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La justicia birmana pronunciará el lunes su sentencia sobre dos periodistas de Reuters

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Rangún (AFP)

La justicia birmana pronunciará este lunes su sentencia sobre los dos periodistas de la agencia Reuters acusados de "vulnerar el secreto de Estado" tras haber investigado sobre la masacre de los rohinyás perpetrada el año pasado por el ejército de Birmania.

Wa Lone, de 32 años, y Kyaw Soe Oo, de 28 años, se encuentran en detención provisional desde diciembre de 2017 y pueden ser condenados a 14 años de prisión.

"Nos importa más bien poco lo que decidirán sobre nosotros, no tenemos miedo", aseguró Wa Lone la semana pasada. "La verdad está de nuestro lado y no hemos hecho nada malo", añadió.

La sentencia estaba prevista para la semana pasada, pero la aplazaron porque el juez dijo que se encontraba enfermo.

Las autoridades acusan a estos dos periodistas birmanos de haber conseguido documentos relacionados con las operaciones de las fuerzas de seguridad birmanas en el estado de Rahkin, la región en el noroeste de Birmania en la que se produjo la persecución de los rohinyás.

Estos dos reporteros de la agencia británica Reuters investigaban sobre la ejecución de los miembros de la minoría musulmana en el pueblo de Inn Dimm.

Pocos días después de la detención de los periodistas, el ejército reconoció que soldados y habitantes de confesión budista de este pueblo mataron a sangre fría a rohinyás el 2 de septiembre de 2017. De hecho, siete militares fueron condenados a diez años de prisión por esta masacre.

El veredicto será pronunciado en un momento de gran tensión entre Birmania y la comunidad internacional.

Investigadores de la ONU publicaron el lunes pasado un pasado un informe en el que califican de "genocidio" la persecución contra los rohinyás y acusan directamente al ejército. Sin embargo, también reprochan el silencio de la dirigente birmana Aung San Suu Kyi, que recibió el Premio Nobel de la Paz.

El Consejo de Seguridad de la ONU debatió el pasado martes sobre la decisión de denunciar al ejército birmano ante la justicia internacional.

Más de 700.000 rohinyás tuvieron que huir de Birmania entre agosto y diciembre de 2017 tras una ofensiva del ejército birmano hecha en represalia a los ataques de rebeldes rohinyás contra puestos fronterizos, una persecución que la ONU calificó, primero, como "limpieza étnica" y ahora como "genocidio".

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