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Siria: las reacciones internacionales ante la inminente ofensiva en Idlib

Combatientes del Frente de Liberación Nacional llevan sus ametralladoras mientras se preparan frente a un inminente ataque del Gobierno, cerca de Idlib, el 3 de septiembre de 2018.
Combatientes del Frente de Liberación Nacional llevan sus ametralladoras mientras se preparan frente a un inminente ataque del Gobierno, cerca de Idlib, el 3 de septiembre de 2018. Nazeer Al-Khatib / AFP

Mientras que el Gobierno sirio y sus aliados se preparan para recuperar este bastión rebelde, Francia, Estados Unidos y las Naciones Unidas advirtieron de las graves consecuencias humanitarias que podría implicar esta operación.

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A partir de 2011, tan pronto como la situación en Siria desencadenó en conflicto armado, Idlib se convirtió en una importante base de los diferentes grupos rebeldes que se sucedieron.

En marzo de 2015, tras múltiples enfrentamientos con las tropas oficialistas, la ciudad y toda su provincia, cayó definitivamente en las manos de varias fracciones insurgentes. Una multitud de grupos controla hoy a la ciudad, incluyendo a 11 agrupaciones yihadistas de diversas obediencias.

En total, habría unos 70.000 rebeldes esperando a las fuerzas de Bashar Al-Asad y sus aliados, que cuentan aproximadamente con el mismo número de hombres pero que tienen además el armamento pesado a su disposición. Moscú, por ejemplo, tiene preparada su aviación y varios barcos de guerra, capaces de atacar la zona desde el Mediterráneo, en cualquier momento.

Al-Asad y sus aliados preparan la reconquista del último bastión rebelde

“Los terroristas deben ser purgados” de Idlib afirmó este lunes 3 de septiembre desde Damasco Javad Zarif, ministro de asuntos exteriores de Irán, principal apoyo del Gobierno sirio junto a Rusia. “Se tiene que garantizar la integridad territorial de Siria”, agregó Zarif, quien argumentó también a favor de un “proceso de reconstrucción” en el marco del cual los “refugiados podrán retornar a sus casas”.

Sin embargo, para reconstruir al país, al-Asad y sus aliados deberán vencer a este último bastión de la rebelión en un escenario de una complejidad tal, que no les dejará fácil esta tarea. Además de una capacidad de resistencia en el terreno, las fuerzas con presencia en Idlid podrán también contar con Turquía, que desplegó a 1.300 soldados e instaló 12 puestos de observación.

Una situación explosiva que hace temer un nuevo drama humanitario en este conflicto que ya dejó a más de 350.000 muertos y millones de desplazados. La región de Idlib acogió justamente, a lo largo de las derrotas rebeldes, a una parte de las poblaciones que huyeron de las retomas de control del Gobierno.

“Están en juego las vidas de cerca de tres millones de personas”, dijo este jueves Staffan de Mistura, el enviado especial de las Naciones Unidas y la Liga Árabe para Siria, quien propuso incluso llegar personalmente al lugar. “No hay otra Idlib”, agregó el diplomático, para resaltar el callejón sin salida al cual se enfrentan los refugiados.

Francia y Estados Unidos advirtieron sobre las consecuencias humanitarias de un ataque

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, instó a su vez a las partes que eviten el "grave error humanitario" que provocaría la ofensiva en preparación. “Cientos de miles de persones podrían ser asesinadas. ¡No dejen que pase!”, afirmó en las redes sociales Donald Trump, mientras que un funcionario del Departamento de Estado afirmó a la agencia Efe que "EE.UU. y sus aliados responderán a cualquier ofensiva en Idlib o en cualquier otra parte de Siria de manera rápida y apropiada".

Por su parte, Francia advirtió también este lunes sobre las posibles “consecuencias desastrozas” de semejante operación militar. Las autoridades galas ven con preocupación potenciales nuevos ataques químicos y aseguraron que se movilizan para “luchar en contra de la impunidad tras el uso de armas químicas y de los crímenes de guerra o crímenes de lesa humanidad en Siria”.

El domingo, fue el Papa Francisco quien llamó al "uso de los instrumentos de la diplomacia, del diálogo y las negociaciones” frente a los “vientos de la guerra”.

Unas posturas que suenan huecas frente a la situación en el terreno, al igual que la incapacidad internacional durante estos 7 años de guerra que golpearon a Siria.

Idlib, último fuerte de una revolución fallida, parece concentrar irremediablemente la atención de Damasco que afirmó, a través de su canciller, Walid Muallem, “estar a un paso de la victoria” y que “ninguna intervención […] detendrá la ofensiva”.

Con EFE

 

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