtiendo al régimen.

El secretario general de la ONU, Antonio Guterres, recordó que el uso de ese tipo de armas es "totalmente inaceptable" y subrayó "el riesgo creciente de una catástrofe humanitaria" en caso de ofensiva.

- 'No hay otros Idlib' -

Otro interrogante es qué pasará con los medicamentos y alimentos procedentes de Turquía de los que cada mes se benefician dos millones de habitantes en Idlib, según la OCHA.

Unos tres millones de personas viven en territorios rebeldes de Idlib y en los reductos insurgentes de las provincias vecinas de Hama, Alepo y Latakia, según la OCHA. Casi la mitad son desplazados.

"En Idlib, la dependencia de la ayuda transfronteriza es importante", confirmó el portavoz del CICR.

"Es un salvavidas para los civiles, en lo relativo a los alimentos y otros productos del día a día [...]. Si se cierran los puntos de paso con Turquía, cientos de miles de personas se verán afectadas", avisó.

Turquía, que acoge en su territorio a más de tres millones de refugiados sirios, mantiene cerrada su frontera para evitar un nuevo aflujo. Si se produjera una ofensiva, los civiles quedarían atrapados, con las salidas limitadas.

Según la OCHA, los combates podrían causar hasta 800.000 nuevos desplazados. Para escapar a la violencia, deberían acercarse a la frontera turca o instalarse en territorios de los rebeldes apoyados por Ankara, como la región de Afrin.

"La gente irá hacia el norte. No sé en qué medida Turquía podrá mantener cerrada su frontera", lanzó Zedun Alzubi, director de UOSSM International (Unión de las organizaciones de socorro y cuidados médicos).

"La gente de Alepo, de Guta Oriental, de Deraa fue transferida a Idlib. Pero ahora, los que están en Idlib, ¿dónde van a ir?", apunta Alzubi. "No hay otros Idlib".